Nuestro sistema solar está encapsulado en un gigantesco “túnel magnético” que une a dos vastas regiones de nuestra galaxia que parecían estar desconectadas.
Esa es la conclusión de un reciente estudio en el área de los campos magnéticos del cosmos, una característica de nuestro universo sobre la que aún hay muchas preguntas sin resolver.
Este hallazgo de un equipo de la Universidad de Toronto puede ser útil para entender mejor cómo funcionan los campos magnéticos del universo y cómo afectan el comportamiento y la evolución de las galaxias.

“Este modelo tiene implicaciones para el desarrollo de un modelo holístico de los campos magnéticos en las galaxias”, escriben los autores del estudio.
La investigación estuvo centrada en dos gigantescas estructuras de nuestra Vía Láctea. Una es el Espolón Polar Norte y la otra es la Región del Abanico.
El Espolón Polar Norte es una enorme franja de gas caliente que emite rayos X y ondas de radio. Por su parte, la Región del Abanico es una zona altamente polarizada, cuyo campo eléctrico se abre en forma de abanico.
Ambas regiones son visibles mediante radiotelescopios y, desde la Tierra, están ubicadas en lados opuestos del espacio.
Hasta ahora, esas dos estructuras se habían estudiado de manera individual, pero el trabajo de la Universidad de Toronto muestra por primera vez que están conectadas por un “túnel” dentro del cual está nuestro sistema solar.

“Los campos magnéticos no existen de forma aislada”, dice en un comunicado Jennifer West, investigadora experta en magnetismo de las galaxias en el Instituto Dunlap de Astronomía y Física de la Universidad de Toronto y autora principal del estudio.
“Todos deben conectarse entre sí. Entonces, el siguiente paso es comprender mejor cómo este campo magnético local se conecta tanto con el campo magnético galáctico de mayor escala como con los campos magnéticos de menor escala de nuestro Sol y la Tierra”.

(Con información de BBC Mundo)