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¿En qué condiciones está el Sistema Eléctrico Nacional?, esto dijo el ministro en la Mesa Redonda

Al iniciar su intervención en la Mesa Redonda, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, explicó que, a finales de 2024, durante una reunión del Buró Político celebrada en noviembre, se evaluó con profundidad la compleja situación energética que atravesaba el país y las capacidades tecnológicas existentes.

A partir de ese análisis, se decidió incorporar al programa de gobierno una estrategia integral para la recuperación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), centrada esencialmente en soluciones propias y en el aprovechamiento máximo de los recursos disponibles en Cuba.

El ministro señaló que durante 2025 comenzó la ejecución de ese programa, luego de su discusión y aprobación en el Consejo de Ministros. Desde enero se pusieron en marcha varias líneas de trabajo dirigidas a incrementar la generación eléctrica, recuperar capacidades instaladas y avanzar hacia una matriz energética más sólida y diversificada.

A pesar de los apagones, el 2025 fue un año donde se recuperaron capacidades de generación

Entre las prioridades definidas estuvo la incorporación de generación térmica mediante reparaciones capitales y mantenimientos en unidades termoeléctricas, así como el fortalecimiento de la generación distribuida. Sobre este último punto, recordó que, aunque depende del combustible importado, su papel es decisivo en la estabilidad del sistema y en la respuesta ante contingencias.

En ese momento, la generación distribuida apenas disponía de unos 350 megawatts, pese a contar el país con cerca de 3 000 megawatts instalados entre motores diésel y fuel oil. La principal causa de esa baja disponibilidad era la falta de piezas de repuesto y las limitaciones financieras para adquirirlas. Por ello, uno de los objetivos centrales del programa fue recuperar progresivamente esa capacidad hasta donde permitieran las posibilidades económicas del país.

Los resultados no tardaron en apreciarse. Según detalló el titular de Energía y Minas, al cierre de 2025 la generación distribuida superaba los 1 000 megawatts disponibles. Esa recuperación mostró toda su importancia durante el impacto del ciclón que afectó el oriente cubano a finales del año pasado.

En esa coyuntura, provincias como Granma, Guantánamo, Holguín y parte de Las Tunas permanecieron desconectadas del Sistema Electroenergético Nacional, pero pudieron sostener servicios vitales gracias al respaldo de la generación distribuida, a la cual se destinaron combustibles procedentes de otras regiones del país.

De la O Levy explicó además que también se avanzó en la recuperación de unidades térmicas estratégicas. Entre ellas mencionó la reincorporación de la unidad número 3 de la termoeléctrica Céspedes, así como la unidad número 5 de la central de Renté, en Santiago de Cuba.

Reconoció, no obstante, que la unidad número 4 de Céspedes sufrió atrasos debido a errores de planificación y deficiencias en la calidad de los mantenimientos, situación que fue informada oportunamente. Finalmente, precisó, esas capacidades ya se encuentran en línea.

Otro frente esencial del programa fue el incremento de la generación basada en gas nacional. El ministro informó que se perforaron nuevos pozos petroleros, lo que permitió elevar de manera considerable la producción de gas acompañante utilizado en la generación eléctrica. A su juicio, este fue uno de los saltos más significativos logrados durante 2025, por tratarse de una fuente estable y sustentada en combustible propio.

“Terminamos el año en mejores condiciones que como lo comenzamos”, afirmó. Subrayó que esa mejoría se sustentó en mayor disponibilidad de termoeléctricas que emplean crudo cubano, en el crecimiento del uso del gas nacional y en una generación distribuida más recuperada.

Igualmente destacó el avance alcanzado en las fuentes renovables de energía. Cuba inició 2025 con una participación cercana al 3% de estas fuentes dentro de la matriz eléctrica nacional y concluyó el año con alrededor del 10%. Ese incremento de siete puntos porcentuales en solo doce meses, dijo, representa un salto muy relevante para cualquier sistema electroenergético.

El ministro enfatizó que esos progresos permitieron llegar al cierre de 2025 en una situación distinta, con mejores perspectivas para enfrentar las tensiones acumuladas. Sin embargo, advirtió que la afectación energética también golpeó fuertemente a la economía nacional.

Explicó que las interrupciones impactaron fábricas, la agricultura y diversos rubros exportables, provocando pérdidas de ingresos y ralentización productiva. “Si no producimos más, no ingresamos también”, señaló, al tiempo que recordó que las dificultades del sistema eléctrico repercuten directamente en toda la economía y, a su vez, las limitaciones económicas condicionan la recuperación energética.

Durante su comparecencia en la Mesa Redonda, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, explicó que, junto a las acciones técnicas para recuperar capacidades de generación, el país tomó decisiones estratégicas para sostener la economía nacional en medio de un escenario extremadamente complejo.

Según detalló, tras un análisis riguroso se decidió priorizar sectores productivos directamente vinculados con la alimentación de la población, la generación de divisas y las exportaciones. Esa definición permitió concentrar la disponibilidad energética en actividades consideradas vitales para el funcionamiento del país.

