Boncuk regresaba todos los días al hospital en la ciudad turca de Trabzon, donde su dueño, Cemal Senturk, estaba siendo tratado. Un guardia de seguridad del hospital, Muhammet Akdeniz, dijo a DHA: “Viene todos los días alrededor de las 9:00 a.m. y espera hasta el anochecer. Ella no entra”.
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