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Inaugurada la Casa Brasil en la Habana Vieja

Inauguración de la Casa Brasil en La Habana Vieja, jueves 17 de septiembre de 2026. Foto: Tony Hernández Mena / Cubadebate

Con la presencia de autoridades del Gobierno cubano, la comunidad brasileña, diplomáticos de diversos países, intelectuales, artistas, académicos y representantes de la Oficina del Historiador, fue inaugurada este jueves en La Habana la Casa de Brasil.

La apertura de la institución forma parte de las celebraciones por los 120 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestros dos países y los 40 años del restablecimiento de relaciones.

Al hablar en la ocasión, Perla Rosales, directora adjunta de la Oficina del Historiador, señaló que este era otro sueño cumplido para el Doctor Eusebio Leal, quien había impulsado la idea de una institución cultural brasileña en La Habana.

Embajador de Brasil Christian Vargas habla en la Inauguración de la Casa Brasil en La Habana Vieja, jueves 17 de septiembre de 2026. Foto: Tony Hernández Mena / Cubadebate

 

Por su parte, el embajador de Brasil en Cuba, Christian Vargas se congratuló por esta apertura de una Casa de Brasil, agradeció por su empeño a la Oficina del Historiador, y recordó de manera especial al primer embajador de Brasil tras el triunfo de la Revolución Cubana Italo Zappa y al primer embajador cubano tras el restablecimiento de relaciones Jorge Bolaños. También rindió tributo al recién fallecido Raúl Roa Kourí, quien también fue representante diplomático cubano en Brasilia.

La Casa Brasil está ubicada en la Calle Amargura ·56 entre Mercaderes y San Ignacio, Habana Vieja.

Embajador de Brasil: Esta Casa es monumento a la amistad y la solidaridad

Discurso del Embajador de Brasil con motivo de la inauguración de la Casa Brasil en La Habana

17 de septiembre de 2026

Señor ministro de Energía y Minas, Vicente de la O, quien nos honra de con la deferencia de su presencia y de su amistad, y mediante el cual saludo a todas las autoridades y funcionarios del gobierno cubano aquí presentes;

Señora viceministra de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, y demás colegas y amigos de la cancillería cubana que nos acompañan;

Señora directora de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Perla Rosales, y demás compañeras y compañeros de la Oficina;

Queridas y queridos colegas del cuerpo diplomático;

Amigas y amigos;

Agradezco calurosamente la presencia de todas y todos en esta fecha que tiene un significado transcendente para nosotros. Como sabemos, hay años en que nada pasa y rápidamente se olvidan; y hay días que valen por años y que dejan huellas duraderas. Este es seguramente uno de esos días.

Este es, además, uno de esos días en los que corresponde mirar hacia el pasado y hacia el futuro. Estamos aquí reunidos para recordar, celebrar y agradecer, y al mismo tiempo, para inaugurar, construir y proyectar hacia adelante.

Este año 2026, celebramos simultáneamente 120 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Brasil y Cuba, y 40 años del restablecimiento de las relaciones entre nuestros países.

En 1906, apenas cuatro años después de la declaración oficial de la República de Cuba, que sellaba una independencia incompleta e imperfecta, Brasil abrió en La Habana su primera Legación en el Caribe. Desde esta capital, la joven República brasileña se encargaría de las relaciones no solo con Cuba, sino con un conjunto de naciones del Caribe y de Centroamérica.

En 1964, con la ruptura del orden constitucional y el establecimiento de un régimen militar de excepción en Brasil, se interrumpieron las relaciones con Cuba. Y así permanecerían durante 22 largos años. Las relaciones entre nuestras sociedades, naturalmente, no cesaron durante ese período, y es bien sabido lo que representaron esta isla y la Revolución Cubana para muchos en Brasil que se resistieron a la dictadura y lucharon por la democracia.