Como parte de esa estrategia, entre finales de diciembre y durante enero fueron protegidos 631 circuitos eléctricos en todo el territorio nacional, que solo podían ser afectados en situaciones extremas. Esos circuitos demandaron más de 800 megawatts de potencia durante ese período.

El ministro reconoció que, de no haberse protegido esos circuitos, esa energía habría podido destinarse al consumo residencial. Sin embargo, explicó que se trató de un balance necesario para impedir una mayor paralización económica y preservar sectores clave en momentos de alta tensión del sistema.

Gracias a esa decisión, añadió, pudieron mantenerse actividades esenciales como el riego agrícola, la producción tabacalera y otros procesos intensivos en consumo eléctrico. Recordó que entre los mayores consumidores de electricidad en Cuba se encuentra el sistema de Recursos Hidráulicos, especialmente por el bombeo de agua, seguido muy de cerca por la agricultura.

Mencionó como ejemplos el riego del tabaco, del maíz y de la soya, indispensables para sostener producciones destinadas al consumo nacional y también a la exportación. Asimismo, señaló que se protegieron industrias y servicios generadores de ingresos para el país, muy afectados por la situación energética acumulada.

De la O Levy precisó que a inicios de año existían condiciones ligeramente mejores que las actuales. Cuba había cerrado 2025 e iniciado 2026 con una mayor penetración de energías renovables y con cerca de 900 megawatts de generación solar fotovoltaica incorporados al sistema.

A ello se sumaba una generación distribuida todavía operativa, aunque ya resentida por las dificultades con el combustible. Explicó que aún quedaban determinadas reservas, especialmente de fuel oil, lo cual permitía sostener generación en varios emplazamientos estratégicos.

Entre ellos mencionó instalaciones de generación distribuida, la planta del Mariel y la patana que permanece operando en La Habana. En conjunto, esos tres puntos aportaban alrededor de 350 megawatts al sistema eléctrico nacional.

Con ese respaldo, señaló, fue posible sostener durante un tiempo mayores niveles de actividad económica, con avances en la agricultura y en sectores exportadores, hasta que nuevas tensiones obligaron a reajustar nuevamente la operación del sistema.

El ministro recordó que incluso antes del 29 de enero ya se había iniciado una revisión integral del programa de gobierno para la recuperación energética. Esa evaluación fue presentada en la Asamblea Nacional, donde se expusieron en detalle los avances y desafíos pendientes.

Subrayó que dicho programa no se limita únicamente a la generación eléctrica. Incluye también la búsqueda y aseguramiento de combustibles, la sostenibilidad financiera, el incremento de ingresos, la atención a los recursos humanos del sector, así como la seguridad y protección de las instalaciones energéticas.

Tras la revisión realizada a finales de año, el programa fue perfeccionado y ampliado. Actualmente constituye el objetivo número nueve dentro del programa nacional de gobierno.

Para 2026, explicó, ese esfuerzo se traduce en 62 acciones concretas, cada una con cronogramas definidos mes a mes. Su cumplimiento es evaluado de manera sistemática al más alto nivel de dirección del país.

“Semanalmente la dirección del país lo revisa”, afirmó. Precisó que se rinde cuenta en el Buró Político y en el Secretariado del Comité Central, donde se analizan resultados, se corrigen desviaciones y se ajustan decisiones según la realidad operativa.

En cuanto a los resultados heredados de 2025, indicó que la recuperación de infraestructura energética permitió cerrar el año con más de 1 000 megawatts en paneles solares y cerca de 1 400 megawatts adicionales entre generación distribuida, motores recuperados y capacidades térmicas reincorporadas.

También destacó el comportamiento de la generación a partir del gas nacional. Informó que este segmento llegó a alcanzar 370 megawatts de una capacidad instalada de 380, y actualmente promedia entre 340 y 340 megawatts de forma estable.

A juicio del ministro, esa área está llamada a convertirse en uno de los pilares fundamentales de la generación eléctrica cubana por su estabilidad, eficiencia y por operar con combustible nacional.

En 2026: Consolidar lo alcanzado en el SEN y sostener las capacidades recuperadas

Durante la Mesa Redonda, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, explicó que una de las prioridades inmediatas del programa de gobierno para 2026 es consolidar lo alcanzado en el sistema electroenergético nacional y sostener las capacidades recuperadas durante el año anterior.

Según precisó, la estrategia actual no se centra únicamente en crecer, sino en mantener operativas las capacidades incorporadas, garantizar el mantenimiento de las unidades generadoras y continuar fortaleciendo las principales fuentes de energía del país.

Entre los resultados recientes mencionó un ligero incremento de la generación distribuida, que suma hoy 1 114 megawatts disponibles. Ese crecimiento, señaló, fue posible gracias a la llegada de piezas, repuestos y componentes que permitieron reincorporar motores y capacidades que permanecían fuera de servicio.

