Rebelión
Hace varios meses vimos a un anciano con una raída túnica deambular ayudado por un bastón por un paisaje agreste. Ahora aparece otro, harapiento y con una desaliñada barba de varios meses, encerrado en el zulo de una casa abandonada. Nos dicen que se trata de los dos líderes más peligrosos de la humanidad, Bin Laden y Sadam Hussein, quienes tienen en jaque a los gobierno y ejércitos más poderosos del mundo. No hay duda que nos tienen por imbéciles.
Tras la detención de Sadam, toda la prensa se pregunta cuál será la consideración que le dará el gobierno ocupante y quién le juzgará. Según la Comisión Iraquí de Derechos Humanos en el país hay 17.488 detenidos y 6.100 desaparecidos, desde ministros a militares, unos importantes otros irrelevantes. Un teletipo de la BBC afirma que cuando "uno de los 55 personajes de la baraja se rinde o es atrapado, el Comando Central de EE.UU. divulga un comunicado de prensa para anunciarlo, pero luego todo queda bajo un manto de silencio. No se informa qué es lo que ocurre con los capturados, ni siquiera dónde son retenidos". Con los precedentes de afganos en un campo de concentración en Guantánamo, hace ya mucho tiempo que alguien debería haber preguntado donde están todos los detenidos y desaparecidos en Iraq. Sobretodo porque quizás han sido apresados por militares supuestamente al servicio y a las órdenes de mi gobierno y de mi país, por lo que mi gobierno es responsable de su destino y yo ciudadano con derecho a saberlo. Mientras, la ministra de Exteriores española Ana Palacio, pretendiendo dar una imagen de respeto hacia el país ocupado, responde que Sadam Hussein debe ser juzgado por un tribunal iraquí. También ella nos considera imbéciles. En Iraq no hay un gobierno iraquí, ni tampoco un parlamento iraquí, ni un presidente iraquí. No existe Administración iraquí, le recuerdo que ese país lo hemos invadido y ocupado. ¿Cómo puede haber un tribunal verdaderamente iraquí?. Ni lo hay ahora ni lo habrá hasta que no recupere su independencia.
La prensa también nos dio un ejemplo de rigor y objetividad el día de su captura. Cuando el virrey Paul Brenner dio la noticia en rueda de prensa, los periodistas no fueron corriendo a tomar nota o informar a sus redacciones. Estallaron en aplausos y gritos. ¿Cómo puedo confiar en la independencia de la información que me den esos tipos?.
Por último, oigo el militar al mando del ejército ocupante, Ricardo Sánchez, intentando convencernos con sus declaraciones de que ese vagabundo harapiento que se escondía en una cueva rodeado de latas vacías y suciedad "se comunicaba con todo el país" para organizar la resistencia. Eso sí, veinticuatro horas después de la detención ya presentan otro antiguo miembro del gobierno de Sadam como "cerebro de la resistencia iraquí". Que siga la farsa de la guerra y la muerte.