Con la redemocratización de Brasil, a mediados de la década de 1980, se produjo un acercamiento y se reanudaron las relaciones, fruto de un proceso de construcción diplomática laboriosa y discreta entre nuestras cancillerías.
Menciono, aquí, los nombres de los cancilleres Roberto de Abreu Sodré, del lado brasileño, e Isidoro Malmierca, por la parte cubana, quienes presidieran este proceso. Hago recordar también los nombres de los viceministros Paulo Tarso Flecha de Lima y José Raúl Viera Linares, que, en una histórica reunión en la suite Royale del Hotel Intercontinental, en Paris, sellaron, el 25 de junio de 1986, el restablecimiento de las relaciones entre Brasil y Cuba.

A continuación, se nombraron los embajadores que tendrían la tarea de reconstruir, en la práctica, la relación bilateral. Como embajador de Cuba en Brasilia, fue designado Jorge Bolaños, el primero de una serie de excepcionales embajadores cubanos en Brasil – y aprovecho para mencionar aquí al embajador Raulito Roa, ex embajador en Brasília, quien nos dejó físicamente el pasado mes de julio. En su persona, homenajeamos a todos los diplomáticos cubanos que se dedicaron y se dedican a las relaciones entre los dos países.

Para reabrir la Embajada de Brasil en La Habana, fue designado Italo Zappa, uno de los principales referentes de la cancillería brasileña, diplomático estrechamente vinculado a la formulación y ejecución de nuestra llamada Política Externa Independiente. Ítalo Zappa, que también en este 2026 cumpliría 100 años, dedicó sus mejores esfuerzos al reconocimiento de la independencia de los países africanos en los 70, al restablecimiento de las relaciones con China y a las relaciones con lo que hoy se conoce comúnmente como el Sur Global.

Es con gran alegría que tenemos hoy aquí con nosotros, en representación de la familia, a los nietos del embajador Zappa, João Pedro y Lucas. Muchas gracias por venir.

Señor ministro,
Amigas y amigos,

A lo largo de los últimos 40 años, Brasil y Cuba han desarrollado relaciones basadas en el respeto mutuo, en el estricto cumplimiento del derecho internacional, en la defensa intransigente de la soberanía, en el principio de no injerencia en los asuntos internos, en el diálogo y en la cooperación.

Más allá de eso, hemos desarrollado relaciones profundamente arraigadas en los sentimientos de amistad y cercanía que existen entre los pueblos brasileño y cubano, fruto en gran medida de la herencia africana que compartimos y que nos hace tan similares en nuestra forma de ser y de parecer, en nuestras prácticas religiosas, en nuestra culinaria, en nuestra sensibilidad artística y musical, en nuestra diversidad y en nuestros afectos.

La celebración de los 120 años de las relaciones diplomáticas y de los 40 años del restablecimiento de nuestras relaciones, que coincide además con el año del centenario de Fidel Castro, nos convenció de que había llegado el momento de hacer realidad un sueño compartido por muchos desde hace al menos 30 años: la creación de una Casa Brasil en La Habana.

La idea de un centro cultural brasileño en la capital cubana fue anhelada desde la década de 1990 por miembros de los movimientos de solidaridad brasileños con Cuba, entre los cuales destaca la figura de Helio Dutra Domingues, quien residió en esta capital durante 60 años, desde 1945 hasta su fallecimiento, en 2004, a los 96 años.

El único brasileño que descansa en el Panteón de los Emigrados Revolucionarios, en el cementerio de Colón, en La Habana, Helio Dutra —junto a su esposa cubana, Ela— fue durante décadas un referente ineludible y un puerto seguro para todos los brasileños que pasaron por esta isla. Su íntima relación con Cuba y con la Revolución Cubana le valió el epíteto de «el más brasileño de los cubanos y el más cubano de los brasileños». Helio está y estará siempre presente!

Este proyecto tuvo también un antecedente importante, el llamado Rincón Brasil, espacio que existió por quince años en La Habana, entre 2010 y 2025, y que contó con el apoyo del ICAP y con el liderazgo de la profesora brasileña María Auxiliadora César, nuestra querida Dora, que es una de las fuerzas inspiradoras de esta Casa Brasil. Gracias, Dorita!

