
María Elena Llorente, Premio Nacional de Danza 2015. Foto: BNC.
Nos convoca una triste noticia: a las 09:10 de hoy (21 de septiembre ) falleció María Elena Llorente, Primera bailarina y Maître del Ballet Nacional de Cuba. Su muerte, a los 80 años, a causa de complicaciones derivadas de una insuficiencia cardiaca, se produjo en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital “Hermanos Ameijeiras”, de La Habana, en donde había sido ingresada días atrás.
María Elena Llorente nació en La Habana, el 20 de mayo de 1946. De niña inició sus estudios de ballet en la Escuela de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana, y los continuó en la Academia Nacional de Ballet “Alicia Alonso”.
Notables maestros contribuyeron a su formación: Alicia Alonso, Femando Alonso, Marta Mahr, Alexandra Fedórova, y, de manera especial José Pares, quien, según las palabras de María Elena, la hizo consciente de la importancia de poseer una técnica sólida, limpia para usarla “como un medio y no como un fin”.
En 1962, tras incorporarse al Cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba (BNC), compañía en la que fue promovida a la categoría artística de Solista, en 1967; y a Primera bailarina, en 1976; la Llorente inició una destacada trayectoria artística caracterizada por la seguridad técnica, el cuidado estilístico y la elegancia interpretativa, que se extendió por más de 50 años, y en la cual asumió un amplísimo y abarcador repertorio, que incluyó obras de los más diversos estilos, de coreógrafos cubanos y extranjeros, y por supuesto, los títulos de ese gran repertorio heredado del siglo XIX, y que suele llamarse tradicional: “La fille mal gardeé”, de la que es considerada una de las más destacadas intérpretes del papel de Lisette en la historia del ballet cubano; Swanilda, en “Coppélia”; los personajes de Myrtha, la reina de las Wilis y Giselle, en la obra cumbre del romanticismo danzario; las princesas Aurora y Florina en “La bella durmiente del bosque”, Odette-Odile, en “El lago de los cisnes”, o Kitri, en “Don Quijote”.
No puede olvidarse que María Elena Llorente participó, además, en los estrenos o estrenos en Cuba de muchos ballets, algunos de ellos creados especialmente para ella. Recordemos, sólo a manera de ejemplo: “Introducción a una idea”, “Hamlet” —ballet en el cual, hasta el momento, en su versión integral, sólo María Elena Llorente ha interpretado el papel protagonista femenino, Ofelia—, y “Los amantes de Verona”, una recreación coreográfica de la tragedia shakesperiana “Romeo y Julieta”, de Iván Tenorio; “Tarde en la siesta”, uno de los títulos insignes de la coreografía iberoamericana, en el que interpretó el papel de la hermana menor: Esperanza, “El río y el bosque” o “Vals”, de Alberto Méndez; Isabel Ilincheta, en “Cecilia Valdés y “Equinoxio”, de Gustavo Herrera, o los ballets “La tierra combatiente”, “Días y flores”, “Curva descendente” o “La infanta” de la chilena Hilda Riveros.
De igual manera no puede olvidarse que la Llorente fue la primera bailarina del BNC en interpretar, y, por tanto, en incorporar al repertorio de nuestra compañía, algunos pas de deux del repertorio tradicional que después pasaron a formar parte del quehacer artístico de muchas primeras figuras cubanas: “Grand pas classique” y el pas de deux de “La Bayadera”, que estrenó junto a Alberto Méndez; “Chaikovski pas de deux”, que la Llorente estrenó junto a Lázaro Carreño, en 1982, o el hoy muy célebre pas de deux de “El corsario”, que bailó por primera vez junto al español Víctor Ullate, durante el 5º Festival Internacional de Ballet de La Habana celebrado en 1976.

María Elena Llorente, Premio Nacional de Danza 2015. Foto: BNC.
Un momento significativo en la vida profesional de María Elena Llorente, es, sin lugar a duda, su actuación como artista del Alvin Ailey Dance Theatre de Nueva York, en mayo de 1977, acontecimiento que fue descrito por el actor Harry Belafonte, como “un importante hecho histórico”.
La última actuación de la Llorente como bailarina, se produjo el 28 de octubre de 2002, en la Gala de clausura del 18º Festival Internacional de Ballet de La Habana, con el estreno del ballet “Souvenir”, una coreografía creada por Eduardo Blanco especialmente para la ocasión y en la que fue acompañada por el entonces joven bailarín Javier Torres. Al año siguiente, el 29 de abril de 2003, en la Gala por el Día Internacional de la Danza, en la que “Las cuatro joyas” del BNC recibieron el Premio Nacional de Danza, la Llorente realizó una actuación especial junto a José Zamorano, y otras figuras emblemáticas de la danza cubana.
El 29 de octubre de 2012, como emotivo cierre de una Gala de la edición 23 del Festival Internacional de Ballet de La Habana, a propósito del centenario de “La comparsa”, del maestro Ernesto Lecuona, reapareció en escena —en otra actuación muy especial—, junto a Alicia Alonso, Marta García, Orlando Salgado, Jorge Vega, Osmay Molina y Lázaro Carreño.
Al hablar de María Elena Llorente, no puede obviarse su incursión en la creación coreográfica (la versión integral de “Don Quijote”, en 1988, junto a Marta García y Karemia Moreno; y sus puestas en escena de dos momentos de “La bayadera”: el Grand pas la escena de “El reino de las sombras”), ni su labor en el ámbito pedagógico. Al igual que el resto de sus colegas, paralelamente a su desempeño como intérprete, la Llorente se desempeñó durante varios años, también, como maestra y ensayadora de varias generaciones de bailarines, y no sólo en el Ballet Nacional de Cuba, sino también, en la Escuela Nacional de Ballet, el Centro Coreográfico de la Comunidad Valenciana o en los Cursos de la Cátedra de Danza “Alicia Alonso”, hoy Instituto de Danza “Alicia Alonso”, en España.
Una trayectoria artística como la de María Elena Llorente fue reconocida con importantes premios nacionales e internacionales: la Medalla de Bronce del 4º Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria; la Medalla del Colegio de Abogados de Puerto Rico, 1978; la Distinción por la Cultura Nacional, que confiere el Ministerio de Cultura de Cuba; la Medalla “Alejo Carpentier”, y la Orden “Félix Varela” de Primer grado, que conceden el Consejo de Estado de la República de Cuba, el Premio Nacional de Danza, otorgado en 2015, amparados, “en la huella de María Elena Llorente como singular bailarina que ha permanecido leal a la impronta del Ballet Nacional de Cuba y las conquistas de la escuela cubana de ballet, por ser ejemplo de tenacidad y salvaguarda creadora; y por su magisterio dancístico compartido en Cuba y en el extranjero.”
Cumpliendo la voluntad de la artista, sus restos mortales serán inhumados a las 2:00 p.m., de hoy, en el panteón familiar de la Necrópolis Cristóbal Colón, de El Vedado.
La muerte de María Elena Llorente nos conmueve y entristece profundamente. El Ballet Nacional de Cuba, su compañía, se une al dolor de familiares, admiradores y amigos de quien es, sin dudas, una significativa personalidad de la danza cubana.
Descansa en paz, querida María Elena.
Ballet Nacional de Cuba

María Elena Llorente, Premio Nacional de Danza 2015. Foto: BNC.

María Elena Llorente, Premio Nacional de Danza 2015. Foto: BNC.