
Hemos tenido una participación cualitativa de gran valor en este ejercicio de generación y análisis de ideas creativas para tratar asuntos actuales e importantes en nuestra sociedad. En esta etapa tenemos previsto alternarlos con los acertijos matemáticos y de creatividad responsable frente a la COVID-19.
Como ya saben los parapensadores habituales, en este tipo de ejercicio no se trata de dar una respuesta, sino de comentar las opiniones y cuando corresponda compartir las mías.
Ya comentamos que no quisimos centrarnos en la etapa de recuperación, para evitar confusiones, pues sabemos que casi todos estamos ansiosos por volver a las relaciones interpersonales directas, sin el temor de que se produzcan contagios con el nuevo coronavirus.
Vamos por parte:
I
Lo que sigue siendo un riesgo para la contención de la COVID-19, tanto en la vía pública, los hogares y los centros de trabajo, incluyendo los del sistema del Minsap.
Debemos reconocer que en los más de 60 días que llevamos con medidas restrictivas y de aislamiento físico, se ha ido ganando percepción del riesgo en la mayoría de los ciudadanos y los funcionarios públicos en las diferentes instancias y actividades.
Pero como varios de ustedes han apuntado, el haber logrado una evidente contención del avance de la COVID-19, se genera el exceso de confianza, y se tiende a bajar la guardia, pensando que ya podemos ir retornando a una normalidad por cuenta propia, pensando más en el yo que en el nosotros.
Muy sagaz y creativa la metáfora de Fernan, al alertar que el SARS-CoV-2, pudiera mutar el nombre y convertirse en SARS-CoF-Ago, para aquellos que subestiman al virus y así afectan a sus familiares.
Hubo muy buenos razonamientos por Rolando, Arnaldo.
Entre las actitudes de riesgo y vulnerabilidades concretas podemos reiterar las siguientes:
- Uso incorrecto del nasobuco.
- No guardar la distancia entre personas, aunque porten bien el nasobuco.
- No asistir al médico ante determinados síntomas que se asocian a la COVID-19.
- Las personas que se mantienen laborando y al regresar no cuidan a sus familiares en casa. Luego que entran al hogar se pierde todo cuidado, dan besos, comparten utensilios de cocina, vasos, etc.
- El mal funcionamiento del comercio electrónico.
- La mala organización de la venta de productos de primera necesidad.
- La insuficiente limpiezas de las calles.
- El distanciamiento en comedores ¿Acaso nos mantenemos al menos callados, cuando nos quitamos un nasobuco para comer?
II
Aquellas prácticas o maneras de hacer en tiempos de COVID-19, tanto en la vida doméstica como en la vida laboral y estudiantil, que debemos mantener y desarrollar en tiempos de normalidad relativa que más temprano que tarde alcanzaremos con la participación de todos.
Este inciso convocaba a pensar sobre un problema de mayor alcance y complejidad.
El concepto de normalidad, debe ser bien interpretado. No se debe pensar que represaremos al mismo punto en que estábamos antes de comenzar la batalla frente a la COVID-19.
Entre las prácticas y maneras de hacer que debemos mantener y desarrollar cito las siguientes:
- El teletrabajo.
- El comercio electrónico.
- El ahorro de electricidad.
- La solidaridad.
- La participación popular en el enfrentamiento a conductas delictivas y actuaciones chapuceras.
- El combate frente al burocratismo.
- La aplicación de la ciencia en la solución de viejos y nuevos problemas.
- La integración armoniosa entre el emprendimiento estatal y el no estatal.
Hubo reflexiones de gran profundidad que merecen ser leídas detenidamente más allá de las líneas. Por citar algunas: la de Jose R. Oro, Rolando, Fernan, Alex y HECTOR Y EL HERMANO.
He seleccionado algunos párrafos de tres de ellos:
Jose R. Oro dijo:
El regreso a la “normalidad” a nivel mundial podría tardar más de un año (¿?) y por lo pronto será necesario acostumbrarse a un nuevo estilo de vida. Algunos restaurantes y bares usaran plexiglás como una barrera física y/o separación de las mesas. La ocupación de los restaurantes será probablemente del 50 por ciento o menos que antes de la Pandemia.
