
Desde las 4:00 p.m. y hasta ahora (10:28 p.m.) sin descanso, ellos trabajan por recuperar las líneas dañadas en una calle de Altahabana. Foto: Magda Resik.
Desde las 4:00 p.m. y hasta ahora (10:28 p.m.) sin descanso, ellos trabajan por recuperar las líneas dañadas en una calle de Altahabana. La operación es compleja y riesgosa. En un momento llega la noticia de que habían perdido a un compañero de filas accidentado.
Ellos, como los bomberos, tan visibles en los últimos tiempos, son héroes sin pretensión de medallas. Dicen que les queda media hora para dar por concluida su parte. Los vecinos, en solidaridad, siguen junto a ellos. Más de cinco horas apoyándolos con todo lo posible, incluida la iluminación, que proviene lo mismo de una linterna que de una moto de alguno de los residentes. Deben estar extenuados pero no desmayan. Les esperan otros vecinos en una barriada cercana que se llama Lutgardita. Sólo nos queda desearles mucha fuerza y lucidez para lo tanto que les resta por reconstruir. A quienes los esperan con ansiedad en otros sitios: protéjanlos. Son de esos tesoros anónimos que ha visto crecer nuestra patria en todos los tiempos. Hay que creer en Cuba.