Sin embargo, como en toda iniciativa de esta magnitud, faltaba una chispa, una centella casi divina para que se hiciera realidad. Y ese pequeño milagro llegó en forma de esa carta que nos leyó Perla, encontrada y rescatada a fines del año pasado por la Oficina del Historiador, con fecha de 1992, en la que Eusébio Leal Spengler, quien recién iniciaba los trabajos de restauración de la Habana Vieja, expresaba su visión y su deseo de que este edificio, ubicado en la calle Amargura 56, se dedicara a Brasil.

Es, por lo tanto, con una emoción indescriptible que nos encontramos hoy aquí, frente a esta hermosa mansión colonial amarilla con sus ventanas azules y sus verdes jardines, que ya lucía los colores de nuestra bandera mucho antes de ser consagrada a Brasil, como si adivinara su destino, como si dijera “soy también brasileña”. Esta casa, refugio y cobijo donde, según se dice, Eusebio Leal solía venir muchas veces a dormir la siesta y descansar, en medio de los intensos trabajos de renovación del casco histórico de La Habana.

La Casa Brasil sintetiza, así, una confluencia de voluntades, de anhelos compartidos, de la perseverancia de diferentes grupos y personas, de articulaciones y esfuerzos que culminan hoy con su materialización.

Desde principios de año, tras la generosa decisión de la Oficina del Historiador, respaldada por el gobierno de Cuba, de llevar adelante el proyecto, formamos una pequeña familia que se dedicó, semana tras semana, a las obras de restauración y adaptación del espacio a su nuevo destino.

Queremos dejar constancia de nuestro más profundo agradecimiento a todo el equipo de la Oficina del Historiador: al liderazgo y a la sensibilidad de su directora, querida amiga Perla Rosales, pero también a Yaumara, Katia, Yohana, Bertha, Eugenio y Erik. Una mención muy especial para Tatiana Fernández, quien hoy nos acompaña desde lejos, pero que está en nuestros pensamientos y corazones. Uds son memoria y futuro!

Un agradecimiento y un saludo de amistad al director de la Escuela Taller, Giordano Núñez, y a su fantástico equipo de artesanos y trabajadores, quienes estuvieron al frente de los minuciosos e incansables trabajos de restauración y recuperación de la casa. Nuestro reconocimiento a la empresa Estudio Aureo, por su profesionalismo, en la persona de Claudia y Tatiana, a cargo del proyecto y la confección del mobiliario y la señalética.

Unas palabras muy especiales de cariño para las tres familias cubanas que viven en el último piso de esta Casa, tal como lo deseaba Eusebio Leal, y a cuya generosidad agradecemos en la persona de María Salvadora Teuntor Doroncelé, queridísima María, quien desde que pisamos aquí por primera vez nos recibió con una sonrisa y un abrazo, encarnando la hospitalidad y la amabilidad del pueblo cubano. Gracias por hacernos sentir como en casa!

Un reconocimiento a todo el equipo de la embajada de Brasil, muy especialmente a nuestro agregado cultural Igor Vidal y a Madelaine Pedroso, quienes prácticamente cambiaron la embajada por esta casa durante todos estos meses de intenso trabajo. Una palabra de amor y complicidad a mi esposa, Daniella, compañera de todas las horas, las luminosas y las oscuras.

Nuestro agradecimiento por el apoyo constante que hemos recibido de la Cancillería brasileña, mediante el Instituto Guimarães Rosa, el cual, entre otras cosas, nos permitió realizar la excepcional pintura mural «Abrazo», obra del artista plástico brasileño Fernando Sawaya, quien logró sintetizar con extrema sensibilidad lo que representa esta Casa: un lugar de encuentro e identidad entre dos pueblos hermanos.

