
Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
El I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, que reune a más de 1.500 delegados de 63 países, incluyó entre sus espacios sectoriales el foro “Fidel, la Revolución y una comunicación para pensar”, organizado por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).
La cita, moderada por la periodista Katiuska Blanco, directora de la Cátedra Fidel Castro Ruz del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, contó con un panel de lujo integrado por el filósofo argentino Néstor Kohan, el activista dominico-estadounidense Manolo de los Santos, el investigador cubano Luis Emilio Aybar, el filósofo Ernesto Teuma y el periodista Randy Alonso Falcón.
Desde el inicio, el tono del foro fue el de una conversación necesaria, alejada del dogma, donde los problemas y contradicciones de la comunicación política contemporánea se abordaron con honestidad. Cada ponente, desde su experiencia y su generación, ofreció una mirada sobre cómo Fidel entendió la palabra como herramienta de transformación y cómo su legado sigue siendo una brújula en tiempos de guerra cognitiva.
Néstor Kohan: El modelo de comunicación de Fidel

Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
El pensador argentino Néstor Kohan abrió el panel con una confesión: nunca fue periodista profesional, pero trabajó ocho años en el suplemento cultural del diario Clarín, uno de los principales periódicos de Argentina. “Mis compañeros decían 'nosotros Clarín'. Yo decía: '¿Cómo nosotros Clarín? Nosotros somos empleados. Clarín no es nuestro'”, recordó.
El pensador argentino citó al chileno Camilo Taufic, autor de Periodismo y lucha de clases, quien reinterpretaba a Norbert Wiener para sostener que “informar es dirigir, ordenar y manipular la opinión pública, la conciencia, el sentido”. Kohan explicó que Taufic fue criticado por su supuesto determinismo, pero que su vigencia es hoy mayor que nunca.
“Aparecieron nuevas tecnologías, redes sociales digitales que multiplican la apariencia de libertad. Pero el algoritmo prohíbe automáticamente palabras. Imagínense las redes digitales más la inteligencia artificial. ¿Cuál de estas dos corrientes tiene más vigencia? Taufic se quedó corto. Si él viera el mundo actual, diría: 'Qué moderado que fui'”, afirmó.
Frente a ese modelo, Kohan propuso el de Fidel y Chávez como comunicadores populares. “Nunca tuvieron el modelo de informar, dirigir, ordenar y manipular. Siempre era una cosa más dialógica, en serio, no un simulacro”, dijo. Recordó que Fidel fue un gran orador, con más de 70 tomos de discursos, superando incluso las obras completas de Lenin. “Era un maestro de la comunicación, pero dialogando. No hablaba con la élite, hablaba con la gente más humilde”, enfatizó.
Manolo de los Santos, codirector ejecutivo de The People's Forum, insistió en que la comunicación política no puede ser unidireccional. “No estamos aquí solamente para escuchar discursos de dirigentes. Hay una experiencia colectiva, especialmente por el uso de la tecnología, en donde hay millones de personas que constantemente están comunicando. ¿Cómo entramos en diálogo con esa comunicación política que produce el pueblo constantemente?”, se preguntó.
Recordó que Fidel tenía “el don de escuchar”. “Si se fijan, en sus discursos introduce elementos de conversaciones que tuvo durante la semana con trabajadores, con enfermeras, con diferentes segmentos de la sociedad, y lo trae a un escenario más amplio para seguir ese diálogo”, explicó.
El activista identificó cinco lecciones del legado comunicacional de Fidel. La primera fue la necesidad de “defender siempre la verdad, cueste lo que cueste”, incluso cuando resulta incómoda. “Decir la verdad toma tiempo. No puede ser porque tenemos un solo post, un solo tuit. Decir la verdad requiere de múltiples intervenciones, no solamente en las redes, sino también en las conversaciones cotidianas con el pueblo”, afirmó.
