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La amenaza que se cierne sobre una ruta clave de comercio mundial (y no es Ormuz)

Buques de carga asistidos por remolcadores ingresan al canal de Panamá por las esclusas de Gatún, del lado del Atlántico
searagen / Gettyimages.ru

La creciente urgencia de las navieras por cruzar el canal de Panamá, la vía que une los océanos Atlántico y Pacífico, responde a un efecto dominó de escala global. Ante la guerra con Irán y las restricciones de tráfico en el estrecho de Ormuz y, más recientemente, en Bab el Mandeb, los compradores y vendedores de petróleo, gas natural, fertilizantes y productos químicos —especialmente desde Asia— se han visto obligados a buscar rutas alternativas, saturando el paso centroamericano, informa Bloomberg.

Según las fuentes de la agencia, recientemente el buque portacontenedores Seaspan Benefactor desembolsó 4 millones de dólares en una subasta confidencial para saltarse una fila de espera que ya supera los 10 días en el canal de Panamá.

Subastas para evadir el 'cuello de botella'

Aunque el tránsito regular se gestiona mediante reservas fijas, la Autoridad del canal de Panamá ofrece un sistema de subastas para quienes no quieren retrasos en sus envíos. El pago del Seaspan Benefactor de este lunes fue más del doble del promedio de los siete días previos. En general, según el medio, los precios se han disparado por los cambios en la oferta y demanda del comercio mundial, superando algunos el millón de dólares.

Según datos de Argus Media citados por Bloomberg, el paso interoceánico registra su mayor nivel de congestión desde mayo. El desvío masivo de naves choca con un 'cuello de botella' provocado por obras en las esclusas que durarán hasta septiembre, lo que afecta especialmente a los buques Neopanamax —embarcaciones de gran envergadura diseñadas para las nuevas esclusas del canal— que llegan sin franjas horarias reservadas.

A esto se suma el factor climático. El fenómeno de El Niño ha provocado precipitaciones menores a las previstas, obligando a las autoridades a reducir para las próximas semanas el calado máximo permitido (la profundidad que alcanza la parte sumergida de un barco), lo que ralentiza aún más una de las arterias más importantes del comercio global.

(Con información de RT en español)