Nidia Díaz
La oposición golpista se desespera. Los cauces legales, a su pesar, se abrieron finalmente para una eventual revocación del presidente Hugo Chávez como exigían y deseaban. Debieran estar felices, pero no. Tanto ellos, los del patio, como sus patrocinadores de Washington, saben que no podrán derrotarlo.
Razón por la cual se han lanzado frenéticamente a caldear el escenario nacional y a fabricar con urgencia el expediente de calumnias y mentiras que justifique ante la engañada opinión pública internacional una no descartable intervención militar que bajo el manto de la OEA, haga colapsar el proceso bolivariano.
Ejemplos sobran para corroborar tal afirmación, además de las amenazas de Roger Noriega, subsecretario norteamericano de Estado para Asuntos Hemisféricos y su repetitiva frase de que "Estados Unidos no es un espectador indiferente" de los asuntos venezolanos. Este 8 de octubre, en Washington y durante un coloquio en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, John Maisto, embajador estadounidense ante la OEA, compungido, expresó que el gobierno de su país "ve con preocupación el proceso político de Venezuela".
Muy decidido y sin tapujos, también advirtió que "tenemos la solución: la Carta Democrática" y levantando el brazo sostuvo el engendro que fue rubricado por el Ministerio de Colonias yankis como un úcase para aquellos países que en la región no cumplieran con los dictados de Washington.
Paula J. Dobriansky, secretaria para Asuntos Globales fue más lejos y al responder a una interrogante de los participantes afirmó que "por supuesto, estamos profundamente preocupados, todos los amigos de Venezuela estamos preocupados por Venezuela y estamos avanzando sobre la base de la Carta".
Para clarificar la expresión y que no quedaran dudas del apoyo del imperio al golpismo dijo eufórica: "Existe un proceso, estamos trabajando en ese proceso y no se por qué camino nos pueda llevar". Sin lugar a dudas lo que ella denomina "proceso" no es otra cosa que el incremento de actos terroristas que desde hace unos días tienen lugar en Caracas como son la explosión de un artefacto dinamitero en el regimiento de la Guardia de Honor del Palacio de Miraflores, el tiroteo en la Plaza de Altamira, guarida de exmilitares golpistas así como la colocación de una granada de fragmentación en la sede del Consejo Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL), entre otros.
El "proceso" al que se refiere la Dobriansky ha apostado, como carta de triunfo al estallido de una guerra civil que abra las puertas a la intervención militar.
Sospechosamente, César Gaviria, secretario general de la desprestigiada OEA, no hizo más que poner un pie en Venezuela para participar en el Foro de Alto Nivel sobre Pobreza, Equidad y Exclusión Social, promovido por esa organización hemisférica y salió corriendo a reunirse con los más ilustres representantes del golpismo, entre ellos, nada más y nada menos que con Alberto Federico Ravell, presidente de Globovisión, connotado vehículo de apoyo y estímulo a la subversión y el fascismo.
La reunión tuvo lugar en isla Margarita, el lugar escogido por el imperio para su campaña contra Chávez y su presunto apoyo al terrorismo internacional.
No podía faltar en esta cruzada la voz del Centro Carter quien por intermedio de su representante en Caracas, Francisco Diez, emitió una declaración en la que condena la confiscación de equipos al Canal Globovisión y, para cubrirse la espalda, la posterior explosión de una granada contra CONATEL, el organismo responsable de la confiscación.
Finalmente, con frase ambigua, dijo que "nosotros no somos árbitros". Eso lo sabemos, no se puede ser juez y parte y el Centro Carter ha demostrado ser parte en el conflicto de intereses que tiene lugar en Venezuela.
Todas estas declaraciones, todas estas actitudes injerencistas por parte de los enemigos del proceso bolivariano indican a los observadores que ni a la oposición golpista interna ni al imperio y sus marionetas les interesan los cauces constitucionales para dirimir su irreconciliable diferendo con el Gobierno de Chávez.
A Hugo Chávez no le perdonan que haya retirado de Globovisión 14 microondas instaladas de manera ilegal por los propietarios de ese canal y que afectaban el uso del espectro radioeléctrico.
La pregunta es, por qué al primer ministro británico Anthony Blair no le cuestionaron que impidiera que la oficial BBC de Londres continuara sus trasmisiones durante la invasión a Iraq bajo el argumento de que sus informaciones eran tendenciosas y podían sembrar la duda en la opinión pública de ese país, aliado incondicional de Washington en aquella guerra injusta.
¿Donde está el delito de la Campaña Nacional de Alfabetización, de la Misión Robinson, que lleva adelante el proceso bolivariano y que en solo tres meses alfabetizó a 300 000 venezolanos y continúa hasta que esa deuda elemental de saber leer y escribir no se salde con el millón de compatriotas que son analfabetos.?
¿Por qué impedir que 50 000 voluntarios en toda Venezuela salieran a las plazas y parques para inscribir a más de 600 000 jóvenes bachilleres cuyos ingresos no le permiten continuar estudios superiores y que gracias a la creación de la Universidad Bolivariana podrán hacerse profesionales de nivel superior y, 100 000 de ellos recibirán 100 dólares de ayuda económica, mientras estudian.?
¿Quién con un mínimo de conciencia podría oponerse a la creación de clínicas populares en las que no haya que pagar, como hasta ahora, 8 millones de bolívares para operar a un niño del corazón?
¿Qué de malo hay en que un Gobierno latinoamericano, como lo ha anunciado Chávez, asigne 160 mil millones de bolívares para el mejoramiento del equipamiento de los hospitales de Caracas o 20 mil millones para la construcción de un cardiocentro infantil?
¿Por qué negar la posibilidad de que decenas de miles de familias campesinas reciban un pedazo de tierra para su subsistencia ?. Un millón 630 mil hectáreas ha entregado el Gobierno bolivariano hasta septiembre y para fines de año la cifra de beneficiados ascenderá a un millón.?
¿ Quién de aquellos que hablan de democracia, podría oponerse al aumento de un 30% del salario mínimo de los venezolanos con lo que se ha beneficiado el 50% de la población económicamente activa?.
Por qué no añaden a la famosa Carta Democrática de la OEA la obligatoriedad de que los gobiernos de la región abran, como lo ha hecho el de Venezuela, centenares de mercados populares donde los ciudadanos de menores ingresos puedan adquirir sus productos básicos a precios más bajos?
¿O por qué no llevan adelante un programa de salud como el de Barrio Adentro cuyo objetivo es cubrir la atención primaria a toda la población, a esa mayoritaria a la que el sistema les negó los más elementales servicios.?
¿ Por qué no obligar a devolver al pueblo el control de sus recursos naturales como se hizo en ese país con PDVSA y no como en la inmensa mayoría que se entregaron a manos transnacionales sin beneficio alguno para sus ciudadanos?
¿Cuál es la preocupación que despierta la situación interna venezolana si Bolivia, Ecuador, Perú y Nicaragua, por citar solo algunos ejemplos, se han hecho ingobernables, a causa de que sus pueblos se han cansado de tanta exclusión y desigualdad social y están en las calles en jornadas de protestas sin fin?
No le demos más vuelta a esta noria.
Lo que hoy está en juego en Venezuela es la opción de un modelo que puede y es viable para solucionar las más ancestrales injusticias y desigualdades sociales.
Hoy es Hugo Chávez pero mañana puede ser cualquier otro gobernante que decida profundizar un proyecto en beneficio de las mayorías.
No importa quién lideree ese proceso. Lo que no puede permitir el imperio, y para eso utiliza a sus acólitos nacionales, es que los pueblos comprueben que otro mundo es posible.