
Un bote en una orilla seca del río Danubio después de un largo período de sequía cerca del pueblo de Cortanovci, 50 kilómetros al noroeste de Belgrado, Serbia. Foto: Darko Vojinovic/AP.
Las consecuencias de la sequía histórica van mucho más allá de una triste estampa y toda Europa sufre sus consecuencias: decenas de barcos permanecen fondeados, como en el Danubio, porque no hay calado suficiente para navegar.
Gigantescos bancos de arena frenan también el comercio fluvial en tramos del Rin, donde los cargueros de carbón van al tercio de su capacidad, generando enormes pérdidas a las empresas.
Los cruceros y las barcazas turísticas tampoco pueden operar en algunos ríos como el Loira donde hoy se puede cruzar caminando de lado a lado.
En Francia las plantas nucleares responsables de más del 70 por ciento de su electricidad cesan temporalmente su actividad, y los suministros de los embalses de energía eléctrica que abastece Noruega se han hundido a su punto más bajo en 25 años, lo que impulsa los precios de la energía en toda Europa.

Varias personas pasean por el lecho del río Waal mientras los niveles de agua descendían semana tras semana debido a la sequía en Nijmegen, Países Bajos. En algunas partes del país se ha prohibido el riego diurno de tierras agrícolas. Foto: Peter Dejong/AP.

La sequía no tiene precedentes. Foto: TRT.
(Con información de la BBC)
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