Muchas actividades cotidianas requerirán mucho más tiempo. En el supermercado o tiendas con la cola para entrar, la desinfección, luego otra cola para pagar y finalmente la llegada a casa para desinfectar todo otra vez, pueden sumar el triple del tiempo. Por eso las compras online bien organizadas deben aumentar.
En Cuba todo esto se facilitará un tanto por la estructura organizativa del país, y el tremendo enfoque del gobierno con la vida y el bienestar del pueblo como prioridad por encima de la economía. Pero hay que comer, hay que ir a la escuela, trabajar, transportarse, etc. Por ello la “nueva normalidad” va a implicar menos abrazos, apretones de manos y besos, la gente se saludará a distancia sin muchas efusividades. Y debe quedar claro que hay que seguir por mucho tiempo las instrucciones del gobierno y los “caprichosos” deben ser multados por violar esos preceptos. Esta es una guerra, de las más feroces de la historia y la existencia de la humanidad depende de ello.
Rolando dijo:
Qué debemos mantener en tiempos de normalidad:
-Lo más importante es mantener la identidad cubana. Vamos a seguir siendo combativos, protestones, exigentes, fiesteros y solidarios. La COVID-19 no nos va a quitar las agresiones, los ciclones, los apagones, el bloqueo, la escasez, pero tampoco va a quitarnos la alegría.
-Y muy pero muy importante y sueño con que se quede para siempre. El enfrentamiento enérgico y constante de las autoridades y el pueblo a los acaparadores, los revendedores y toda esa partida de descarados de cuello blanco, rojo, verde, negro, o de cualquier color, que tanto daño le han hecho y le hacen al pueblo trabajador y que vemos hoy por la tele con más gusto que Tras la Huella.
-Ahora más que nunca, será necesaria la vigilancia, la combatividad, la solidaridad, la organización, la disciplina, el respeto y la laboriosidad. Son valores que tenemos que elevar, al punto de que su falta, sea rechazada y considerada como debilidad, cobardía o inmoralidad.
HECTOR Y EL HERMANO dijo:
El problema más grande que aprecio profesor al enfrentarnos a este necesario tránsito en medio de la actual lucha sanitaria, que crecerá a medida que nos abrimos poco a poco hacia una recuperación mayor, conviviendo con ese potencial peligro en espera de una vacuna-solución, es la autocomplacencia. La solución en esta primera fase esta profesor en producir masivamente en la mayoría de la población con rapidez un pensamiento crítico sobre esa realidad, por varias vías, como antídoto a la autocomplacencia, algo que es mucho más factible y rápido de lograr en una sociedad que construye el socialismo que en un sistema capitalista.
Las vías científicas para lograr esto son muchas, pero el más rápido, práctico y propio de la naturaleza de nuestro sistema social es EL DEBATE. El “debate como sistema”, una herramienta que permite conceptualizar en la actual contemporaneidad tanto el proceso de dirección, como el de aprendizaje, en este caso me refiero en particular a este último, herramienta clave de acelerar conocimientos, a la altura que exige la rapidez con que se propaga este virus en esta crisis sanitaria.
También comparto la respuesta de un amigo especial:
RARJ dijo:
-1-
Aplicar los test masivos
Es la mejor solución
Hoy, para la contención
De este virus agresivo.
El principal objetivo,
Profe, aquí es localizar
Al enfermo y sin lugar
A dudas, hacer los test,
En mi opinión, creo que es
Algo muy fundamental.-2-
Amigo, por otro lado
Hay que educar a la gente
A ser menos imprudente
Y a no pecar por confiado.
José Martí, en su legado,
Nos lo enseñó, al expresar:
“Educar, es elevar
A los hombres al nivel
De su tiempo”, y hoy va a ser,
Esto, muy fundamental.
Gracias a todos los que aportaron ideas y sugerencias.
Nos vemos el próximo lunes 25 de mayo, para pensar creativamente sobre dos temáticas de actualidad socioeconómica de suma importancia.