El ministro indicó además que otra línea esencial del programa es continuar aumentando la producción nacional de gas, recurso clave para la generación eléctrica, así como seguir avanzando en el desarrollo de las energías renovables.

En ese ámbito destacó un punto estratégico para este año: la incorporación de sistemas de acumulación de energía. Explicó que los recursos necesarios ya se encuentran en Cuba, están en fase de instalación y forman parte de las acciones previstas dentro del programa gubernamental.

La acumulación energética permitirá aprovechar mejor la generación solar y disponer de respaldo en horarios nocturnos o de máxima demanda, una necesidad crítica para la estabilidad del sistema.

De la O Levy subrayó que el programa va mucho más allá de la electricidad. Incluye también el aumento de la producción petrolera, la atención a los trabajadores del sector, la seguridad de las instalaciones y pasos concretos vinculados con la transición energética nacional.

Uno de los apartados más relevantes de su intervención estuvo dedicado al papel de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet). El ministro reconoció el enorme esfuerzo realizado por esa entidad para reducir la dependencia externa del país en materia energética.

Recordó que normalmente se asocia la dependencia de importaciones al diésel, la gasolina o el fuel oil, pero Cuba también dependía de la importación de crudo destinado a las termoeléctricas. A medida que se han recuperado unidades térmicas, esa necesidad de crudo se vuelve aún más sensible.

Ante ese escenario, explicó, Cupet impulsó nuevas perforaciones, alianzas y negocios encaminados a incrementar la producción nacional de petróleo, crudo y gas.

Uno de los logros más importantes fue detener la caída sostenida que arrastraba la producción petrolera cubana desde hacía años. El ministro recordó que el país llegó a producir alrededor de 4,2 millones de toneladas equivalentes de combustible y posteriormente descendió hasta cerca de 2,2 millones.

“Se detuvo el decrecimiento y ya podemos decir que estamos creciendo”, afirmó. Precisó que durante el año pasado ese freno fue decisivo, mientras que en el presente año ya se observa crecimiento tanto en petróleo como en gas.

Explicó que la caída productiva estuvo estrechamente vinculada a la falta de financiamiento. Producir petróleo requiere herramientas, equipamiento industrial, transporte, tuberías, válvulas, baterías, neumáticos y otros insumos que también sufrieron fuertes restricciones.

Puso como ejemplo que hubo pozos con potencial extractivo detenidos simplemente porque los tanques de almacenamiento se llenaban y no existían condiciones logísticas suficientes para evacuar el crudo por carretera. Sin transporte disponible, la extracción debía paralizarse.

También señaló que el incremento del gas nacional está generando beneficios adicionales. Parte del gas extraído ya no solo se utiliza para generación eléctrica, sino que comienza a destinarse nuevamente al suministro doméstico en La Habana.

Recordó que en años anteriores se había detenido el programa de expansión del gas manufacturado hacia nuevas viviendas debido a la falta de disponibilidad. Sin embargo, con el aumento actual de la producción, ese proceso se reanuda.

El plan prevé incorporar miles de nuevos clientes y, según explicó, los crecimientos más visibles llegarán en los próximos meses, una vez entren al país recursos importados ya contratados y financiados, entre ellos tuberías y materiales que permitirán abrir nuevos frentes constructivos.

El objetivo inmediato es sumar 25 000 nuevos clientes al servicio de gas. Esa expansión, añadió, también beneficia al sistema eléctrico nacional, pues reduce la demanda asociada a la cocción de alimentos, una carga que durante años recayó principalmente sobre la electricidad.

En otro momento de su intervención, el ministro vinculó directamente la producción nacional de crudo con la soberanía energética del país.

Recordó que durante febrero, marzo y principios de abril la generación diurna contó con el respaldo de los parques solares fotovoltaicos, pero durante la noche el sostén principal fue la generación térmica.

Advirtió que, de no existir el crudo cubano para alimentar las termoeléctricas y el gas nacional para complementar la generación, el país habría enfrentado apagones de una magnitud mucho mayor.

Finalmente, insistió en que las reparaciones en las plantas térmicas, la expansión del gas, el crecimiento petrolero y la energía renovable forman parte de una misma estrategia nacional para resistir las restricciones externas y recuperar gradualmente la estabilidad del sistema energético cubano.

Ministro cubano califica como “brutal” el daño del bloqueo energético a la vida nacional

Durante la Mesa Redonda, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, ofreció ejemplos concretos de cómo las sanciones y restricciones externas afectan diariamente la recuperación del sistema electroenergético nacional, al tiempo que resaltó la capacidad del país para buscar soluciones propias frente a cada obstáculo.

El titular señaló que una futura emisión del programa televisivo podría dedicarse exclusivamente a exponer casos cotidianos relacionados con el impacto del bloqueo en el sector energético. No obstante, adelantó dos ejemplos que calificó de altamente significativos.

