Cerramos el mes de marzo y con este el I Trimestre del 2022, con un ejercicio de pensamiento analítico y creativo, teniendo a la verdad como motivación, en tanto elemento indispensable para que cualquier obra humana pueda triunfar; desde la célula básica de la sociedad, hasta la sociedad global en la que vivimos.
En particular se trata de un asunto de gran relevancia y actualidad en nuestra sociedad, en nuestra Nación.
La verdad es una de las categorías filosóficas y del quehacer cotidiano de los seres sociales, omnipresentes en la vida. No es nuestra pretensión convertir esta publicación en un debate entre pares científicos, sino que sin perder el rigor necesario, pueda ser interpretado por cualquier ciudadano medianamente culto, y motivar a todos a la participación.
Veamos un breve marco conceptual
¿Cómo se puede definir la verdad?
Verdad es un concepto abstracto de difícil definición. El término procede del latín verĭtas y está asociado con la conformidad de lo que se dice con lo que se piensa o siente. Por ejemplo: si una persona tiene pensado vender su casa y, ante una pregunta, responde “Yo nunca vendería mi casa”, no está diciendo la verdad (y, por lo tanto, está mintiendo, que es lo opuesto a la verdad).
Otra forma de entender la verdad es como el juicio que no se puede negar racionalmente. Si alguien dice “Esta mesa pesa cinco kilogramos” y, tras proceder a pesarla, confirma dicho peso en la balanza, nadie puede decir que la afirmación no era verdadera.
En este sentido tendríamos que destacar que se habla de lo que se conoce como verdad de Perogrullo o perogrullada. En el lenguaje coloquial se hace uso de dicha expresión que viene a referirse a toda aquella verdad que es sabida de manera notoria y que, por tanto, se considera que es una necedad el tener que decirla.
El concepto de verdad fue y es sin duda uno de los grandes temas de la filosofía que fue materia de estudio de grandes pensadores como Platón y René Descartes. ... Para Immanuel Kant, la verdad era la adecuación del conocimiento con el objeto; por otro lado, Friedrich Hegel consideraba como verdadero lo absoluto.
En Filosofía, la verdad implica siempre una relación entre un sujeto, es decir, una inteligencia, y un objeto, o sea, una realidad. Como tal, la verdad es la concordancia del pensamiento con lo real. En este sentido, si tal correspondencia no se da, entonces podemos afirmar que se trata de una proposición falsa.
Se considera la ''verdad'' como un valor ético, pues da sentido al respeto ante los demás hombres, constituye uno de los pilares básicos sobre los que se asienta la conciencia moral de la comunidad y abarca todos los ámbitos de la vida humana.
La verdad tiene una existencia objetiva, independiente de que la conozcamos o no. No admite grados: "si la verdad es la relación entre el juicio y la situación objetiva, esta relación existe o no existe; por ello no caben términos medios.
Para Platón, el mundo era un reflejo imperfecto de un mundo suprasensible: “el mundo de las ideas”, en el que la verdad era un ideal a alcanzar junto a la belleza y el bien.
En el siglo XVII el pensador francés René Descartes rompió con la tradición occidental al introducir la “duda hiperbólica”: utilizar la duda como método para alcanzar la verdad. Luego de ciertas reflexiones, llegó al argumento del cogito, «cogito ergo sum», que significa «pienso, entonces existo».
La única verdad indiscutible para Descartes era que un individuo existía, independientemente de si soñaba o no, de si era engañado o no, ya que todo esto requería como base alguien que sueñe o sea engañado.
- Verdad objetiva y subjetiva
Una verdad es considerada objetiva cuando no depende de las experiencias, creencias y observaciones de cada individuo en particular sino que existe independientemente de que se la conozca o acepte. Por ejemplo: el conocimiento científico.
Una verdad es considerada subjetiva cuando basa su fundamento y existencia en el individuo que la formula. El subjetivismo es la corriente que sostiene que todas las verdades son subjetivas por lo que se basan en la experiencia y forma de conocer de cada sujeto. Por ejemplo: las opiniones y sensaciones que un individuo experimenta son consideradas verdades subjetivas.
- Verdad absoluta y relativa
Se considera verdad absoluta a toda creencia, experiencia o postulado que es considerado verdadero independientemente del contexto histórico o la cultura que lo analice. Suele atribuírseles el rótulo de absolutas a ideas que refieren a Dios y a la naturaleza humana.
Por otro lado, son relativas aquellas ideas que se consideran verdaderas según el punto de vista de un individuo o de una cultura. El relativismo es la doctrina que sostiene que ninguna idea tiene validez universal, sino que varía según el contexto en el que esté enmarcada.
- Verdad y mentira
La mentira es el postulado erróneo que realiza un individuo o grupo con el fin de engañar o lograr alguna ventaja. Este concepto está estrechamente ligado a la idea de verdad, porque es a través de la mentira que se oculta la verdad total o parcial sobre algún asunto.
Existen diferentes tipos de mentiras que varían según el grado de importancia o consecuencias que puedan devenir del postulado. La mentira utilizada en perjuicio de un tercero es condenada en todos los cánones éticos y morales que rigen las sociedades, aunque a veces los individuos acuden a la mentira para evitar un mal mayor.
Son ejemplos de mentiras las calumnias, las falacias, la difamación y los engaños.
El verdadero proceso de desarrollo de la teoría de la verdad del materialismo dialéctico transcurre en dependencia de todo un conjunto de causas y condiciones socioeconómicas, políticas, ideoculturales y científicas.