Dejamos constancia, además, de nuestro más sincero agradecimiento a un grupo de benefactores privados que hicieron posible la realización de este proyecto, y de manera muy especial, a mi querido amigo Vladimir Guilhamat, presidente de la Cámara Empresarial Brasil-Cuba, quien ha sido un colaborador entusiasta de esta iniciativa desde el primer momento.

La generosidad de cada uno de ustedes está materializada en cada rincón de esta Casa.

Amigas y amigos,

Que todo esto se haya logrado a lo largo de los últimos nueve meses, no es un hecho menor. Al contrario, es algo que le da un sentido aún más trascendente a esta iniciativa.

Cuba enfrenta, como todos sabemos y vivimos en nuestro día a día, un período complejo y difícil, marcado por un recrudecimiento sin precedentes de sanciones unilaterales, presiones inaceptables y amenazas de todo tipo.

La postura de Brasil es bien conocida, y pronto tendremos la oportunidad de reiterarla ante la comunidad internacional, en las Naciones Unidas. Rechazamos firmemente la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, que son ilegales e ilegítimas desde el punto de vista del derecho internacional.

Expresamos nuestra especial preocupación por los impactos humanitarios derivados del brutal e inmoral bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, que va convirtiendo a esta isla en una verdadera "Gaza silenciosa".

El castigo colectivo que se impone a la sociedad cubana es totalmente injustificado, además de inhumano, comenzando por el cerco energético contra este país, lo cual constituye, desde todos los puntos de vista, una violación flagrante e inaceptable del derecho internacional y humanitario, además de vulnerar los derechos legítimos de terceros países, inclusive de Brasil, de comerciar, hacer negocios y cooperar normalmente con Cuba.

En este contexto muy particular, esta Casa se erige como un monumento a la amistad y la solidaridad entre dos pueblos, pero sobre todo es un homenaje a la esperanza.

Mientras algunos apuestan por el conflicto, la imposición y la destrucción, nosotros apostamos por el diálogo, la colaboración y la realización de sueños compartidos.

Mientras algunos siguen siendo rehenes del pasado, nosotros fomentamos la construcción del futuro y apoyamos las transformaciones.

Mientras algunos siembran la desunión, la desesperación y la oscuridad, nosotros sembramos juntos, aportamos luz y profesamos nuestra fe en la acogida y el abrazo.

Bienvenidos todos a la Casa Brasil.

Muchas gracias.

Inauguración de la Casa Brasil en La Habana Vieja, jueves 17 de septiembre de 2026. Foto: Tony Hernández Mena / Cubadebate

Embajador de Brasil: Esta Casa es monumento a la amistad y la solidaridad

Discurso del Embajador de Brasil con motivo de la inauguración de la Casa Brasil en La Habana

17 de septiembre de 2026

Señor ministro de Energía y Minas, Vicente de la O, quien nos honra de con la deferencia de su presencia y de su amistad, y mediante el cual saludo a todas las autoridades y funcionarios del gobierno cubano aquí presentes;

Señora viceministra de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, y demás colegas y amigos de la cancillería cubana que nos acompañan;

Señora directora de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Perla Rosales, y demás compañeras y compañeros de la Oficina;

Queridas y queridos colegas del cuerpo diplomático;

Amigas y amigos;

Agradezco calurosamente la presencia de todas y todos en esta fecha que tiene un significado transcendente para nosotros. Como sabemos, hay años en que nada pasa y rápidamente se olvidan; y hay días que valen por años y que dejan huellas duraderas. Este es seguramente uno de esos días.

Este es, además, uno de esos días en los que corresponde mirar hacia el pasado y hacia el futuro. Estamos aquí reunidos para recordar, celebrar y agradecer, y al mismo tiempo, para inaugurar, construir y proyectar hacia adelante.

Este año 2026, celebramos simultáneamente 120 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Brasil y Cuba, y 40 años del restablecimiento de las relaciones entre nuestros países.