Uno de ellos estuvo relacionado con la puesta en marcha de la unidad número 4 de la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos. Según explicó, Cuba no pudo acceder a una aplicación informática imprescindible para calibrar la unidad, ponerla a punto y ejecutar el arranque final del bloque generador.

Ante esa negativa, fue necesario desarrollar una alternativa nacional con la participación de la industria militar, el Ministerio de Industrias, especialistas del Grupo de la Electrónica, técnicos de la Unión Eléctrica y otros colectivos especializados.

El ministro reconoció que esa solución tomó tiempo, debido a la alta complejidad tecnológica del proceso. Añadió que ese tipo de programas informáticos no son herramientas genéricas, sino softwares diseñados específicamente para esas tecnologías y protegidos como propiedad de los fabricantes.

Otro caso mencionado fue el de la central termoeléctrica de Guiteras, una de las más importantes del país. Explicó que, tras la compra de empresas constructoras por compañías estadounidenses, Cuba ha debido sortear múltiples obstáculos para acceder a asistencia técnica y servicios especializados.

Relató incluso situaciones en las que especialistas extranjeros, ya presentes en Cuba para trabajar en unidades como Felton o en la propia Guiteras, recibieron órdenes de regresar de inmediato. En algunos casos, dijo, cerraron sus maletas de herramientas y abandonaron el país tras una llamada telefónica.

“Así hay cientos y cientos de ejemplos”, afirmó, al insistir en que la recuperación energética cubana se ha basado esencialmente en la soberanía tecnológica y en el talento nacional.

En ese sentido, aseguró que el plan de 2026 vuelve a apostar por la recuperación de capacidades generadoras con recursos propios. Muchas piezas y componentes utilizados, dijo, no son originales de fábrica, sino soluciones desarrolladas en Cuba mediante procesos de innovación, adaptación y sustitución tecnológica.

Puso como ejemplo nuevamente la termoeléctrica de Céspedes, cuya entrada al sistema y posteriores ajustes responden precisamente a ese proceso de asimilación técnica, corrección y perfeccionamiento. Actualmente, señaló, ambas unidades se encuentran operando.

El ministro destacó que varias de las termoeléctricas cubanas figuran entre las más eficientes del país y que su recuperación continúa siendo una prioridad estratégica.

Para este año, informó, el plan contempla recuperar 570 megawatts de generación termoeléctrica. Al cierre del primer trimestre, la meta parcial era incorporar 365 megawatts, pero finalmente se alcanzaron 370, lo que representa un sobrecumplimiento.

Entre los factores que influyeron en ese resultado mencionó la entrada de Santa Cruz del Norte número 2 tras concluir su mantenimiento, así como la incorporación de Céspedes, aunque esta última sufrió retrasos al detectarse una avería mayor en el momento de sincronizar la unidad.

Más adelante, el ministro calificó como “brutal” el impacto del llamado bloqueo energético sobre la vida nacional y el funcionamiento del sistema eléctrico.

Recordó que Cuba llegó a tener indisponibles más de 1 100 megawatts en generación distribuida, a lo que se sumaban unos 350 megawatts adicionales entre motores y patanas flotantes. En determinados momentos, las afectaciones alcanzaron cifras de entre 1 800 y 2 000 megawatts.

Explicó que si el país hubiese contado con combustible suficiente para movilizar alrededor de 1 400 megawatts de esas capacidades instaladas, la reducción de apagones habría sido extraordinaria, tanto en el horario pico como durante la madrugada.

No obstante, aclaró que cuando existen apagones prolongados, los valores reales de demanda se distorsionan, pues al restablecerse el servicio muchos consumos se conectan simultáneamente y elevan bruscamente la carga del sistema.

En otro momento de su intervención, detalló que las restricciones de combustible se agravaron a partir de diciembre, cuando fue incautado un primer barco con alrededor de un millón de barriles.

Añadió que el 8 de diciembre entró el último buque que logró arribar en esa etapa, con una carga parcial de fuel oil. Posteriormente, explicó, el país dejó prácticamente de recibir nuevos suministros hasta la llegada reciente del barco ruso.

Recordó además que desde el 29 de enero se cerraron aún más las posibilidades de adquisición, en un contexto marcado por sanciones a navieras, productores de petróleo y mayores presiones sobre terceros países con capacidad de suministrar combustible a Cuba.

El ministro insistió en que la nación mantiene el derecho soberano de comprar combustible a cualquier proveedor dispuesto a vender, consignar o establecer alianzas comerciales, pero reconoció que el escenario ha sido extremadamente difícil.

Como consecuencia directa de esa situación, varias fuentes de generación dependientes del combustible importado debieron detener operaciones totalmente. Entre ellas mencionó instalaciones en Mariel, Moa y la patana de La Habana.

“Nos quedamos con nuestras viejas tecnologías, con el gas nacional y con el sol por el día”, resumió, al describir la etapa más crítica reciente.

Pese a ello, elogió el esfuerzo de los trabajadores eléctricos y petroleros para sostener operando unidades envejecidas bajo un fuerte estrés técnico durante los últimos meses.

