
Los estragos del cambio climático, agravado por el uso de combustibles fósiles y un potente fenómeno El Niño, está azotando al oeste de Estados Unidos con intensos incendios forestales. Foto: EFE.
La crisis climática que atraviesa el oeste de Estados Unidos ha puesto en jaque a Washington, Oregón, Idaho y otros estados, en medio de una ola de incendios forestales agravada por temperaturas extremas y el fenómeno de El Niño.
Este domingo, las autoridades confirmaron que al menos 60 000 personas han sido evacuadas forzosamente en el área de Spokane, la segunda ciudad más grande del este de Washington, donde las llamas han arrasado con más de 600 viviendas, comercios y espacios comunitarios. Entre las instalaciones afectadas se encuentra el Hospital de Asuntos de Veteranos de EE.UU., que también fue desalojado de emergencia.
El gobernador del estado, Bob Ferguson, declaró el estado de emergencia ante el avance imparable de tres focos activos —Old Trails, Fairview y Meadowview— que permanecen sin control debido a la geografía accidentada de la zona, con pendientes pronunciadas y cañones profundos que generan corrientes de viento erráticas.
Aunque las temperaturas no han superado los 27 °C, las ráfagas de entre 56 y 72 kilómetros por hora amenazan con expandir el fuego a mayor velocidad. El Servicio Meteorológico Nacional, que ya había emitido una alerta de bandera roja bajo la categoría de “situación particularmente peligrosa”, advierte que el humo contaminado cubre ya los cielos de Washington, Oregón, Idaho y Montana.
El panorama no es aislado. Equipos de brigadistas llevan diez días combatiendo un megaincendio provocado por un rayo que ha consumido cerca de 1.360 kilómetros cuadrados de tierras agrícolas y pastizales entre el oeste de Idaho y el este de Oregón, poniendo en riesgo más de 1 400 estructuras y la subsistencia de comunidades rurales y ganaderas.
En total, unos 1 000 kilómetros cuadrados han sido devorados por el fuego en todo el estado de Washington, según los reportes oficiales, que evidencian la saturación de los recursos federales, estatales y locales.
El mapa de emergencia se extiende más allá del noroeste. Arizona, California, Nevada, Utah y Nebraska mantienen alertas extremas por calor y bandera roja, en un contexto de fenómenos ambientales severos que exponen la fragilidad de los ecosistemas y la infraestructura ante el verano norteamericano.
Los meteorólogos advierten que el cambio climático, impulsado por la quema de combustibles fósiles, está generando olas de calor más intensas y prolongadas, que a su vez profundizan las sequías y alimentan incendios más destructivos.
A esto se suma el fenómeno de El Niño —cuyo calentamiento natural del Pacífico ecuatorial ya ha batido récords de intensidad en sus fases iniciales, según informó Naciones Unidas el pasado viernes—, que eleva las temperaturas globales y altera los patrones meteorológicos, agravando aún más la crisis.
(Con información de TeleSur)