
Un tiroteo masivo en el estado de Minnesota, con un saldo preliminar de dos menores de edad fallecidos y 17 personas heridas, según confirmaron autoridades locales.
Una nueva jornada de violencia armada estremeció a Estados Unidos tras registrarse un tiroteo masivo en el estado de Minnesota, con un saldo preliminar de dos menores de edad fallecidos y 17 personas heridas, según confirmaron autoridades locales.
El ataque, ocurrido durante actividades comunitarias en un espacio público, evidencia la recurrente crisis de seguridad que afecta a la población civil estadounidense, particular y en entornos educativos y recreativos.
Testigos relataron a la prensa local que el hecho se desarrolló en cuestión de minutos, cuando un sujeto armado irrumpió en el lugar y abrió fuego contra los presentes sin mediar palabra.
Entre las víctimas fatales se confirma la presencia de dos niños cuyas edades rondaban entre los 8 y 10 años, mientras que los heridos -incluyendo menores y adultos- fueron trasladados a centros hospitalarios con lesiones de consideración variable.
El agresor, según reportes extraoficiales, habría logrado huir del lugar, por lo que las fuerzas del orden mantienen un operativo de búsqueda activa. Este episodio se suma al lamentable historial de masacres que ocurren diariamente en territorio estadounidense, donde la fácil acceso a armas de fuego continúa facilitando este tipo de tragedias prevenibles.
La Casa Blanca aún no se ha pronunciado oficialmente sobre los hechos, mientras familiares de las víctimas y sobrevivientes exigen acciones concretas para el control de armas.
La Policía de Minneapolis confirmó este jueves que la autora del tiroteo ocurrido durante una misa en un colegio católico del suroeste de la ciudad era miembro de la iglesia y había sido alumna de la institución educativa hasta 2017. La sospechosa, identificada como Robin Westman de 23 años, actuó sola y se suicidó tras el ataque, que dejó dos niños de 8 y 10 años fallecidos, catorce menores y tres feligreses heridos. El jefe de la Policía, Brian O'Hara, señaló en declaraciones a NBC News: "Creemos que era una estudiante de la escuela y miembro de la iglesia en el pasado. Su madre trabajó para la parroquia durante algún tiempo, pero no hemos visto nada específico que desencadene la cantidad de odio que ocurrió ayer". Destacó que el protocolo de seguridad del colegio -que incluye cerrar las puertas de la iglesia una vez iniciada la misa- evitó mayores tragedias al impedir que la tiradora disparara desde el interior del edificio. Investigaciones del FBI revelaron que Westman había compartido contenido en redes sociales (ya eliminado) que mostraba armas con mensajes racistas y antisemitas, incluyendo la frase "seis millones no fueron suficientes" en referencia al Holocausto. En grabaciones personales, la joven expresaba pensamientos suicidas y pedía perdón a su familia por sus actos. También aparecía con escritos en cirílico sin sentido coherente y nombres de asesinos en masa como Adam Lanza (autor de la masacre de Sandy Hook). Documentos judiciales indican que su madre había solicitado el cambio legal de nombre de Robert a Robin, sugiriendo un proceso de transición de género. El alcalde Jacob Frey advirtió que no se tolerará ningún comportamiento de odio hacia la comunidad trans por estos hechos. Las armas utilizadas (rifle, escopeta y pistola) fueron compradas legalmente. La tiradora no tenía antecedentes penales ni diagnósticos de enfermedad mental conocidos. (Tomado de Prensa Latina) La tiradora de Minneapolis era miembro de la iglesia atacada
