
Foto: Archivo.
Comenzamos a desarrollar temas sobre las enfermedades zoonóticas e iniciaremos con la rabia por varias razones. En primer lugar, porque siendo una enfermedad tan antigua no deja de constituir en nuestros días un problema de salud en los animales y para los humanos a escala mundial, así como para los sistemas de la salud pública y de sanidad animal en la mayoría de los países.
En segundo lugar, está presente en Cuba y aunque debo destacar, que gracias al Programa Nacional de Prevención y Control, no constituye un serio problema sanitario, es de suma importancia que todos conozcan como evitarla porque si hay circulación del virus y por ello, la amenaza está latente. Por último, es para mí un tema afín, pues como dijeran mis abuelos haciendo honor a la verdad, es una enfermedad a la cual dediqué casi veinte años de mi vida profesional y eso me ata verdaderamente a su permanente estudio y actualización, teniendo –como suele decirse - conocimiento de causa.
Inicialmente, trataré sobre lo que acontece en cuanto a la rabia animal y humana en el mundo y después sobre su comportamiento en Cuba.
A pesar de que durante más de 4 000 años, la rabia ha representado un azote en casi todo el mundo, del descubrimiento por Louis Pasteur de una vacuna a finales del siglo XIX y de que no se han escatimado esfuerzos para lograr su eliminación, está presente. Aunque se haya eliminado en países de Europa Occidental, América del Norte, Japón, Corea del Sur y algunas regiones de América Latina, la enfermedad vírica sigue incidiendo en grandes zonas de África y Asia, principalmente.
La mayoría de las muertes por rabia, tanto en seres humanos como en animales, se debe a un acceso inadecuado a los recursos de salud pública y a los tratamientos preventivos, haciendo que los países de bajos ingresos se vean afectados de manera desproporcionada por la enfermedad.
Según datos aportados por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), más del 95% de las muertes por rabia ocurren en África y Asia, más del 80% de las muertes causadas por la rabia suceden en zonas rurales con acceso limitado o inexistente a las campañas de educación sanitaria y al tratamiento tras la mordedura y más penoso aún, de cada 10 muertes 4 ocurren en niños. Esto sucede a pesar de que a diferencia de otras muchas enfermedades, ya existen las herramientas necesarias para eliminar la rabia transmitida por perros, ya que se trata de una enfermedad que se puede prevenir al 100 % por la vacuna antirrábica para los canes, que tiene la capacidad de eliminar con eficacia la enfermedad en su origen animal. No hay dudas, ya que la vacunación de los perros ha contribuido a eliminar la rabia que constituye una importante carga económica y de salud pública, en varios países del mundo.
Programas de control de la rabia
Pese a que algunos países han conseguido eliminar la rabia aplicando estrictas medidas preventivas, la enfermedad sigue estando presente en otros, afectando principalmente a las especies silvestres hospedadoras.
En los países en que la enfermedad es endémica, deben tomarse medidas para controlar y reducir el riesgo de infección en las poblaciones vulnerables (animales silvestres, vagabundos y domésticos), creando así una barrera entre la fuente animal y el ser humano. Es posible evitar las muertes humanas por exposición a la rabia desarrollando y aplicando una estrategia coordinada contra la enfermedad.
Aún cuando algunos países han puesto en práctica programas de control de la rabia y han conseguido eliminarla aplicando estrictas medidas preventivas, la enfermedad se mantiene presente en otros países, afectando principalmente a las especies silvestres hospedadoras, como pueden ser los jabalíes o los mapaches, para poner algún ejemplo. Según la OMSA, en los países en los que la enfermedad es endémica, deben tomarse medidas para controlar y reducir el riesgo de infección en las poblaciones vulnerables (animales silvestres, vagabundos y domésticos), creando así una barrera entre la fuente animal y por tanto, en el ser humano. Es posible evitar las muertes humanas por exposición a la rabia desarrollando y aplicando una estrategia coordinada contra la enfermedad.
Las medidas consisten en:
- La vigilancia epidemiológica y la notificación, para hacer un seguimiento de las tendencias de la enfermedad y, a la mayor brevedad, detectar los posibles nuevos casos;
- Las campañas de vacunación masiva de los perros, para atacar la enfermedad en su origen animal. La inmunización de al menos el 70% de los perros en las zonas de riesgo puede reducir a cero los casos en los seres humanos;
- El control eficaz de las poblaciones de perros, para lograr una población canina inmune o libre de la enfermedad, garantizando así, al mismo tiempo el respeto del bienestar animal; y
- Las campañas de sensibilización y educación al público, para mejorar la comprensión de los riesgos relacionados con la rabia y la forma de prevenirlos.
Estas medidas necesitan implementarse conjuntamente con el acceso de las personas a la atención médica y los tratamientos tras las mordeduras. En este sentido, la colaboración con las autoridades de salud humana, en el marco del enfoque “Una sola salud”, resulta crucial para su éxito.
