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Cinco elementos esenciales para comprender los riesgos de la sal de nitro

Su peligro radica en su similitud física con la sal común (cloruro de sodio): ambas son cristales blancos, solubles en agua y sin olor distintivo. Foto: Chajarí Digital.

La sal de nitro no es un alimento, sino un compuesto de alto riesgo. Su manejo responsable y la educación comunitaria son pilares para evitar tragedias como la lamentable intoxicación que cobró la vida de una joven madre y su hija, de apenas cinco años, en La Habana el pasado 15 de febrero. Ambas fallecieron tras consumir alimentos preparados con este químico, confundido con sal común.

El incidente, que también dejó hospitalizados a una bebé lactante en terapia intensiva y a dos adultos bajo observación, evidenció la rapidez con que este compuesto —usado industrialmente como conservante— puede provocar vómitos, intoxicación aguda y muerte inmediata en dosis inadecuadas.

Conocer sus efectos, actuar con precaución y promover hábitos seguros son pasos esenciales en la construcción de una cultura de la salud proactiva. Este caso, investigado por el Ministerio del Interior para esclarecer responsabilidades y evitar futuros errores, subraya la urgencia de regular la venta informal de sustancias tóxicas y reforzar campañas que alerten sobre sus riesgos; porque, lamentablemente, una “simple” confusión puede convertirse en una catástrofe familiar, pero también en una lección colectiva sobre prevención y responsabilidad social.

Ante los comentarios y dudas que aún llegan a nuestra redacción sobre este compuesto, Cubadebate comparte con sus lectores cinco elementos esenciales para comprender los riesgos de la sal de nitro.

1. ¿Qué es la sal de nitro?

La sal de nitro, o nitrato de potasio (KNO₃), es un compuesto químico usado en la conservación de carnes, fertilizantes y fabricación de pólvora. Su peligro radica en su similitud física con la sal común (cloruro de sodio): ambas son cristales blancos, solubles en agua y sin olor distintivo.

2. ¿Cuáles son sus diferencias con la sal de mesa?

Esta apariencia idéntica explica por qué personas sin conocimiento técnico pueden confundirlas, especialmente si el envase no está etiquetado correctamente.

Aunque visualmente similares, existen claves para distinguir la sal de nitro (nitrato de potasio) de la sal común (cloruro de sodio):

La sal de nitro suele venderse en bolsas o frascos industriales con advertencias como "Uso no alimentario", "Para conservación de carnes" o "Producto químico".

La sal común, en cambio, tiene etiquetas con información nutricional, registro sanitario y términos como "Sal yodada".

Textura: La sal de nitro puede tener cristales ligeramente más grandes o irregulares que la sal fina de mesa.

Sabor: No se recomienda probarla, pero en caso de contacto accidental, el nitrato de potasio tiene un sabor metálico y amargo, a diferencia del salado neutro de la sal común.

Las autoridades sanitarias advierten que no se deben usar métodos domésticos (como quemar la sustancia) para identificarla, ya que libera gases tóxicos. La única forma segura es mediante análisis de laboratorio.

3. Efectos tóxicos: Metahemoglobinemia y fallo orgánico

Al ingerirse, el nitrato de potasio reacciona en el cuerpo transformando la hemoglobina (proteína que transporta oxígeno) en metahemoglobina, incapaz de llevar oxígeno a los tejidos. Este fenómeno, llamado metahemoglobinemia, provoca:

De acuerdo con literatura especializada,  dosis superiores a 2 gramos son tóxicas para adultos, y 30 gramos pueden ser mortales.

4. ¿Qué hacer en caso de ingestión accidental?

La rapidez en la atención es clave:

Las autoridades de salud enfatizan que el tratamiento debe ser administrado en las primeras horas para evitar complicaciones irreversibles.

5. Medidas preventivas para evitar confusiones

Almacenamiento seguro:

Educación:

Regulación industrial:

Control estricto sobre la venta de este producto:

La clave para evitar intoxicaciones está en la prevención activa: diferenciar físicamente ambos productos, educar a la población y aplicar regulaciones claras. La seguridad química comienza con etiquetas comprensibles, almacenamiento y uso responsable.