En 1906, apenas cuatro años después de la declaración oficial de la República de Cuba, que sellaba una independencia incompleta e imperfecta, Brasil abrió en La Habana su primera Legación en el Caribe. Desde esta capital, la joven República brasileña se encargaría de las relaciones no solo con Cuba, sino con un conjunto de naciones del Caribe y de Centroamérica.

En 1964, con la ruptura del orden constitucional y el establecimiento de un régimen militar de excepción en Brasil, se interrumpieron las relaciones con Cuba. Y así permanecerían durante 22 largos años. Las relaciones entre nuestras sociedades, naturalmente, no cesaron durante ese período, y es bien sabido lo que representaron esta isla y la Revolución Cubana para muchos en Brasil que se resistieron a la dictadura y lucharon por la democracia.

Con la redemocratización de Brasil, a mediados de la década de 1980, se produjo un acercamiento y se reanudaron las relaciones, fruto de un proceso de construcción diplomática laboriosa y discreta entre nuestras cancillerías.
Menciono, aquí, los nombres de los cancilleres Roberto de Abreu Sodré, del lado brasileño, e Isidoro Malmierca, por la parte cubana, quienes presidieran este proceso. Hago recordar también los nombres de los viceministros Paulo Tarso Flecha de Lima y José Raúl Viera Linares, que, en una histórica reunión en la suite Royale del Hotel Intercontinental, en Paris, sellaron, el 25 de junio de 1986, el restablecimiento de las relaciones entre Brasil y Cuba.

A continuación, se nombraron los embajadores que tendrían la tarea de reconstruir, en la práctica, la relación bilateral. Como embajador de Cuba en Brasilia, fue designado Jorge Bolaños, el primero de una serie de excepcionales embajadores cubanos en Brasil – y aprovecho para mencionar aquí al embajador Raulito Roa, ex embajador en Brasília, quien nos dejó físicamente el pasado mes de julio. En su persona, homenajeamos a todos los diplomáticos cubanos que se dedicaron y se dedican a las relaciones entre los dos países.

Para reabrir la Embajada de Brasil en La Habana, fue designado Italo Zappa, uno de los principales referentes de la cancillería brasileña, diplomático estrechamente vinculado a la formulación y ejecución de nuestra llamada Política Externa Independiente. Ítalo Zappa, que también en este 2026 cumpliría 100 años, dedicó sus mejores esfuerzos al reconocimiento de la independencia de los países africanos en los 70, al restablecimiento de las relaciones con China y a las relaciones con lo que hoy se conoce comúnmente como el Sur Global.

Es con gran alegría que tenemos hoy aquí con nosotros, en representación de la familia, a los nietos del embajador Zappa, João Pedro y Lucas. Muchas gracias por venir.

Señor ministro,
Amigas y amigos,

A lo largo de los últimos 40 años, Brasil y Cuba han desarrollado relaciones basadas en el respeto mutuo, en el estricto cumplimiento del derecho internacional, en la defensa intransigente de la soberanía, en el principio de no injerencia en los asuntos internos, en el diálogo y en la cooperación.

Más allá de eso, hemos desarrollado relaciones profundamente arraigadas en los sentimientos de amistad y cercanía que existen entre los pueblos brasileño y cubano, fruto en gran medida de la herencia africana que compartimos y que nos hace tan similares en nuestra forma de ser y de parecer, en nuestras prácticas religiosas, en nuestra culinaria, en nuestra sensibilidad artística y musical, en nuestra diversidad y en nuestros afectos.

La celebración de los 120 años de las relaciones diplomáticas y de los 40 años del restablecimiento de nuestras relaciones, que coincide además con el año del centenario de Fidel Castro, nos convenció de que había llegado el momento de hacer realidad un sueño compartido por muchos desde hace al menos 30 años: la creación de una Casa Brasil en La Habana.

La idea de un centro cultural brasileño en la capital cubana fue anhelada desde la década de 1990 por miembros de los movimientos de solidaridad brasileños con Cuba, entre los cuales destaca la figura de Helio Dutra Domingues, quien residió en esta capital durante 60 años, desde 1945 hasta su fallecimiento, en 2004, a los 96 años.

