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Esta noche, concierto de Navidad

“Concierto de Navidad” que ofreció
Amaury Pérez Vidal , hace más de 20 años.

“Lo bueno no pasa”, diría Raquel Mayedo. En muchos sentidos, es verdad. No pasa de moda lo que alcanza valor por encima del tiempo. Y, qué pena, a veces lo bueno, lo realmente bueno, no pasa, en el sentido de que no ocurre. O sí ocurre, pero no lo pasan, es decir, no lo trasmiten o no lo comentan los medios y entonces es como si no ocurriera.

Si no entienden bien mi trabalenguas, esta noche a las 9:30 pm – los afortunados que tienen cajitas digitales- sintonicen el canal “Clave” y vean, disfruten, canten, con el “Concierto de Navidad” que ofreció Amaury Pérez Vidal , hace más de 20 años, en la sala “Avellaneda” del Teatro Nacional. Es un estreno absoluto.

Los que tiene edad para recordar, remítanse a 1995, aquel año en que la economía, después de detener su brutal descenso en 1994, empezó a crecer: vimos, por fin, la luz al final del túnel. Pero algunas oscuridades persistían. No habíamos recibido la visita de Juan Pablo II y su salomónica prédica de “ábrase Cuba al mundo y el mundo a Cuba” era cosa de futuro. La sociedad cubana no celebraba oficialmente la Navidad. La tradición era asunto muy personal, muy familiar, muy hogareño.

Excepto para Amaury, quien un año antes había enfrentado todos los obstáculos e incomprensiones posibles para hacer -y lo hizo- un disco a la Navidad, que no “pasaba” la radio, a pesar de que a Fidel, a quien el cantautor le envió uno de regalo, le había gustado mucho.

Porque aunque a algunos les cueste creerlo, el líder de la Revolución no solía imponerle sus gustos a ningún medio. Y esto no me lo contó nadie. Lo aprendí en mis años dirigiendo un periódico y una revista o conduciendo programas de radio y televisión, con los cuales él se relacionó siempre como el más respetuoso colega.

Pero vuelvo a Amaury y a su concierto de Navidad. En 1995 con aquella idea y la colaboración en la dirección de su amigo Joel Valdés, más el apoyo de Eusebio Leal y otros creyentes defensores de las fiestas de Navidad, por fin “pasó”, ocurrió, la celebración y la filmación y edición de aquel programa.

Lo que no pasó fue la trasmisión. Lo que no vimos es lo que hoy se puede ver, fresco y deslumbrante como entonces, por el canal “Clave”, a las 9:30 de la noche. No adelanto adjetivos. Me basta con saber que mucha gente va a recordar y a cantar en familia, los viejos villancicos aprendidos en la infancia y al final dirán como Raquel que “lo bueno no pasa”. En todos los sentidos.