
Más de 30 congresistas de Estados Unidos exigieron al Gobierno de Donald Trump que abandone planes de acción militar contra Cuba y ponga fin al uso de la base naval en territorio ocupado en Guantánamo para detener inmigrantes.
En una carta abierta dirigida a los secretarios de Defensa, Pete Hegseth; de Estado, Marco Rubio, y de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, 32 legisladores, encabezados por la demócrata Delia Ramírez, representante de Illinois, pidieron también levantar las medidas coercitivas unilaterales contra la isla.
Advirtieron que cualquier acción militar “sería ilegal, profundamente desestabilizadora y catastrófica para la población cubana, además de incrementar el desplazamiento, exacerbar el sufrimiento masivo y socavar los intereses estadounidenses en la región”.
Expresaron a su vez que la idea de un eventual uso de la fuerza contra la isla “debe ser rechazada categóricamente” y exigieron al gobierno federal que detenga el uso de la base estadounidense en la porción de territorio ocupado a Cuba en Guantánamo (extremo este del país) para la detención de inmigrantes.
En ese contexto, solicitaron eliminar las medidas de presión que contribuyen a la crisis humanitaria en Cuba.

De forma reiterada, el presidente Donald Trump y su secretario de Estado Marco Rubio han elevado el tono de la retórica amenazante hacia Cuba mientras refuerzan el bloqueo de manera brutal. Trump se ha referido a “una toma del control de Cuba” al tiempo que aprieta clavijas con el bloqueo de combustible a la mayor de las Antillas. El añejo objetivo de cambio de régimen, reflotó con más intensidad tras el ataque de fuerzas especiales de Estados Unidos el 3 de enero para secuestrar al presidente constitucional Nicolás Maduro en Venezuela.
“Cuba es la siguiente, por cierto”, señaló Trump en marzo en una de sus intervenciones públicas.
Un alto funcionario del Departamento de Defensa (o de Guerra como lo renombró la actual administración sin la autorización del Congreso) informó en el Capitolio que en caso de una “crisis humanitaria” en Cuba, se establecería un campamento en la base naval de Guantánamo para poder “gestionar” a los migrantes.
Pero “tal propuesta es profundamente alarmante e inaceptable”, enfatizaron los representantes, quienes insistieron que “esto suscita serias preocupaciones sobre el uso de una instalación militar estadounidense con un historial bien documentado de abusos”.
La instalación militar es conocida principalmente por su tristemente célebre y secreta prisión militar para detenidos durante la llamada “guerra contra el terror” desatada por Estados Unidos después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Ayer, en una opinión publicada en el diario The New York Times, los representantes Pramila Jayapal y Jonathan L. Jackson, afirmaron que, si el pueblo de Estados Unidos conociera el alcance total de la situación en Cuba a causa del bloqueo, exigiría de inmediato su levantamiento.
Ambos, miembros del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, escribieron una opinión para el influyente rotativo con reflexiones acerca de una visita de cinco días en abril a la isla, donde constataron el impacto del cerco de Estados Unidos en diferentes sectores de la sociedad, en especial uno tan sensible como el de la salud pública.
Regresamos conmocionados por los efectos inhumanos de esta política, cuyo objetivo parece ser asfixiar la economía, enfatizaron al explicar que con la excepción de un petrolero ruso que transportaba combustible suficiente para entre 10 y 14 días, los envíos de petróleo a Cuba “han estado bloqueados durante más de cuatro meses”.

(Con información de Prensa Latina)