El único brasileño que descansa en el Panteón de los Emigrados Revolucionarios, en el cementerio de Colón, en La Habana, Helio Dutra —junto a su esposa cubana, Ela— fue durante décadas un referente ineludible y un puerto seguro para todos los brasileños que pasaron por esta isla. Su íntima relación con Cuba y con la Revolución Cubana le valió el epíteto de «el más brasileño de los cubanos y el más cubano de los brasileños». Helio está y estará siempre presente!

Este proyecto tuvo también un antecedente importante, el llamado Rincón Brasil, espacio que existió por quince años en La Habana, entre 2010 y 2025, y que contó con el apoyo del ICAP y con el liderazgo de la profesora brasileña María Auxiliadora César, nuestra querida Dora, que es una de las fuerzas inspiradoras de esta Casa Brasil. Gracias, Dorita!

Sin embargo, como en toda iniciativa de esta magnitud, faltaba una chispa, una centella casi divina para que se hiciera realidad. Y ese pequeño milagro llegó en forma de esa carta que nos leyó Perla, encontrada y rescatada a fines del año pasado por la Oficina del Historiador, con fecha de 1992, en la que Eusébio Leal Spengler, quien recién iniciaba los trabajos de restauración de la Habana Vieja, expresaba su visión y su deseo de que este edificio, ubicado en la calle Amargura 56, se dedicara a Brasil.

Es, por lo tanto, con una emoción indescriptible que nos encontramos hoy aquí, frente a esta hermosa mansión colonial amarilla con sus ventanas azules y sus verdes jardines, que ya lucía los colores de nuestra bandera mucho antes de ser consagrada a Brasil, como si adivinara su destino, como si dijera “soy también brasileña”. Esta casa, refugio y cobijo donde, según se dice, Eusebio Leal solía venir muchas veces a dormir la siesta y descansar, en medio de los intensos trabajos de renovación del casco histórico de La Habana.

La Casa Brasil sintetiza, así, una confluencia de voluntades, de anhelos compartidos, de la perseverancia de diferentes grupos y personas, de articulaciones y esfuerzos que culminan hoy con su materialización.

Desde principios de año, tras la generosa decisión de la Oficina del Historiador, respaldada por el gobierno de Cuba, de llevar adelante el proyecto, formamos una pequeña familia que se dedicó, semana tras semana, a las obras de restauración y adaptación del espacio a su nuevo destino.

Queremos dejar constancia de nuestro más profundo agradecimiento a todo el equipo de la Oficina del Historiador: al liderazgo y a la sensibilidad de su directora, querida amiga Perla Rosales, pero también a Yaumara, Katia, Yohana, Bertha, Eugenio y Erik. Una mención muy especial para Tatiana Fernández, quien hoy nos acompaña desde lejos, pero que está en nuestros pensamientos y corazones. Uds son memoria y futuro!

Un agradecimiento y un saludo de amistad al director de la Escuela Taller, Giordano Núñez, y a su fantástico equipo de artesanos y trabajadores, quienes estuvieron al frente de los minuciosos e incansables trabajos de restauración y recuperación de la casa. Nuestro reconocimiento a la empresa Estudio Aureo, por su profesionalismo, en la persona de Claudia y Tatiana, a cargo del proyecto y la confección del mobiliario y la señalética.

Unas palabras muy especiales de cariño para las tres familias cubanas que viven en el último piso de esta Casa, tal como lo deseaba Eusebio Leal, y a cuya generosidad agradecemos en la persona de María Salvadora Teuntor Doroncelé, queridísima María, quien desde que pisamos aquí por primera vez nos recibió con una sonrisa y un abrazo, encarnando la hospitalidad y la amabilidad del pueblo cubano. Gracias por hacernos sentir como en casa!

Un reconocimiento a todo el equipo de la embajada de Brasil, muy especialmente a nuestro agregado cultural Igor Vidal y a Madelaine Pedroso, quienes prácticamente cambiaron la embajada por esta casa durante todos estos meses de intenso trabajo. Una palabra de amor y complicidad a mi esposa, Daniella, compañera de todas las horas, las luminosas y las oscuras.

