Vargas Llosa, el cronista de la infamia
Cholo del alma: con admiración y deleite he leído tu "Diario de Irak", publicado el mes pasado en "El País" de Madrid, alminar mediático de la ilustración "progre" occidental. Indiscutiblemente, te has consagrado como paradigma del humanismo liberal contemporáneo. ¡El cronista non de la aldea global!
No tengas pena. ¿Qué importa si apoyaste a Francia con los primeros espasmos del bélico frenesí? Ahora que ganaron los nuestros, y al decir que con lo visto por allá hubieses apoyado la intervención "sin vacilar", Bush, Sharon y Aznar sabrán ponderar los arrestos del hidalgo arequipeño.
Se me cayó la quijada cuando leí: "Corren sobre los norteamericanos que patrullan Bagdad infinidad de historias, la mayoría de las cuales son sin duda exageraciones. Por ejemplo, que en su desesperación por los crecientes atentados, irrumpen en las casas y cometen tropelías con el pretexto de buscar armas. Intenté confirmar algunos de estos cargos, y siempre resultan infundados". ¡Maestro !
Lo de Morgana fue conmovedor. Haciendo gala de tu dignidad de padre, celebraste su coraje: "Morgana, temeraria e inoportuna, decidió dar una lección de buena crianza al Ejército de Estados Unidos y se puso a rugir al sargento jefe del pelotón que ella no aguantaba groserías ni que le levantaran la voz". ¡Bien hecho, Morgana! ¡Ni un paso atrás!
Con la entrevista a Paul Bremer, a quien calificaste de "virrey" (¡huy!... ¿no estuviste un poquitín insolente?), quedé ligeramente inquieto. ¿Es verdad que el nuevo gobernador de Irak "enfrenta el cargo más difícil de su vida"? ¿Y si los terroristas lo ponen en órbita? Más alivianado fue saber que en 1965 Bremer pasó la luna de miel en Perú. ¡Sopas! ¿cómo te las ingenias para conseguir tanta información?
Tu quinta entrega es de antología: "Tras décadas de opresión, el periodismo y las artes iraquíes han resurgido con una fuerza nunca antes vista". ¿En serio? Averíguame si ofrecen becas. Asimismo, compartí tu azoro ante el personaje que te manifestó que el régimen depuesto había asesinado a "ocho millones" de iraquíes y respondiste que no importaba si exageraba. Docta observación del escritor inmune al dato baladí.
Mario: a primeras, comparé tu Diario con las crónicas de Bernal Díaz del Castillo, aquel soldado de Hernán Cortés que para contar su "Historia verdadera" esquivó lanzas y flechas, degolló, despanzurró y supo clavar su espada en el corazón de la barbarie. Pero no. ¡Tú no, viejo zorro! Hijo putativo del Inca Garcilaso, posees el don para la fábula, lo que nos libera de exigirte precisiones indebidas.
Afortunadamente, la amenidad de tu estilo le da orden armónico al sufrimiento y al horror y, al espíritu de conquista, garbo de cruzada. Que así como la del siglo XVI lo fue a causa del Renacimiento, las de hoy expanden progreso, democracia y libertad, tres gracias de la nueva Trinidad.
Henry Krauze, "el sensato", dijo de tí : "Por fortuna aún hay quijotes dispuestos a creer que se puede saber, que se debe saber. En nuestro idioma, el más ilustre es Vargas Llosa Pero si el largo reportaje es impecable, el valor moral del escritor lo es más lo que es más admirable es el compromiso de Vargas Llosa con la búsqueda de la verdad aunque la verdad sea impopular" ("Reforma", 17 de agosto de 2003).
En corto, te confieso que el ditirambo de Henry hizo que mi ácido úrico pegase un respingo. ¿Con eso de "historiador del presente" quiso decir que eres pedestal para el encorvamiento de los otros? Pues desde aquellos años en que me angustiaba el gangsterismo épico de las democracias capitaneadas por Wall Street, no consigo superar la idea de que la historia sólo tiene sentido si nos aclara el presente y anuncia un futuro mejor.
¡Bah! Cavilaciones tabernarias Me has convencido de que el escritor moderno debe ser optimista o pesimista según le vaya en la feria, y tener ideas que suenen a melodía en los oídos del poder. Aunque la duda me carcome. Dime: ¿qué es mejor: la servidumbre intelectual (esa que antes veíamos como espantosa calumnia de lo humano), o la justificación de la guerra para sostener a un sistema herido en su médula espinal?
Mira que los años te han puesto reflexivo: ojo por ojo, genocidio por genocidio. ¡Ay!...sólo por esas crónicas te mereces el Nobel. Ten fe. Muy bien te consta de los históricos aciertos de la Academia. Recuerda que Teodoro Roosevelt, Elihu Root y Henry Kissinger ganaron el Premio Nobel de la Paz.
Días atrás, en una tertulia, unos cuates dijeron que tu "Diario de Irak" supera el antisemitismo de L.F. Céline y la islamofobia del Nobel V.S. Naipaul, que para ellos serían simas de la abyección moral y la estulticia literaria. Incontinente, les enjareté: "¡Joder! ¡Si envidiáis al hombre, por inferior a él se reconocen!". No hay pedo. Se trata de los intolerantes de siempre.
Gracias, Mario. De veras, gracias. Ya mero le escribo a Robert Fisk y le digo que en 30 años de corresponsal en Medio Oriente no entendió ni madres y que tú, en 15 días, lograste desenmascarar a la quintacolumna del terrorismo internacional. Nuevamente: gracias. (FIN)
*Publicado en Rebelión