El desfile militar del 12 de octubre ha convertido este lunes el centro de Madrid en un escenario de la polarización y el descontento social que sacude a España, a menos de dos meses de las elecciones anticipadas del 29 de noviembre. Mientras algunos opositores del Gobierno recibieron al presidente Pedro Sánchez con insultos y abucheos, grupos de nacionalistas se enfrentaron a activistas por la vivienda acampados en la Puerta del Sol.
En medio de la presencia de activistas de ultraderecha, con silbidos, abucheos e insultos fue recibido este lunes el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al llegar al desfile nacional del 12 de octubre en Madrid. La escena llegó ante las tensiones que hierven en un país golpeado por la crisis migratoria de Ceuta, las protestas y acampadas por la vivienda y el adelanto electoral que anunció el mandatario para el próximo 29 de noviembre.
Al descender de su vehículo oficial, el líder socialista quedó expuesto a una arenga que resonó por varias calles del Paseo del Prado y quedó registrada en los micrófonos de los medios de comunicación.
El ambiente solo se calmó hasta la llegada posterior del rey de España, vestido con el uniforme de gala del Ejército del Aire y del Espacio, acompañado de la reina Letizia. Los monarcas fueron recibidos con aplausos, vítores y gritos de "Viva el rey" por parte de los asistentes.
Como cada 12 de octubre, Madrid ha vuelto a albergar el desfile de las Fuerzas Armadas en honor a los 120.000 hombres y mujeres que las integran, ante la mirada de miles de asistentes y un palco de honor presidido por los reyes, la mayoría de los ministros, presidentes regionales, líderes de la oposición y autoridades de la rama judicial.
Un total de 4.380 efectivos —3.850 hombres y 530 mujeres— han marchado 1,5 kilómetros por el centro de la capital, seguidos de 144 vehículos, 39 motos, 286 caballos y 5 perros.
El salto de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio (Papea) ha dado comienzo a la parada militar, en la que han participado además 34 aeronaves de caza y adiestramiento, 16 aviones de transporte y 32 helicópteros.
Una vez finalizado el desfile, los reyes, la princesa de Asturias y la infanta Sofía se trasladaron al Palacio Real para el tradicional besamanos, una recepción de la que participan las altas autoridades del Estado y representantes del mundo político, económico, social y cultural.
Ceuta marca la precampaña electoral
Entre los líderes de las bancadas más votadas del Congreso de los Diputados, el único ausente en el desfile del 12 de octubre fue el ultraderechista Santiago Abascal, presidente de la bancada de ultraderecha y antimigrantes, Vox, quien decidió conmemorar la efeméride con un viaje a Ceuta, ciudad española en la frontera con Marruecos, a la que entraron cerca de 80.000 migrantes en un cruce masivo a finales de julio.
“Hay muchas personas que no tienen que estar ni en España ni en Europa", declaró Abascal, antes de abogar por una política de "remigración" en una rueda de prensa con tufo electoral con vistas al 29 de noviembre.
El líder de Vox prometió "cambiar todo lo que sea necesario" para ejecutar "repatriaciones inmediatas", en caso de "recibir el respaldo mayoritario de los españoles" en las urnas.
Abascal recorrió Ceuta acompañado de Jordan Bardella, el presidente de Reagrupamiento Nacional —el partido de ultraderecha francés—, quien criticó la regularización extraordinaria de extranjeros aprobada por la Administración Sánchez y alertó sobre supuestas "consecuencias devastadoras para la seguridad" de Europa en caso de que no se refuercen las fronteras comunitarias.
En la antesala de la conmemoración del 12 de octubre, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reconoció en una conversación informal con la prensa que buques de guerra marroquíes entraron en aguas de soberanía española cerca de Ceuta los días 30 y 31 de julio, coincidiendo con el cruce masivo de migrantes, tal como publicó horas antes el periódico 'El País'.
Sánchez no profundizó en los motivos de la incursión naval, pero sostuvo que fueron días muy intensos y muy difíciles, según describe la agencia EFE. Además, resaltó que hubo interlocución fluida a alto nivel entre las fuerzas armadas de ambos países para solucionar el impase.
Finalmente, la Armada española optó por enviar a Ceuta un buque de la acción marítima (RAM), que atracó en el enclave el lunes 3 de agosto. Además, reforzó el despliegue con la fragata Santa María, que luego fue sustituida por la Navarra debido a una avería, según detalla 'El País'.
A pesar de la crisis migratoria que vive Ceuta, el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, viajó hasta Madrid para asistir al desfile del Día Nacional.
(Tomado de France24)