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Universidad de La Habana celebra 298 años como faro ético y científico de la nación

Acto por el 295 aniversario de la Universidad de La Habana. Foto: Marcelino Vázquez/Cubadebate

La Universidad de La Habana, escenario histórico de luchas y pensamiento crítico, celebró este lunes su aniversario 298 reafirmando su vocación ética, científica y social, expresó la rectora Miriam Nicado García al destacar que la institución arriba a casi tres siglos de existencia como “orgullo de la nación y alma mater de insignes cubanos”.

Durante el acto solemne, celebrado en el Aula Magna del Colegio de San Gerónimo de La Habana, la comunidad universitaria condenó el ataque de Estados Unidos contra Venezuela, así como el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa. El espacio reafirmó la tradición antimperialista y solidaria de la Universidad de La Habana, históricamente comprometida con las causas justas de los pueblos y con la defensa de la soberanía y la paz.

Precisamente, Nicado García situó su análisis en el escenario global contemporáneo, caracterizado –según afirmó– por una profunda contradicción.

“La humanidad convive con un desarrollo tecnológico y científico sin precedentes, pero también con un aumento del genocidio, la voracidad de unos gobiernos sobre otros y mayores distanciamientos entre los pueblos”, expresó.

Esa realidad, apuntó, ha generado una creciente inequidad tanto a escala global como local.

Ante ese panorama, la rectora defendió el papel de las universidades como motores multidimensionales del desarrollo. Señaló que su valor trasciende la formación profesional y se extiende a los ámbitos social, económico, cultural y político. “Son los principales centros de investigación básica y aplicada”, afirmó, al destacar que sus resultados contribuyen a mejorar la calidad de vida de los pueblos.

Añadió que la capacidad de transformar el conocimiento teórico en productos, servicios y procesos innovadores resulta esencial para hablar hoy de economía del conocimiento. En ese sentido, subrayó que la formación de profesionales permite incidir directamente en el desarrollo territorial y fortalecer la presencia universitaria en instituciones de la economía y los servicios.

La rectora enfatizó que, tras casi tres siglos de labor ininterrumpida, la institución no solo merece felicitaciones, sino también profundas reflexiones. “¿Cómo quisieran vernos nuestros sucesores? ¿Qué legado dejar a las próximas generaciones?”, se preguntó, al convocar a pensar estratégicamente el futuro universitario.

Entre los deseos expresados, destacó la aspiración de consolidar un espacio donde el pensamiento crítico y la discusión plural convivan armónicamente con una investigación científica rigurosa e inclusiva. Abogó por una universidad capaz de sostener un diálogo culto que contribuya a la toma de decisiones y al diseño de políticas públicas inclusivas.

Nicado García insistió en la necesidad de borrar fronteras académicas, intensificar los intercambios internacionales y fortalecer las redes globales del conocimiento. También reclamó que el impacto social de la ciencia y la innovación se extienda a todos los proyectos, departamentos, facultades y centros de estudio.

Otro de los llamados estuvo dirigido a preservar y transmitir la savia de los profesores con historia y compromiso, especialmente hacia el estudiantado de pregrado. “Que no quede un solo profesor sin trasmitir su experiencia a quienes más lo necesitan”, subrayó, al reconocer el papel del claustro en la formación integral.

Miriam Nicado García, rectora de la Universidad de La Habana. Foto: Marcelino Vázquez/Cubadebate

La rectora defendió el rol de la universidad como faro ético de alcance nacional, capaz de llevar sus ideas y resultados a los espacios de decisión del país. Enfatizó que perseverar en ese empeño constituye un deber ético de la comunidad académica, aun cuando el camino implique múltiples esfuerzos.

En sus palabras, también destacó la importancia de formar ciudadanos con sentido ético y responsabilidad social, así como fortalecer los espacios universitarios como plazas de compromiso cultural y patriótico. Llamó a preservar el patrimonio tangible e intangible de la institución, exponente de casi tres siglos de historia.