Finalmente, señaló que la llegada del barco ruso generó expectativas, alivio y también interrogantes entre la población, en medio de una coyuntura donde cada tonelada de combustible tiene un impacto directo en la estabilidad del sistema eléctrico nacional.

¿Por qué demoró en procesarse el barco ruso y cuánto dura?

El ministro detalló en su intervención agradeciendo profundamente a la Federación de Rusia por el suministro de 100 000 toneladas de crudo para refinar. Sin embargo, de inmediato explicó una dificultad inicial: el buque que transportaba el crudo no puede entrar en la bahía de Cienfuegos, donde se encuentra la refinería más eficiente del país. “Hubo que desbloquearlo —precisó—, es decir, en otro puerto, alijarlo hacia otro barco y llevarlo entonces hacia Cienfuegos. Eso lleva un tiempo”.

El proceso de alijo no fue sencillo. Las 100 000 toneladas no fueron trasvasadas a un solo barco cubano de igual capacidad para llevarlas directamente a Cienfuegos. “Fue poco a poco, una vuelta, dos vueltas, tres vueltas”, detalló De la O Levy. No obstante, desde la primera descarga parcial el crudo llegó a la refinería y se comenzó a refinar. “Ahí no se perdió tiempo”, aseguró.

El funcionario destacó que el barco llegó en la fecha estimada y tenía autorizadas 90 horas para permanecer en el puerto. “A las 90 horas se descargó, es decir, se descargó bien en tiempo”, afirmó. Inmediatamente después comenzó el proceso de cabotaje hacia Cienfuegos.

De la O Levy abordó una pregunta recurrente en la población: ¿por qué comprar crudo en lugar de diésel, fuel o gasolina? Su respuesta fue categórica: “El crudo económicamente es lo más viable”. Explicó que al refinar el crudo se obtiene gasolina, fuel para la generación eléctrica y para la economía, diésel para ambos fines, y un poquito de gas licuado de petróleo (GLP). “Salen otros productos también que se utilizan en otros destinos”, añadió.

El razonamiento económico es claro: si cada uno de esos productos se importara por separado, serían barcos diferentes, fletes diferentes, y los precios del producto final resultarían más elevados. Además, se incorporarían los costos de refinación en dólares del país donde se procesaran esos combustibles. “Para nosotros lo más económico es comprar crudo o adquirir crudo y refinarlo”, sentenció.

Una vez refinado el crudo, el problema se traslada a la distribución. El ministro puso un ejemplo concreto: supongamos que de la refinería salen 1 800 toneladas diarias de diésel. Si se llevan por carretera hacia la generación distribuida —que abastece a todo el país, desde Guantánamo hasta Pinar del Río—, “se consumen litro a litro en el mismo día”.

¿Por qué ocurre esto? “Porque no tenemos cobertura —explicó—, los tanques nuestros están vacíos”. Todos los emplazamientos de generación distribuida tienen capacidad de tanques para días de cobertura: algunos hasta 40 días, otros solo cuatro, cinco o seis días, según el diseño original para trabajar en horarios picos. “Pero no hay nada”, resumió.

La consecuencia es un círculo vicioso: si se va sirviendo el combustible diariamente, se consume de inmediato. “Como decimos vulgarmente, la paila llegó a Guantánamo, cuando llegó a Cienfuegos, ya en Guantánamo no hay combustible”, graficó el titular. Por eso, explicó, se tomó la decisión de no ver el efecto inmediato, sino de levantar los niveles de inventario hasta tener un mínimo indispensable para arrancar todo a la vez.

Tiempos de refinación: 48 horas y producto terminado

De la O Levy se detuvo en los tiempos del proceso de refinación. “Se piensa que es mucho más largo —comentó—. A las 48 horas ya tiene el producto terminado”. El cronograma fue el siguiente: el barco llega, descarga, el crudo pasa a los tanques de la refinería, arranca el proceso, y a las 48 horas se obtienen los productos terminados. “Así fue”, confirmó.

Sin embargo, una vez refinado, la logística volvió a ser un escollo. El fuel que sale de la refinación debe ir a Mariel y a Moa, y no puede transportarse por carretera, sino por barco. “La logística estaba fuerte —reconoció—. Hubo un diseño con los poquitos barcos que tenemos: llevar a Moa, luego sacar de Cienfuegos el otro para La Habana, llevar a Mariel, y lograr tener todo con un mínimo de cobertura de día para poderlo arrancar, haciéndolo coincidir con la generación distribuida”.

Esa tarea, describió, “ha sido y lo sigue siendo un trabajo de cupés extremadamente tenso, de 24 horas, sábado, domingo, lunes”. Preguntarse constantemente: “¿Cuánto tiene aquí en Niquero? ¿Qué cantidad de cobertura tiene el emplazamiento de Niquero? ¿Qué cantidad de cobertura tiene La Paila que vaya para allí para levantar el inventario?”.

