
“Estados Unidos está considerando seriamente cambiar el nombre del lago Ontario a lago América, ya que no esperamos hacer muchos negocios con Ontario en adelante”, dijo Trump el martes en redes sociales. Foto tomada de Lake Ontario Waterkeeper
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que está considerando cambiar el nombre del lago Ontario a “lago América”, en un nuevo gesto provocador mientras se intensifica la guerra comercial entre Washington y Ottawa.
La declaración, publicada en redes sociales, se produce en medio de una escalada de aranceles y amenazas mutuas, con Canadá preparando medidas de represalia y el primer ministro Mark Carney acusando a Estados Unidos de intentar “destruir” las principales industrias canadienses.
“Estados Unidos está considerando seriamente cambiar el nombre del lago Ontario a lago América, ya que no esperamos hacer muchos negocios con Ontario en adelante”, escribió Trump en su plataforma.
Ontario es la provincia más poblada de Canadá y alberga la industria automotriz del país, uno de los sectores clave en la disputa comercial bilateral.
Esta iniciativa recordaría la medida unilateral adoptada por el mandatario republicano el año pasado, cuando mediante una orden ejecutiva rebautizó el golfo de México como el golfo de América.
El anuncio se da en un contexto de creciente tensión entre ambas naciones, que comparten una de las mayores relaciones comerciales del mundo, con cadenas de suministro profundamente integradas en sectores como autos, energía, agricultura y manufacturas.
Estados Unidos y Canadá se encuentran inmersos en una disputa comercial que no muestra signos de desescalada.
El fin de semana, el gobierno de Trump impuso aranceles del 50% a productos canadienses valorados en 20 mil millones de dólares, luego del fracaso de las conversaciones bilaterales. Se espera que Canadá anuncie este martes medidas de represalia en respuesta a las decretadas por Washington.
La retórica entre ambos países se ha recrudecido considerablemente. Trump dijo el lunes a los líderes canadienses que “se alineen” o enfrenten consecuencias “mucho peores” que los aranceles existentes. Además, amenazó con nuevos aranceles del 50% a los vehículos canadienses, autopartes y acero.
Por su parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, acusó a Washington de intentar subordinar a Canadá y afirmó que las demandas comerciales de Estados Unidos muestran que Washington quiere “destruir nuestras principales industrias”, incluidas la automotriz, la del acero y la del aluminio.
La relación comercial entre Canadá y Estados Unidos es una de las más importantes del mundo, con cadenas de suministro altamente integradas en múltiples sectores.
Esta interdependencia hace que una pelea comercial prolongada sea potencialmente costosa para empresas y trabajadores en ambos lados de la frontera, lo que añade urgencia a las negociaciones que hasta ahora no han logrado avances significativos.
(Con información de La Jornada)
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