En el contexto del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro, recordó que muchos de los presentes alcanzaron su título universitario gracias al programa del Moncada.

“Nos corresponde a nosotros materializar con inteligencia los pendientes de aquel programa”, afirmó, al convocar a la generación actual a no dejar morir sus ideas.

“La Universidad de La Habana seguirá siendo una universidad que ilumina”, aseguró, al definirla como un puente entre Cuba y el mundo, entre su historia y su futuro, entre el pensamiento y la acción transformadora. Concluyó ratificando que la institución sabrá cumplir ese legado “con alma, saber y entrega”.

Orlando Torres Fundora, profesor de la Facultad de Biología. Foto: Marcelino Vázquez/Cubadebate

Por su parte, el profesor Orlando Torres Fundora, de la Facultad de Biología, ofreció una intervención marcada por la memoria, la reflexión pedagógica y el compromiso personal. Destacó que la Universidad de La Habana constituye el principal símbolo de la educación superior cubana, con una tradición que hoy alcanza 298 años.

Recordó que, tras 1959, la política de universalización educativa permitió la formación masiva de profesionales, garantizando el acceso de millones de cubanos –y estudiantes internacionales– a la enseñanza universitaria. Subrayó la estrecha vinculación de la institución con los procesos sociales, políticos, culturales y científicos del país.

El profesor resaltó los resultados científicos alcanzados desde los numerosos centros de investigación en áreas como la ciencia, la tecnología, la economía y las ciencias naturales. Mencionó, además, la participación activa de la comunidad científica universitaria en la respuesta cubana frente a la pandemia de la covid-19, como muestra de la integración entre ciencia y sociedad.

Torres Fundora dedicó parte de su intervención a reflexionar sobre la noble profesión de maestro, a la que ha dedicado más de cinco décadas de su vida. Afirmó que la labor educativa resulta tan importante como la instructiva y que la calidad de un sistema educativo depende, en última instancia, de la calidad de sus docentes.

“La formación de valores es esencial”, señaló, al explicar que no basta con transmitir conocimientos, sino que es necesario despertar en los estudiantes la necesidad de actuar en correspondencia con esos valores. Destacó el papel de la familia, la escuela y la sociedad en ese proceso formativo.

Alertó sobre los efectos del éxodo de profesionales y las dificultades económicas, que pueden afectar la calidad de la enseñanza, y defendió la importancia del sentido de pertenencia y la permanencia del claustro. Para el profesor, el contacto directo con los estudiantes resulta insustituible en la formación integral.

Desde vivencias personales –que incluyeron su paso por la docencia, la investigación, la gestión universitaria y misiones internacionalistas– reafirmó su amor por la Universidad de La Habana. “Le debo más de lo que he podido ofrecerle”, confesó, al agradecer todo lo aprendido como alumno, profesor y directivo.

El acto por el 298 aniversario de la Universidad de La Habana estuvo presidido por Walter Baluja García, ministro de Educación Superior, y Perla Rosales Aguirreurreta, directora adjunta de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Asistieron, además, autoridades académicas, profesores, trabajadores y estudiantes, quienes celebraron una historia que une conocimiento, ética y compromiso revolucionario.

Acto por el 295 aniversario de la Universidad de La Habana. Foto: Marcelino Vázquez/Cubadebate

Acto por el 295 aniversario de la Universidad de La Habana. Foto: Marcelino Vázquez/Cubadebate

Acto por el 295 aniversario de la Universidad de La Habana. Foto: Marcelino Vázquez/Cubadebate

El Colegio de San Gerónimo fue la sede del acto por el 295 aniversario de la Universidad de La Habana. Foto: Marcelino Vázquez/Cubadebate

El Colegio de San Gerónimo fue la sede del acto por el 295 aniversario de la Universidad de La Habana. Foto: Marcelino Vázquez/Cubadebate

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