El ministro informó que inicialmente se calculaba que el 18 de julio se tendría la situación para arrancar todo a la vez, pero finalmente se arrancó el día 17. “Desde ese mismo día se empezó a ver la mejoría —dijo—. No la que nosotros queríamos, pero sí una mejoría significativa”.

“Estamos sacando 800 toneladas diarias de 1 600 que consumimos para tener una disponibilidad muchísimo mayor y unas afectaciones muchísimo menores. Estamos distribuyendo la mitad de lo que estamos consumiendo, también con el objetivo de alargarlo”. Si se consumieran las 1 600 toneladas, los apagones serían menores, pero el combustible duraría la mitad del tiempo.

De la O Levy se refirió a quienes creen que la solución es la llegada de un barco. “He visto compañeros que dicen ‘bueno, ya tenemos la solución, llegó un barco’. ¿Cuánto dura un barco? Ocho barcos se necesitan mensualmente”, afirmó.
Y precisó: “Ocho barcos de todos los combustibles: gasolina, diésel, gas licuado, crudo, porque nos hace falta crudo. Ocho barcos mensuales para la economía y la generación”. Hizo el cálculo: al final son 5 millones de toneladas de combustible que se necesitan por encima de la producción nacional. Actualmente se producen 2,2 millones de toneladas de un potencial de 4,1. “Nosotros estamos proponiendo cerrar este año con 3,3 millones, y marcha bien ese programa”, apuntó.

Rotación de los circuitos

El ministro no eludió una pregunta que, reconoció, es correcta y la hace el pueblo: ¿por qué mi provincia tiene tanta afectación y otras menos? Calificó el tema como “extremadamente complejo”.

Explicó que hace muchos años se decidió que desde el despacho nacional se planifica cuánto tiene que apagar cada provincia, pero es cada provincia la que, con su conocimiento de la realidad local, las urgencias y las actividades diarias, decide la planificación de sus circuitos. “Llegó un momento que no había nada que rotar y llegó un momento que no hubo nada”, reconoció.

Además, no hay dos provincias iguales eléctricamente: cada una tiene una demanda diferente, una cantidad de circuitos a proteger diferente, un consumo diferente. “Es extremadamente complejo poder asignar equitativamente”, admitió. Aunque existe una fórmula que, teóricamente, hace que a todo el mundo le toque lo mismo —en dependencia de su demanda, del máximo apagable, de los circuitos que pueden ser apagables y los que no—, “sabemos que en la realidad no es así”.

Puso un ejemplo: si una provincia tiene una gran cantidad de circuitos que no se pueden apagar (por hospitales, instalaciones vitales o de seguridad), entonces los circuitos apagables restantes se afectan más. Y dentro de una provincia como La Habana, la planificación por bloques —que se anuncia por Telegram— casi nunca se cumple, porque salidas imprevistas de unidades generadoras cambian todo el esquema.

Lo imprevisible: sargazos, salidas de unidades y el clima

De la O Levy fue enfático en que no todo se puede planificar. Puso el ejemplo de los sargazos: “¿Quién puede planificar lo de los sargazos?”. Relató que estas algas obstruyen los filtros de las tomas de agua de Energás, a pesar de las recientes inversiones con equipamiento totalmente nuevo para impedir su entrada. “Hay un momento que hasta las murallas se tupían y brincaban por arriba. Es muy fino, y entonces nos tupían nuestras bombas, se dañaron, hubo que sacar el Energás completo. Eso nadie lo planifica”, sentenció.

Lo mismo ocurre con la salida imprevista de una unidad termoeléctrica: “Entonces cambia toda la planificación dentro de la provincia y la planificación del resto de las provincias”, explicó. Por eso, aunque se hagan planes con 12 horas de antelación, basados en pronósticos meteorológicos e incluso con diseños de inteligencia artificial, la realidad termina imponiéndose.

El ministro insistió en que, a pesar de todas estas dificultades, “la demostración de lo que significa el bloqueo es que en estos días hemos estado con mejores condiciones. Indiscutiblemente”. Argumentó que el trabajo realizado para recuperar unidades térmicas, el Energás, la generación distribuida, y las instalaciones de Mariel y Moa, ha dado frutos. Pero sin combustible, todo ese esfuerzo queda limitado.

“Si nosotros hubiéramos tenido combustible y pudiéramos consumir el 100 % de lo que necesitamos, fuera muchísimo mejor que los días que estamos viendo. Estamos generando el 50 % de la posibilidad”, afirmó. “Es evidente que el tema del combustible hoy por hoy es el que más pesa en el tema de la generación de electricidad”, concluyó.

¿Por qué ha disminuido la generación de los parques solares?

De la O Levy también dedicó un amplio espacio a explicar el comportamiento de los parques solares fotovoltaicos. Recordó que en un momento se llegó a un récord de 900 MW de generación solar en hora pico, y luego esa cifra cayó hasta unos 500 MW. La gente pregunta: si hay más de 1 000 MW instalados, ¿por qué solo se generan 500?