Nuestro agradecimiento por el apoyo constante que hemos recibido de la Cancillería brasileña, mediante el Instituto Guimarães Rosa, el cual, entre otras cosas, nos permitió realizar la excepcional pintura mural «Abrazo», obra del artista plástico brasileño Fernando Sawaya, quien logró sintetizar con extrema sensibilidad lo que representa esta Casa: un lugar de encuentro e identidad entre dos pueblos hermanos.

Dejamos constancia, además, de nuestro más sincero agradecimiento a un grupo de benefactores privados que hicieron posible la realización de este proyecto, y de manera muy especial, a mi querido amigo Vladimir Guilhamat, presidente de la Cámara Empresarial Brasil-Cuba, quien ha sido un colaborador entusiasta de esta iniciativa desde el primer momento.

La generosidad de cada uno de ustedes está materializada en cada rincón de esta Casa.

Amigas y amigos,

Que todo esto se haya logrado a lo largo de los últimos nueve meses, no es un hecho menor. Al contrario, es algo que le da un sentido aún más trascendente a esta iniciativa.

Cuba enfrenta, como todos sabemos y vivimos en nuestro día a día, un período complejo y difícil, marcado por un recrudecimiento sin precedentes de sanciones unilaterales, presiones inaceptables y amenazas de todo tipo.

La postura de Brasil es bien conocida, y pronto tendremos la oportunidad de reiterarla ante la comunidad internacional, en las Naciones Unidas. Rechazamos firmemente la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, que son ilegales e ilegítimas desde el punto de vista del derecho internacional.

Expresamos nuestra especial preocupación por los impactos humanitarios derivados del brutal e inmoral bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, que va convirtiendo a esta isla en una verdadera "Gaza silenciosa".

El castigo colectivo que se impone a la sociedad cubana es totalmente injustificado, además de inhumano, comenzando por el cerco energético contra este país, lo cual constituye, desde todos los puntos de vista, una violación flagrante e inaceptable del derecho internacional y humanitario, además de vulnerar los derechos legítimos de terceros países, inclusive de Brasil, de comerciar, hacer negocios y cooperar normalmente con Cuba.

En este contexto muy particular, esta Casa se erige como un monumento a la amistad y la solidaridad entre dos pueblos, pero sobre todo es un homenaje a la esperanza.

Mientras algunos apuestan por el conflicto, la imposición y la destrucción, nosotros apostamos por el diálogo, la colaboración y la realización de sueños compartidos.

Mientras algunos siguen siendo rehenes del pasado, nosotros fomentamos la construcción del futuro y apoyamos las transformaciones.

Mientras algunos siembran la desunión, la desesperación y la oscuridad, nosotros sembramos juntos, aportamos luz y profesamos nuestra fe en la acogida y el abrazo.

Bienvenidos todos a la Casa Brasil.

Muchas gracias.

Inauguración de la Casa Brasil en La Habana Vieja, jueves 17 de septiembre de 2026. Foto: Tony Hernández Mena / Cubadebate

Inauguración de la Casa Brasil en La Habana Vieja, jueves 17 de septiembre de 2026. Foto: Tony Hernández Mena / Cubadebate

Inauguración de la Casa Brasil en La Habana Vieja, jueves 17 de septiembre de 2026. Foto: Tony Hernández Mena / Cubadebate

Inauguración de la Casa Brasil en La Habana Vieja, jueves 17 de septiembre de 2026. Foto: Tony Hernández Mena / Cubadebate

Inauguración de la Casa Brasil en La Habana Vieja, jueves 17 de septiembre de 2026. Foto: Tony Hernández Mena / Cubadebate

Inauguración de la Casa Brasil en La Habana Vieja, jueves 17 de septiembre de 2026. Foto: Tony Hernández Mena / Cubadebate