
Camiones estacionados en una terminal de envío en Yokohama, Japón, en abril de 2025
Donald Trump ha vuelto a agitar las aguas del comercio internacional. Esta vez, el presidente de Estados Unidos arremetió contra Japón, cuestionando la posibilidad de llegar a un acuerdo comercial con el que ha sido uno de los socios más estrechos de Washington en Asia.
“Ellos y otros están tan malcriados por habernos estafado durante 30 o 40 años que les resulta muy difícil llegar a un acuerdo”, declaró a periodistas.
Sus palabras se produjeron apenas un día después de amenazar con imponer aranceles más altos a las exportaciones japonesas, molesto por la supuesta negativa del país a comprar arroz estadounidense.
Trump, que mantiene su estilo confrontativo, advirtió que no planea extender la actual suspensión arancelaria más allá del 9 de julio. La medida, impuesta originalmente como parte de su ofensiva global contra las importaciones, afectó a Japón con un arancel del 24%, antes de que fuera pausada por 90 días.
La tensión se incrementó tras la visita del ministro de Exteriores japonés, Takeshi Iwaya, a Washington para reuniones del grupo Quad. Paralelamente, el negociador japonés Ryosei Akazawa realizó su séptimo viaje a EE.UU. para tratar de destrabar las conversaciones comerciales. Sin embargo, la postura de Trump parece cada vez más inflexible.

El secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, observan al presidente Donald Trump firmando decretos. Nathan Howard/Reuters
“No estoy pensando en una pausa”, dijo el presidente al ser consultado sobre una posible prórroga en la tregua arancelaria. Incluso fue más allá: “Lo que voy a hacer es escribirles una carta para decirles:´Pueden pagar un 30%, 35% o la cifra que determinemos´”.
Entre acusaciones imprecisas y datos erróneos - como que Japón no compra arroz estadounidense o que no adquiere autos de EE.UU., algo desmentido por cifras oficiales -, Trump reforzó su narrativa de “estafa comercial”. El año pasado, Japón importó arroz estadounidense por casi 300 millones de dólares, y más de 16 000 vehículos procedentes de EE.UU. entraron al país.
Desde Tokio, el subsecretario jefe del Gabinete japonés, Kazuhiko Aoki, se limitó a decir que las negociaciones continúan.
“Japón seguirá participando vigorosamente en discusiones sinceras y honestas para lograr llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes”, afirmó.

Vista aérea de camiones con contenedores transitan por el puerto de Oakland. Justin Sullivan/Getty Images
Las negociaciones, sin embargo, permanecen empantanadas, sobre todo por la negativa de Trump a reducir los aranceles del 25% sobre automóviles, un sector clave para la economía japonesa. Ni siquiera la reunión entre el primer ministro Shigeru Ishiba y Trump durante la cumbre del G7 logró destrabar el diálogo.
Con el reloj corriendo hacia la fecha límite del 9 de julio, el tono de Washington se endurece. Y lo que parecía ser una negociación comercial se ha transformado, una vez más, en una batalla de voluntades de impacto global.
(Con información de CNN)