La respuesta, detalló, tiene que ver con las condiciones del sistema. Cuando se alcanzaron los 900 MW, todavía estaban operando las generaciones de Moa y Las Patanas, lo que hacía que el resto del sistema estuviera más activo. En esas condiciones, la energía renovable llegó a representar el 41 %, el 43 % e incluso el 51 % de la generación total en un momento del día.

Cuando se retiraron Mariel, Moa y las patanas, la participación porcentual de la renovable siguió creciendo —hasta superar el 60 %—, pero no porque hubiera más sol, sino porque el resto del sistema se había reducido. “¿Y eso es malo para el sistema? —se preguntó—. Eso no es malo para el sistema. Lo que está incompleto todavía es que no tenemos las baterías”.

El ministro explicó de manera didáctica la diferencia entre la generación térmica, que es constante, y la solar fotovoltaica, que fluctúa con la luminosidad. Esa fluctuación, si no se controla, “podía tumbar incluso todo el sistema”. Una variación brusca de la frecuencia afecta a todos los generadores de las termoeléctricas, que tienen que frenar o acelerarse constantemente.

“Las termoeléctricas por diseño tienen que regular frecuencia —señaló—. Pero hoy tenemos eso mutilado porque es un esfuerzo extra y el estado técnico de nuestras unidades no puede regular frecuencia”. Entonces, ¿con qué se regula hoy? Con el famoso DAF (disparo automático de frecuencia), que abre y cierra circuitos cuando la frecuencia se desvía. Pero lo ideal es que sean las propias unidades generadoras las que estabilicen la frecuencia.

La solución a largo plazo son las baterías de almacenamiento de energía, que responden en milisegundos a cualquier fluctuación. “Es un proceso que está muy avanzado —aseguró—. Hay cuatro emplazamientos en Cuba de 200 MW (50 MW cada uno) concebidos dentro de la estrategia para cuando tengamos 3 000 MW de energía renovable. Pero hicimos: adelantamos el envío de los recursos de las baterías. Están aquí, están en Cuba”.

Ya se trabaja con asistencia técnica para poner en marcha el primer emplazamiento de 50 MW. “Cuando nosotros tengamos el primer emplazamiento de baterías de 50 MW, nosotros soltamos los paquetes y volveremos entonces a valores mucho más altos de los que tenemos hoy. Inclusive me atrevo a decir por arriba de los 900 MW porque hemos seguido el proceso inversionista”, afirmó.

Con 100 MW de baterías (dos emplazamientos), “hay una total robustez”. Y a partir de ahora, los nuevos parques que se inauguren —15 emplazamientos más pequeños, de entre 5 y 21 MW— vendrán cada uno con su propia batería y subestación.

“Es un paso superior del parque solar fotovoltaico para el sistema electroenergético. Estas inversiones vienen con una subestación y los parques alrededor de ella. Ella sola forma red, y con la acumulación le sirve para hacer un autoabastecimiento en la zona hasta donde llegue la potencia que tiene”.

El gas licuado: solo para centros vitales

Finalmente, el ministro se refirió al gas licuado de petróleo (GLP). En Cuba, entre el 75 y el 80 % del gas que se consume se importa, a precios altos, y también está afectado por el bloqueo energético. La producción nacional ronda las 25 o 30 toneladas diarias, que se obtienen como residuo de la refinación en Cienfuegos y de la producción en Energás.

Ese gas se destina prioritariamente a los centros vitales de la economía: hospitales que necesitan gas para cocinar los alimentos de los pacientes y el personal, centros de elaboración de comida concentrada para grandes multitudes y contingentes de trabajadores, y productores estratégicos que utilizan gas en sus hornos y equipamientos.

“Hemos logrado mantener que los centros vitales del país tengan unos días de cobertura a partir de la producción del gas de la refinería”, afirmó De la O Levy. Pero reconoció que no es posible servir a toda la población con un barco mensual de gas, porque el ciclo de entrega se ha extendido por falta de financiamiento.

“No tenemos acceso a financiamiento porque este bloqueo ahora está recrudecido, pero son muchos años para atrás sin poder acceder a financiamiento, a piezas de repuesto, a nada. Y el gas también se vio disminuyendo, disminuyendo, disminuyendo la cantidad, hasta que en este momento solo estamos manteniendo los centros vitales de la economía”, concluyó.

Incendio y recuperación de la termoeléctrica Felton 2

Edier Guzmán Pacheco, director de Generación Térmica, explicó las afectaciones y el cronograma de recuperación de la termoeléctrica Felton 2, una unidad estratégica por su capacidad de consumir crudo nacional.

“Nosotros tuvimos un incendio en la caldera del Bloque Nº 2 de Felton”, confirmó. Detalló que el siniestro afectó una estructura específica, lo que provocó una limitación significativa en la generación.

