Fernando Dayán y el abrazo de familia en Lima
Maydelín estaba sentada en la tribuna y solo la identificaba como cubana el pulóver rojo y azul que cubría su pecho. No se arrimaba a Daniel por pura cábala de madre protectora. Recordaba, una y otra vez, la primera ocasión que su hijo le pidió entrar al canotaje y ella no quiso. Solo se convenció cuando este le demostró que podía ser campeón nacional, tras ganar fácil a todos los piragüistas escolares y juveniles.
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