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Mayarí Arriba despide al trovador Eduardo Sosa (+Fotos)

Imágenes de la llegada de las cenizas de Eduardo Sosa a su natal Mayarí Arriba, Segundo Frente, en la provincia Santiago de Cuba.

Su hermano, Cándido Sosa y varios familiares escoltaron la urna.

Pueblo, amigos y figuras de la cultura cubana, rinden homenaje al trovador.

Foto: Idalberto Aguilar Macias/Facebook

Foto: Idalberto Aguilar Macias/Facebook

Foto: Idalberto Aguilar Macias/Facebook

Foto: Idalberto Aguilar Macias/Facebook

Foto: Idalberto Aguilar Macias/Facebook

 

 

Al “nagüito” lo va a extrañar Cuba

Al “nagüito” lo va a extrañar Cuba. Es de los artistas elegidos que se han robado el corazón del pueblo. Y no hay más explicación para ese amor desbordado: entender a Eduardo Sosa Laurencio como un cantor que nunca renegó de sus orígenes. Andaba por el mundo sin arreboles, de cubano sencillo y orgullosamente pueblerino, pero todos sabemos que pocas veces le crecen a la nación artistas de su calibre.

Si ha habido en la contemporaneidad un cultor de las tradiciones musicales patrias, ahí está como el primero Sosa. Y si ha existido en nuestros días un trovador de pura cepa, bien pegadito a la guitarra y al cancionero mayor que nos identifica, él germina como referente inexcusable. Desde Tumba Siete en el lomerío oriental, bajó a los llanos con la influencia de Sindo Garay hasta los tuétanos y los guateques guajiros en la memoria con la cual recreaba sonoridades y melodías.

Lo descubrimos en los noventa cuando se hizo a la luz con el Dúo Postrova para luego de cinco años en dueto iniciar en solitario una prodigiosa carrera que lo llevó a actuar con los más notables músicos de Cuba y en muy diversos escenarios del mundo. Su voz clara, potente y melodiosa, de una afinación envidiable, nos devolvió el frescor de las lomas, el verdor de las palmas, el rocío mañanero de las montañas con el canto de aves que despiertan al alba.

Atravesamos el país en un largo viaje y llegamos a Guantánamo, donde soñamos y rogamos, como todos los cubanos, poder volverle a escuchar en el divertimento junto a Pepe Ordás, porque “a mí me gusta compay vivir aquí donde vivo”. Quienes le acompañaron en sus últimas actuaciones en el lomerío guantanamero, describen su alegría en medio de los rigores de la Cruzada Teatral. Con el grupo de artistas que, en su palmaria vocación de servicio, apuestan por brindar sus creaciones a los pobladores de esos intrincados parajes rurales, gozó la dicha de seguir siendo uno más entre sus iguales, rodeado del amor de quienes llegaban agradecidos a escucharle.

Sosa, nos rondan los poemas de José Martí que supiste cantar de modo sublime y en ellos intentamos encontrar una respuesta a tu vida breve y de suma utilidad. Vuelve como grácil cinquillo la reflexión eterna de la existencia humana, entre la vida y la muerte: “Verso, nos hablan de un Dios a donde van los difuntos. Verso, o nos condenan juntos, o nos salvamos los dos”. Y nos dice el Apóstol en su eterna sabiduría: “Vierte, corazón, tu pena donde no se llegue a ver” porque tu vida Sosa, en martiana procesión “así se encamina/ Al cielo limpia y serena.”

A mi me gusta, Compay (+Video)

Homenaje a Eduardo Sosa de los artistas Abel Acosta, el Maestro Pancho Amat, Premio Nacional de Música, Annie Garcés, y el Septeto Sones de Oriente. Cantan su tema "A mí me gusta Compay" que fue acompañado por todos los presentes en la Casa de la Trova Pepe Sánchez de Santiago de Cuba.

Amigos que se van

“Cuando un amigo se va”
cantaba Alberto Cortés.
Y ahora soy yo: cada mes
un nuevo amigo no está.
No sé qué puedo hacer ya.
En mi terruño, tan mío,
tan de palmera y bohío,
otro amigo se me ha muerto.
Y tiene razón Alberto:
“Queda un espacio vacío”.

Se me están muriendo amigos:
Paquita, Ireno, Oliver.
Trozos del mejor ayer.
De mis sonrisas, testigos.
Voy desanudando ombligos
como un triste cirujano.
No sé qué hacer con la mano
con la que antes saludaba.
Ya nada está donde estaba.
Quiero ser feliz en vano.

Se me está muriendo gente
que debería estar viva.
Gente buena. Creativa.
Sensible e inteligente.
Sigfredo Ariel (de repente).
David Lenker (sin aviso).
Diana Lío (sin permiso).
Pompillo (sin anunciarlo).
Y yo no puedo evitarlo:
tiro el corazón al piso.

Es como si se cerrase
un capítulo, una etapa.
Como si de un viejo mapa
más de un país se borrase.
Es como si me faltase
aire para respirar.
Ya no están. No van a estar.
Es más gris cada mañana.
La Habana es menos Habana.
Lagrimales con pleamar.

Y ahora Eduardo Sosa, el Gordo,
el guajiro, el trovador.
Muerte, para, por favor.
Silencio, basta, hazte el sordo.
Eduardo Sosa va a bordo
del último vuelo. Adiós.
Escenarios y platós
visten de negros crespones.
Pero quedan tus canciones.
Y tu sonrisa. Y tu voz.

Se van amigos, a diario.
Algunos sin despedirse.
¿Así será siempre? ¿Irse?,
¿bajarse del escenario
dejando este innecesario
sabor a muerte detrás?
Es la edad. Tiempo a compás.
Cuerpo bajando peldaños.
Es la vida. Son los años.
Juventud, descansa en paz.

Casa de la Trova recibe a Eduardo Sosa (+Fotos)

Desde la Casa de la Trova "Pepe Sánchez", el pueblo de Santiago de Cuba, en representación de toda Cuba, y admiradores de todo el mundo le rinde el sincero homenaje a Eduardo Sosa.

Foto: Mayte Garcia Tintoré/Facebook

Foto: Gonzalo González/Facebook

Foto: Mayte Garcia Tintoré/Facebook

Foto: Gonzalo González/Facebook

Foto: Mayte Garcia Tintoré/Facebook

Foto: Mayte Garcia Tintoré/Facebook