
El equipo de Flick arrasa al Athletic en una primera parte demoledora. Los culés pudieron gestionar minutos. Bardghji suplió con brillantez a Lamine Yamal. El Barça ha marcado nueve goles a Unai en dos partidos.
El Barcelona espera rival para la final de la Supercopa en Yeda después de borrar del campo al Athletic con un 5-0 (4-0 en la primera parte en 26 minutos) al que ya le ha marcado nueve goles en las dos veces que se han encontrado. Y sin Lamine Yamal, teniendo la oportunidad de gestionar minutos de cara a la final y dando la sensación de jugar en tercera marcha.
De entrada, sorpresas en ambos equipos. Flick reconocía antes del partido que Lamine estaba “ok” pero que al no haber entrenado participado en las últimas tres sesiones, se quedaba en el banquillo dejando su puesto a Bardghji. Gerard Martín por su parte se quedaba en el banquillo y Eric regresaba al centro de la defensa con lo que Frenkie de Jong volvía al medio del campo. Valverde también rumboso en sus cambios. La ausencia más destacable de inicio, la de Nico Williams. Navarro jugó en su sitio dejando a su hermano Iñaki como referencia arriba. En el centro del campo, Rego en vez de Ruiz de Galarreta y en defensa Boiro y Areso para tratar de arreglar la línea que lleva de cabeza al técnico del Athletic.
De entrada, pareció que el plan de Valverde salía mejor que el de Flick porque el equipo blaugrana, luciendo ayer una camiseta sicotrópica que entienden únicamente los que la parieron. El Barcelona reedito un viejo clásico de su repertorio: la caraja de salida. En tres minutos el Athletic ya había sacado tres saques de esquina y el Barça no había pasado de medio campo. Mención especial en estos primeros minutos para el despiste de Koundé, Balde y Cubarsí, que jugaban andando, dudaban y no encontraban socios.
En medio de la oscuridad, el Barça se encomendó a un actor recurrente y a otro inesperado. El papel del que nunca falla lo desempeñó Raphinha, un seguro en la presión y en los desmarques. Si el brasileño lo basaba todo en el empuje para contagiar a sus compañeros el invitado inesperado al partido fue Roony Bardghji.
El extremo sueco que había salido ocupando el vacío de Lamine Yamal cumplió con creces a base de controles y de buscar el uno contra uno.
Y el Barcelona empezó a carburar y dejó el inicio del partido del Athletic en un espejismo. El sueco habilitó a Raphinha y a Pedri y con Fermín y Pedri entrando en el partido, el Barcelona empezó a pisar al rival, que cada vez tenía más problemas para sacar el balón jugado.
Hasta que entonces se desató la tormenta. En 20 minutos el Barcelona dejó el partido archivado. A los 22 minutos Ferran Torres cazó un gol de nueve clásico tras un semifallo de Fermín. La empaló con la espinilla y Unai no pudo llegar. Ocho minutos después una nueva jugada de Ferran le sirvió a Fermín para, esta vez sí, rompiera el balón marcando el 2-0.
Cuatro minutos después, Bardghji empeoró la noche de Unai Simón, que se tragó escandalosamente la jugada individual del sueco, que cruzó un disparo que se le escapó entre las manos.
El partido quedó ya sentenciado, si antes no lo estaba, cuando Raphinha volvió a retratar al portero vasco con un disparo tremendo a la escuadra del palo que guardaba.
En la segunda parte, el Barcelona no bajó el pistón a pesar de que el Athletic tenía más que claro que su participación en Arabia tocaba a su fin. A los siete minutos de la reanudación, Raphinha resolvía otra buena acción de Bardghji tras una serie de rebotes para marcar el quinto.
Ante el panorama, Valverde empezó a mover el banquillo pensando en LaLiga y Flick, extrañamente, mantenía a los mismos.
(Tomado de As)