Si bien el desarrollo y la aplicación de programas eficaces de control de la rabia son críticos para reducir la carga de la enfermedad en la salud pública y en la economía, representan un gran desafío para muchos países. Una financiación adecuada destinada a la eliminación de la enfermedad, tanto a nivel internacional como nacional, así como la priorización del tema en las agendas de los gobiernos, son claves para ayudar a estos países a avanzar en la lucha contra la rabia. A lo largo de los años, la OMSA ha instado a los gobiernos y a los donantes internacionales a invertir en los programas de control de la rabia y, en particular, en la vacunación de los perros.
La OMSA establece normas internacionales sobre la rabia, ya que los servicios veterinarios desempeñan un papel fundamental a la hora de tratar los riesgos sanitarios relacionados con la enfermedad mediante actividades coordinadas con otras instituciones y organismos públicos pertinentes. Con el fin de acompañar a los Países Miembros en esta misión, elabora normas, directrices y recomendaciones con base científica para prevenir y controlar la rabia en los animales, asegurar el movimiento internacional de perros y gatos procedentes de países afectados por la rabia y gestionar las poblaciones de perros errantes (callejeros o vagabundos).
La OMSA también publica normas sobre el diagnóstico de la enfermedad y la producción de vacunas veterinarias de alta calidad. Esos textos se revisan periódicamente, haciendo hincapié en la importancia epidemiológica de las especies animales más frecuentemente relacionadas con los casos humanos, más comúnmente los perros. Conociendo la situación de la rabia a nivel global, las recomendaciones de la OMSA respecto a esta enfermedad vamos a precisar sobre lo que respecta a Cuba como país donde la enfermedad es endémica.
Sobre la rabia en Cuba
Hace casi veinte años, publiqué un Informe Técnico en la Revista Cubana de Ciencias Veterinarias, Vol. 32 No. 1/2006, al que titulé “La rabia: una amenaza latente” y al que voy a referirme, pues aunque lo más importante es que para Cuba la rabia humana continúa siendo esporádica y con muy reducido número de casos, se mantiene la amenaza, debido a que hay circulación del virus en animales, tanto de especies domésticas como silvestres y de ahí la importancia de que la población conozca, cual es el comportamiento de la rabia animal, cómo trabajan las autoridades sanitarias en materia de promoción, prevención y control, así como cuál debe ser la actuación de las personas en función de contribuir con la salud pública y la sanidad animal y mantener la situación tan favorable que tenemos.
Quizás algunos pudieran pensar que podemos estar tranquilos y no dar máxima atención o prioridad al asunto, pero no debemos estar al margen, sino siempre estar informados y así, bien preparados para accionar e informar a los especialistas de ambos sistemas sobre cualquier sospecha o situación que al respecto pueda suscitarse.
No se debe olvidar que los resultados que tenemos hoy, obedecen a la existencia y funcionamiento del Programa Nacional de Prevención y Control de la Rabia establecido en 1962, como parte de una estrategia del MINSAP que precisó la necesidad de eliminar o disminuir la incidencia y mortalidad de enfermedades transmisibles que lamentablemente exhibía el cuadro epidemiológico nacional, antes de 1959.
Haciendo referencia a la historia, les haré saber que aunque Louis Pasteur descubrió la primera vacuna antirrábica en Francia el 6 de junio de 1885, en Cuba el Dr. Juan Santos Fernández interesado por todo lo relativo a esta terrible enfermedad, envió a tres médicos veterinarios cubanos a París, con la finalidad de que se entrenaran en lo concerniente a la preparación y uso de la vacuna antirrábica. Así, la primera vacunación en la isla fue administrada el 25 de abril de 1887, siendo precisamente la primera vacunación contra la enfermedad aplicada en el continente americano. A este histórico acontecimiento le sucedió la inauguración del Departamento Antirrábico del Laboratorio Histo-patológico en la Quinta Toca, el 8 de junio de 1887.
Más tarde, en el año 1935, se crea la Comisión de Profilaxis de la Rabia en el país y comenzaron a desarrollarse anualmente las Campañas de Lucha Antirrábica. En la primera mitad del siglo XX, en los escasos laboratorios existentes, se realizó inicialmente el examen microscópico de tejido cerebral para la detección de los corpúsculos de Negri (descubrimiento del investigador de igual nombre en 1903) y más tarde se implementó la técnica biológica de inoculación en ratones.
Según me relataba mi profesor el Dr. Montañés, antes de 1959, se diagnosticaban diariamente, en los territorios que conformaban la antigua provincia de La Habana, al menos un caso de rabia canina y a pesar de la profilaxis antirrábica a los lesionados, decenas de personas mordidas por animales, morían en diferentes localidades el país.
Sobre interesantes acontecimientos asociados a esta enfermedad invariablemente mortal, la rabia, seguiremos tratando en la próxima semana. Esperando que usted, seguidor de los asuntos relacionados con la salud y el bienestar animal, vuelva con nosotros, siempre será un inmenso placer informar y promover temas de su interés.