
La Avenida 26, vacía en largos tramos. Foto: Roberto Garaycoa Martínez..
Por estos días, una mirada a las calles de La Habana desde el inicio de la noche revela que la mayoría de quienes residen en la capital cubana entienden y acatan las medidas restrictivas que entraron en vigor el primero de septiembre como parte del esfuerzo para frenar la COVID-19.
La movilidad de personas y vehículos está prohibida desde las 19.00 a las 05:00 horas, con el objetivo de reforzar el aislamiento físico. Muchos respetan las regulaciones y van a sus hogares temprano; otros casi corren cuando se acercan las 19:00, en el apuro de llegar a casa antes de la hora del cierre, y algunos simple e irresponsablemente aún violan lo que ha sido establecido en virtud de la necesidad y el bien colectivos.

Algunos ignoran las restricciones que, como toda regulación, están para ser cumplidas. Foto: Roberto Garaycoa Martínez..

Los agentes del orden están en las calles reforzando el cumplimiento de las restricciones temporales. Roberto Garaycoa Martínez.

La restricción de movimiento aplica para toda la capital, y es efectiva a partir de las 19:00 horas, pero algunos la ignoran. Roberto Garaycoa Martínez.

Según las autoridades, el tránsito de vehículos en horario nocturno ha disminuido considerablemente, pero aún hay violaciones. Hay que recordar que quienes no cumplen la disposición se arriesgan al retiro de la matrícula y circulación para su conservación en calidad de depósito. Foto: Roberto Garaycoa Martínez.

Neptuno, una de las calles más populosas y de constante tráfico en La Habana, casi desierta. Foto: Roberto Garaycoa Martínez..