Para analizar las regularidades dialécticas del conocimiento es preciso tomar -como resumen, como su lógica y como expresión concentrada-todo el proceso histórico del conocimiento en su conjunto. Pero precisamente la lógica del proceso, no su historia. Esta distinción y la correspondiente diferenciación entre lo lógico y lo histórico se hace siempre en función de su unidad.
- Temas de actualidad
Si en los finales del pasado siglo nos vendieron la receta del posmodernismo, como un llamado al quietismo, al individualismo feroz, al fin de las utopías; ahora, convierten en término de moda a la posverdad. Para la Real Academia Española la Posverdad es una “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”
Para el filósofo británico A. C. Grayling el mundo de la posverdad afecta negativamente la “conversación pública” y la democracia. “Es una cultura en donde unos pocos reclamos de Twitter tienen el mismo peso que una biblioteca llena de investigaciones. Todo es relativo. Se inventan historias todo el tiempo”.
Con la Posverdad se nos induce a aceptar que la verdad ha sido superada, que la hemos dejado atrás. Se nos vende la idea de la imposibilidad de la emancipación, del triunfo de las apariencias sobre lo cierto, de la inexorable obsolescencia de la ética.
¿Pero vivimos realmente la era de la Posverdad?¿O es simplemente el tiempo de la multiplicación de las mismas mentiras de antaño, gracias a la existencia e interacción de las modernas infraestructuras tecnológicas, las prácticas comunicativas actuales, incluidas las redes sociales digitales, y los comportamientos sociales predominantes?
La era de la información o la Sociedad Informacional en que vivimos – como indistintamente la denominan los estudiosos – ha sido escenario para cambios sustanciales en los modos y la velocidad de hacer la comunicación. La Internet ha extendido el alcance de los medios, ha convertido en hecho instantáneo a la noticia, ha ampliado las fuentes de emisión y multiplicado el volumen de la información que circula. Pero hay cosas que no han cambiado: el poder mediático sigue en manos de unos pocos, la manipulación y la mentira continúan siendo armas de uso predilecto contra quienes se plantean enfrentar el dominio hegemónico del capital y el mercado; se prosigue imponiendo y estandarizando ideas, símbolos, culturas.
En un mensaje a los periodistas cubanos, el 2 de julio de 2008, el Comandante en Jefe Fidel Castro señalaba con claridad el principal desafío de nuestros tiempos para quienes ejercemos la comunicación: “La verdad en nuestros tiempos navega por mares tempestuosos (…) ¡Ese es el desafío de los periodistas cubanos!”. Y lo es también para los periodistas honestos y los intelectuales comprometidos de nuestra región.
(Tomado de un artículo de Randy Alonso Falcón, en julio de 2018)
Ernesto Vera, presidente de honor de la FELAP y de la UPEC, que tan hermoso homenaje ha recibido de este Congreso, nos llamaba a unir la verdad dispersa como oposición a la mentira organizada. Pero no olvidemos que la mentira nunca viaja sola y ahora el control y la manipulación, sus eternos compañeros, tienen un poder inaudito en el universo digital que asusta a quien no lo comprende.
A partir de algoritmos que han probado que con 100 likes de una persona en Facebook se puede predecir su orientación sexual, sus opiniones religiosas y políticas, su nivel de inteligencia y de felicidad; que con 250 likes, se puede adivinar el resultado de un test de personalidad mejor que como lo haría la pareja del individuo, y que con unos pocos likes adicionales, se puede saber más de una persona que ella misma
El Big Data –que es aquella capacidad de procesar datos que solo tienen las máquinas- y la Inteligencia Artificial permiten a la información interpretarse a sí misma y adelantarse a nuestras intenciones. Solo las grandes empresas están en capacidad de saber más de nosotros que nosotros mismos y lo más preocupante, tal situación revela lo fácil que está siendo convertir a las cacareadas democracias en dictaduras de la información dispuestas a encerrar a cada ciudadano en una burbuja observable, parametrizada y previsible.
(Tomado de una publicación en Cubadebate, de Rosa Miriam Elizalde)
Algunas preguntas para motivar el intercambio de ideas y propuestas
- ¿Podrá una mentira mil veces repetida, convertirse en verdad?
- ¿Es cierto que la verdad es siempre revolucionaria?
- ¿Siempre la inmediatez informativa es beneficiosa para la verdad?
- ¿La verdad necesita de nosotros, o nosotros necesitamos de la verdad?
- ¿Quiénes le temen a la verdad?
- ¿Será cierto que hay quienes no están preparados para conocer la verdad, otros no quieren conocerla; y al conocerla, no saben qué hacer con ella?
- ¿Internet es un sistema tecnosocial y sociotecnológico, que favorece o entorpece a la verdad?
- ¿Cómo combatir la mentira, ya sea en espacios presenciales o en las redes sociales digitales?
Como generalmente solicito, brevedad y pertinencia en comentarios, respuestas y puntos de vistas, coincidentes o divergentes.
También confianza en que las opiniones y sugerencias no caerán en saco roto.
José Martí dijo:
“La verdad tiene un lenguaje sencillo que seduce a la más indiferente voluntad”
OC 21:245
La Verdad bien dicha, dicha a tiempo, disipa, como si fuesen humo, a sus enemigos.
OC 11:457
Recuerden que:
“La única idea inservible es la que no se comparte”.
¡Manos y mente a la obra!