La segunda lección fue que “la comunicación política no es un proceso unidireccional”. La tercera, que ves urgente demostrar con quién te paras y con quién te haces solidario. Para ilustrarlo, recordó la visita de Fidel a Harlem en 1960: “Solamente la presencia de Fidel en la 125 y la calle le dio el golpetazo más grande a los supremacistas blancos en Estados Unidos. Dime otro líder dispuesto a hacer eso”, desafió.
La cuarta lección fue que “cada crisis es una oportunidad”. “Fidel asumía cada reto como la oportunidad para develar cómo funcionaba el imperialismo”, dijo. Y la quinta, que “los hechos y no las palabras son lo que cambian el mundo”. “Un tuit no va a cambiar el mundo. Un post no va a cambiar el mundo. Nada de lo que ponemos en las redes va a cambiar el mundo. Lo único que puede cambiar el mundo es la lucha organizada del pueblo”, sentenció.
De los Santos cerró con un llamado al futuro: “A nosotros nos toca en nuestros países hacer todo lo posible por cambiar la realidad. Fidel constantemente nos motivó a pensar que la revolución era posible en Estados Unidos. Que nos organizáramos, que lucháramos. Y hoy la izquierda está creciendo en Estados Unidos. Millones de jóvenes creen en el socialismo. Gracias a Fidel, gracias a todos ustedes”.
El director del Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, Luis Emilio Aybar, ofreció una intervención provocadora que tituló “Diez formas de desfidelizar a Cuba”. “Me pregunté si existen formas en que Cuba se está desfidelizando. Lo cual nos ayuda a pensar, a estar alerta y a tratar de impedirlo”, explicó.
Aybar alertó sobre el peligro de “reducir a Fidel a una emoción, volviendo prescindibles su pensamiento y su praxis”. “El recordatorio y la celebración nos llenan de lindas sensaciones, pero dejamos de aprender de él y de guiar nuestros pasos”, afirmó. También criticó la tendencia a “adjudicarle exclusivamente a Fidel las creaciones del pueblo de Cuba”, olvidando que él fue la síntesis de un proceso colectivo.
El intelectual señaló el riesgo de “tratar a Fidel y el proceso revolucionario como algo tan excepcional que se convierte en un fenómeno imposible de recrear”. “Fidel se vuelve pasado. Lo basamos de pueblo y al pueblo de su autoestima y de su fuerza”.
El director del Marinello se refirió a la crisis actual y a cómo Fidel enfrentaba las restricciones geopolíticas: “Fidel optaba por contrarrestar nuestra pequeñez con el crecimiento de nuestro liderazgo y de la eficacia política en la articulación de gobiernos y pueblos”.
Aybar insistió en la necesidad de recuperar la igualdad como principio.
El filósofo Ernesto Teuma, profesor de la Universidad de las Artes, comenzó su intervención confesando que nació en 1995 y que su interacción con Fidel fue breve. “Tengo un recuerdo lejano de Fidel en los hombros de mi padre en algún primero de mayo, y luego las reflexiones narradas por los locutores del noticiero de la televisión cubana”, contó.
Teuma se detuvo en la pregunta que Fidel lanzó a los pioneros en un congreso de la organización José Martí. “Les preguntó: '¿Ustedes se consideran niños honestos, patrióticos, solidarios? Y los niños dicen que sí. ¿Pero por qué? Si no vinieron al mundo con esos valores, alguien les inculcó esos valores'”, recordó. Y citó las palabras de Fidel: “¿Saben que todavía no hay plena justicia en nuestro país? Pero nosotros lo sabemos. Todo esto de lo que he hablado se hará de forma tal que todos los niños que nazcan en este país tendrán una verdadera y real igualdad de oportunidades. Lo que hemos hecho no es nada y apenas estamos comenzando”.
Teuma destacó la honestidad radical de ese discurso.
“Es una comunicación tan honesta y descargada donde les habla a los niños que la revolución no ha terminado aún, que no es un pasado al que mirar con nostalgia, que la justicia sigue siendo un sueño”, afirmó.
