No queremos la paz del Zanjón, que renuncia a los dos pilares de la historia cubana: la justicia social y la soberanía popular. Ni queremos la república de Platt, que legitime la injerencia y la intervención. Y mucho menos queremos ser un protectorado trumpista, al que el emperador envíe su procónsul para establecer fases y modos de transición.
Tenemos mil defectos y mil problemas pero somos nosotros los que tenemos que resolverlos, no Mr. Trump, no Marco Rubio ni María Elvira, nosotros.
Nos vemos esta noche.