“Eso nos afectó, nos limitó 250 MW, que es la potencia de esa máquina. Ese incendio afectó una estructura específicamente y esa estructura arrastró el resto de la caldera que hizo imposible la posibilidad de reutilizarla”, sentenció.

En ese sentido, ante la magnitud de los daños, se decidió acometer un complejo proceso de reconstrucción.

Sobre el estado actual de los trabajos, el director de Generación Térmica, informó que la fabricación de la nueva estructura se realiza en la provincia de Las Tunas. Aclaró, sin embargo, que la recuperación total incluye componentes internos de alta complejidad.

El titular del MINEM subrayó la importancia estratégica de esta unidad y aseguró que no se ha detenido el proceso inversionista.

“No se ha detenido la reconstrucción de esa máquina y no se ha parado de hacer acciones sobre ella para poderla incorporar al sistema, toda vez que es una máquina que consume crudo nacional y nos da independencia y soberanía”, afirmó.

Transición energética: Un cambio de cultura y de concepción

El Ministro de Energía y Minas profundizó en la evolución de la Política de Energía Renovable y Eficiencia Energética, aprobada en 2014. Explicó que la visión inicial, concebida por el General de Ejército Raúl Castro y conducida por el Comandante Ramiro Valdés, se ha ampliado significativamente.

“A partir del año 2024 y el 2025, se concibe esa política como un proceso inversionista, es una transformación de cultura completa. Que va desde las escuelas, los niños y utilizar todo el potencial que hay en Cuba de energía, que no es despreciable”, dijo.

En este nuevo enfoque, el Ministro destacó que no solo se trata de grandes parques solares o eólicos, sino de recuperar tecnologías y fuentes que fueron impulsadas durante el Período Especial. Puso como ejemplo los molinos de viento para la extracción de agua.

“En Cuba hay 7 827 molinos de viento para extraer agua. Se abandonaron y hoy hay 5 673 que ya están disponibles”, señaló.

Asimismo, mencionó el potencial del biogás: “En plantas de biogás hay 409 y hay solamente 124 trabajadores. Hay que recuperar esas plantas de biogás porque se abandonaron porque es más fácil recibir la electricidad por un cable”, reflexionó.

Una parte central de su intervención se centró en la estrategia de distribución de sistemas fotovoltaicos de pequeña escala (como los conocidos popularmente como “EcoFlow”) para proteger a sectores vulnerables y servicios vitales. El Ministro detalló la priorización realizada por la dirección del país.

“Se decidió priorizar a los maestros, a los médicos, a los servicios de trabajo y a los niños electrodependientes. Niños que necesitan sacarle la flema o que necesitan un equipo primario de asistencia. O que por su enfermedad necesitan aire”, enumeró.

Informó que primero se atendió a 171 niños electrodependientes, y posteriormente a 263 más, incluyendo recién nacidos para ayudar a las madres. También se ha extendido a la gloria deportiva y a los servos de la República.

El impacto de estas medidas, aseguró, ha sido tangible. “Si te organiza bien, puedes hasta cocinar con la olla de arrocer, apagas un rato el televisor, apagas un poco el ventilador y cocinas con la olla de arrocer. Y ha aliviado muchísimo a esos hogares”, ejemplificó.

Metas y estímulos hacia la soberanía total

Más allá de los hogares, el programa se ha extendido a instituciones clave. El Ministro declaró con satisfacción que, hasta la fecha, “el 100% de los policlínicos tienen al menos dos kilowatts de energía renovable”, lo que garantiza iluminación y equipos primarios de asistencia médica. Añadió que también cuentan con esta protección el 100% de las funerarias, de los hogares maternos y de los hogares de ancianos.

En cuanto a la comunicación, de 240 centros de comunicación, 207 cuentan con sistemas renovables, garantizando la operación de emisoras de radio municipales.

El titular del MINEM, Vicente de la O Levy, delineó las tres etapas de la transición energética.

La primera, alcanzar el 24% de penetración de energías renovables en 2030 (hoy se estima en un 10%, con una meta del 15% para este año). La segunda etapa, para 2035, prevé llegar al 40%, lo que permitiría eliminar la importación de combustibles. La tercera etapa, hacia 2050, apunta a la soberanía total con un 100% de energía renovable.

Para estimular este cambio, anunció un paquete de medidas aprobadas, incluyendo la exoneración de impuestos de aduana para la importación de equipos de energías renovables y beneficios fiscales por 8 años para quienes realicen inversiones en el sector.

Además, se mejorarán los precios de compra de los excedentes de electricidad generados por fuentes renovables.

En sus palabras finales, el Ministro envió un mensaje de optimismo y llamado a la participación colectiva.

“Nos queda mucho trabajo por hacer. Prácticamente estamos comenzando. Este ya no es un trabajo solo de la Unión Eléctrica… es de todo, aquí están los gobiernos, aquí están partidos, aquí están las instituciones, los privados, gente que se monta voluntario a instalar… es un proceso bonito que se está llevando a cabo en el medio de esta crisis”, concluyó.

(Noticia en construcción)