El filósofo recordó que Fidel decía: “Creo que aquellas palabras tienen un valor histórico, algunos valores permanentes, pero estamos en una época nueva y tenemos que aplicar en cultura el principio de soluciones nuevas a problemas viejos y soluciones nuevas a problemas nuevos”. Y citó también: “Es preferible los errores de tener mucha libertad a los inconvenientes de no tener ninguna libertad”.
Teuma concluyó con una pregunta que resume el desafío de las nuevas generaciones: “La pregunta no es qué quería Fidel, sino qué podemos hacer nosotros con él. ¿Qué futuro podemos construir nosotros después de Fidel? Las ideas para los pueblos son fundamentales, porque frente a la aniquilación física de la que siempre hemos sido víctimas, han sido sobre todo los símbolos y las ideas las que han sobrevivido”.
Randy Alonso: Fidel, ética y verdad en la comunicación

Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
El periodista Randy Alonso, director de Ideas Multimedios, destacó que “Martí y Fidel son los dos más grandes comunicadores cubanos de la historia, y especialmente los más importantes comunicadores políticos”. “Fidel era un lector voraz, avezado en los métodos de lectura rápida. Se devoraba todos los días un boletín de noticias de más de 200 páginas, y luego, en el siglo XXI, otro boletín de artículos seleccionados de internet”, contó.
Alonso recordó que Fidel comprendió el valor de los medios. “En los años 40 estaba en la radio. Después, en la prensa escrita. La televisión la convirtió en un espacio de combate imprescindible. En los años de la batalla de ideas la llamaba 'la artillería pesada de nuestros medios'”, dijo.
El periodista relató una anécdota significativa de 2001. Bush había comenzado su guerra contra el terrorismo, y Fidel entendió que era estratégico explicar al pueblo el impacto que tendría en la economía. “Preparó una Mesa Redonda. Pero se anunció un ciclón. Llamamos a Fidel y le dijimos: 'Jefe, ¿qué hacemos? Paramos la Mesa y nos dedicamos a preparar a la gente para el ciclón'. Y Fidel respondió: 'No confundamos lo urgente con lo importante. El ciclón va a pasar, nos va a destruir algunas cosas, pero lo que tenemos que explicarle al pueblo es más profundo y no admite espera'”, narró Alonso. “La Mesa Redonda se hizo. Después, Fidel se fue para Villa Clara a enfrentar el ciclón”.
Alonso también habló de la ética de Fidel. En 2008, cuando Raúl asumía la presidencia, Fidel le dijo: “Esta reflexión no la vamos a publicar ni en Granma ni en Juventud Rebelde ni se va a leer en la televisión. Solo la vamos a publicar en Cubadebate. Porque desde internet puede llegar hasta Bolivia, pero no le robaremos a Raúl ni la portada del Granma ni el noticiero de televisión”. “Salió de una lección de ética: ¿cuál es el momento? ¿Dónde me toca? ¿Dónde debo estar? ¿Y dónde voy a hacer más ruido?”, reflexionó Alonso.
“Fidel nos enseñó que la verdad es la bandera, que aunque no siempre se diga toda la verdad, siempre hay que decir la verdad. Y cuando nos equivocamos, había que rectificar”, subrayó.
Alonso cerró el panel con un llamado: “En estos tiempos de bloqueo brutal y guerra cognitiva que pretende arrebatarnos la capacidad de pensar, Fidel nos es más necesario que siempre. Fidel el político, Fidel el estadista, Fidel el comunicador. Estudiemos a Fidel de verdad. Procesemos sus ideas en el corazón y en el cerebro. Nuestras armas son con Fidel por siempre”.
El foro cerró con un consenso: Fidel fue un pedagogo de masas, un maestro de la comunicación que supo combinar la palabra con el oído, la teoría con la práctica, la urgencia con la estrategia.
“Él no daba discursos; impartía cursos de formación política”, resumió Manolo de los Santos. En tiempos de hegemonía fascista y monopolios de la información, la comunicación revolucionaria sigue siendo una trinchera más. Y el legado de Fidel, como sentenció Teuma, no es un pasado al que mirar con nostalgia, sino una herramienta viva para construir el futuro.
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