
La Unión Ciclista Internacional (UCI) autorizó este martes de forma excepcional el uso de bolsas de avituallamiento en zonas restringidas del Tour de Francia para mitigar los efectos de las altas temperaturas.
Esa decisión, acordada con el colegio de comisarios y la organización, abre una grieta reglamentaria en los puertos puntuables donde hasta ahora solo se permitía el intercambio de bidones.
El pelotón, sometido a un termómetro que ya compite con la montaña, encontrará así un respiro logístico que permitirá a los auxiliares entregar varios recipientes en un mismo gesto y sostener la hidratación en condiciones límite.
La UCI, sin alterar el espíritu competitivo de la carrera, asume que el reglamento también debe respirar cuando el calor convierte cada ascenso en una prueba de resistencia fisiológica.
El organismo precisó que la medida tendrá carácter provisional y será evaluada según la evolución meteorológica, su eficacia sobre la salud de los corredores y su impacto en el desarrollo deportivo.
En jornadas donde el asfalto arde y el esfuerzo se multiplica, el bidón deja de ser un simple objeto de carrera para transformarse en un salvavidas que equilibra rendimiento y supervivencia.
El Tour, fiel a su tradición de llevar al límite a sus protagonistas, enfrenta ahora un rival invisible pero implacable, mientras la autoridad internacional opta por flexibilizar la norma para no quebrar al pelotón.
(Tomado de Prensa Latina)