
Varias explosiones se registraron en la noche del viernes en la ciudad de Ahvaz
El Gobierno iraní actualizó este viernes el balance de víctimas causadas por los ataques militares de Estados Unidos, que se han recrudecido desde principios de julio tras la decisión del presidente norteamericano, Donald Trump, de dar por terminado el memorando de entendimiento firmado con Teherán el pasado 17 de junio, que había establecido una frágil tregua en el conflicto.
El portavoz del Ministerio de Sanidad iraní, Hosein Kermanpur, confirmó que hasta el jueves por la mañana se contabilizan 55 personas fallecidas y 669 heridas como resultado de la ofensiva estadounidense. Los datos, difundidos por la agencia oficial Fars, desglosan que entre los muertos hay 6 mujeres y 3 menores de edad, mientras que 46 mujeres y 24 niños y adolescentes figuran entre los heridos, lo que evidencia el alto costo humano que está pagando la población civil iraní.
La ruptura de la tregua por parte de Washington, según fuentes oficiales estadounidenses, respondió a supuestos ataques de Irán contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, la ofensiva norteamericana —que el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) justifica como una operación para "debilitar las capacidades de la Guardia Revolucionaria" y "proteger el tránsito de buques"— ha golpeado con especial dureza el sur del territorio persa, en particular la provincia de Juzestán, limítrofe con Irak.
En las últimas horas, cuatro personas murieron y otras siete resultaron heridas en un ataque con misiles contra Juzestán, según reportó la agencia estatal IRNA. Esta región, situada a casi 800 kilómetros al sur de Teherán, ya había sido escenario la víspera de otro bombardeo que dejó dos fallecidos y once lesionados en la localidad de Shalamcheh, donde se ubica un importante paso fronterizo y comercial por el que transitan diariamente centenares de personas.
Las autoridades locales, citadas por IRNA, han denunciado que en las últimas dos semanas al menos diez personas han muerto únicamente en Juzestán, lo que convierte a esta provincia en el epicentro de la escalada bélica impulsada por la administración Trump.
La campaña militar estadounidense, que según el Centcom ha incluido centros de mando militar iraníes y sitios de vigilancia costera, se produce en un contexto de máxima tensión en torno al estrecho de Ormuz, donde la presencia de buques de guerra y las amenazas cruzadas han elevado el riesgo de una conflagración regional de impredecibles consecuencias.
Mientras Washington insiste en su narrativa de "defensa del comercio internacional", la creciente cifra de víctimas civiles —especialmente mujeres y niños— y la reiterada violación de la soberanía iraní han desatado duras críticas en la comunidad internacional, que exige el cese inmediato de las hostilidades y el retorno a la vía diplomática, único camino para evitar una catástrofe humanitaria en una de las regiones más volátiles del planeta.