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Hernán Cortés, de escribano a conquistador

Retrato de Hernán Cortés.

Hernán Cortés es uno de los conquistadores españoles más conocidos en nuestras tierras de América, principalmente por liderar la caída del Imperio Azteca.

Esta figura controversial, que encabezó el genocidio contra los nativos de las actuales tierras de México, está vinculada con nuestro país. En Cuba vivió y ejerció la política, y fue un 23 de octubre de 1518 cuando el gobernador Diego Velázquez emitió instrucciones que lo nombraban capitán de la expedición dirigida a reconocer las tierras continentales al oeste de la isla de Cuba.

Un joven en Las Indias

Nació en una fecha imprecisa a finales de julio de 1485 en Medellín, Extremadura, España, y fue bautizado el 15 de noviembre en la iglesia local San Martín con el nombre de Hernán Cortés de Monroy Pizarro Altamirano. Proveniente de una familia hidalga, era pariente por la línea materna de Francisco Pizarro González, quien también conquistaría a inicios del siglo XVI el Imperio Inca.

En 1499 sus padres lo envían a la Universidad de Salamanca, donde aprendió latín y estudió leyes. En 1501 abandonó los estudios y retornó a su tierra natal. Si bien estuvo poco tiempo, esta fue una etapa decisiva, ya que despertó su vocación por los estudios. Su elevada cultura y educación son un rasgo resaltado por sus coetáneos, tanto amigos como enemigos. Ello contrasta con la mayoría de los conquistadores de su época y con el genocidio que emprendería en las tierras de América.

Entre 1502 y 1503 se traslada hacia Valladolid donde aprende y ejerce el oficio de escribano. Su afán de gloria y aventuras lo motivó a intentar en varias ocasiones enrolarse en las campañas italianas de Gonzalo Fernández de Córdoba, pero finalmente se embarca hacia Las Indias, un territorio extraño e inexplorado en el que España comenzaba a establecer posiciones y del que había escuchado y leído en varias ocasiones, pues cuando Cristóbal Colón pisa América por vez primera, Hernán contaba con apenas siete años.

Un escribano en Las Indias

En 1504 viaja a La Española en la flota de Alonso Quintero y participa en la pacificación de los caciques de la región. Como recompensa, el gobernador Nicolás de Ovando le otorgó tierras y el cargo de escribano público en Azua. En esta isla se estableció durante los siguientes siete años, antes de comenzar su carrera militar.

Su relación con Diego Velázquez lo llevó a enrolarse en la conquista de Cuba en 1511 como secretario. Posteriormente se estableció en Baracoa como estanciero y escribano, recibió en encomienda varios indígenas,  y se dedicó a los negocios y la extracción de oro. Posteriormente sería nombrado alcalde de Santiago de Cuba.

Motivos personales y políticos lo distanciaron de Diego Velázquez, quien lo mandó a apresar. Algunos investigadores aseguran que una serie de factores influyeron en ello: el negarse a cumplir la palabra empeñada de casarse con Catalina Xuárez Marcaida, cuñada de Velázquez, con la cual mantenía una relación, así como brindarse como voluntario para llevar una serie de documentos a la audiencia en La Española para denunciar los malos manejos de su gobierno.

Tal vez las relaciones se restablecieron o fue por conveniencia, pero lo cierto es que Diego Velázquez lo nombró el 23 de octubre de 1518 al frente de la tercera expedición a las tierras de Yucatán.

Se gesta la conquista del Imperio Azteca

La primera expedición zarpó del puerto de Santiago de Cuba el 8 de febrero de 1517 y estuvo capitaneada por Francisco Hernández de Córdoba, quien tenía la misión de explorar los mares al occidente de Cuba y sus posibles islas o costas continentales. La accidentada cruzada llegó a los territorios de Yucatán, Campeche y Champotón, antes de retornar a la Isla.

Los resultados de la misma alentaron a Diego Velázquez a organizar una segunda expedición, que zarpó de la bahía de Santiago de Cuba el 18 de abril de 1518 al mando de Juan de Grijalva. La misma llegó a los territorios de Cozumel, Champotón, Tabasco, Tonalá, Coatzacoalcos y Papaloapan, entre otros. Retorna a Santiago de Cuba el 15 de noviembre del mismo año.

Contrario a lo tradicionalmente divulgado, a Cortés se le encomendó la misión de encontrar parte de la flota de Grijalva, rescatar a seis españoles que quedaron presos en poder los nativos en Yucatán, así como dar a conocer a los caciques de la región quién era el rey español Carlos I, y no con fines de conquista. Al respecto, Bernal Díaz del Castillo, en sus memorias Historia verdadera de la conquista de Nueva España, señala: " (...) porque secretamente el Diego Velazquez enviaba á rescatar y no á poblar".

Después de recibida la misión por el gobernador de Cuba para dirigir la tercera expedición, Hernán comenzó a organizarla, pero con fines de conquista, para ello invirtió su fortuna en la adquisición de navíos y armas. Sospechando de estas intenciones, Velázquez decide revelarlo del cargo, pero ello no se produce, advertido este zarpó apenas tres días después de la llegada de Grijalva a Santiago de Cuba, el 18 de noviembre. Es muy probable que Cortés haya recibido informes de Grijalva sobre lo que encontró en tierras continentales, en especial de la presencia de oro.

Insubordinado del mando militar y político de Cuba y estimulado por su afán de riquezas y gloria, Hernán Cortés emprendió un proyecto personal de conquistar las tierras del actual México. Para ello se valió de 11 naves y más de 500 hombres con los cuales llegó a los puertos de Macaca (actualmente en Granma), Trinidad y Carenas (bahía de La Habana) antes de zarpar definitivamente hacia la tierra de los mexicas y aztecas el 10 de febrero de 1519.

La campaña de Hernán Cortés en México, la conquista del Imperio Azteca, el papel jugado por Malinche y la reclusión y posterior muerte de Moctezuma serán motivos para otro trabajo.