
Rafael Correa en la UMET foto Kaloian
Vamos a volver para retomar la construcción pendiente de la Patria Grande, resaltó el expresidente ecuatoriano Rafael Correa al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).
Distinguido por la Alta Casa de Estudios, el exmandatario ofreció una conferencia magistral de poco más de una hora en la que habló de globalización, neoliberalismo, pero sobre todo de la dignidad del trabajo humano.
Entre aplausos de un repleto auditorio que siguió atento cada palabra de su charla, Correa envió un mensaje de esperanza para todos aquellos que sueñan y luchan por la justicia social.
Vamos a volver como proyecto, reconstruyendo en cada uno de nuestros países ese pueblo ciudadano que enfrente con éxito el poder de las corporaciones mediáticas y económicas y de las minorías del privilegio, enfatizó.
Volveremos, dijo, como organización, con unidad, sin sectarismos, con firmeza en nuestras convicciones para seguir haciendo justicia social. 'Unidos o dominados, esa sigue siendo la disyuntiva histórica', remarcó.
Tras agradecer a la UMET por este reconocimiento que, apuntó, es un estímulo para seguir en esta batalla de ideas, el carismático líder contó varias anécdotas y ejemplificó con datos y cifras algunos de los proyectos que impulsó la Revolución Ciudadana que encabezó bajo su presidencia (2007-2017). Antes de ser presidente siempre fui profesor, amo la academia, por eso me siento aquí como en mi casa, expresó y contó que después de estar menos de 100 días en 2005 como ministro de Economía tuvo que presentar su renuncia y regresó a la cátedra.
Era profesor a tiempo completo en una universidad cara y de derecha, los cursos siempre se llenaban y un lunes me llamó el rector propietario para comunicarme que después de 13 años de docente no podía seguir allí porque era político. Me despidieron y desempleado no me quedó otra cosa que ser candidato a la presidencia de la República, apuntó.
En su diálogo Correa dio una verdadera cátedra de economía, comparó los años atrás cuando despuntaba en América latina 'la esperanza en nuestros jóvenes proyectos progresistas tras la devastación económica que había dejado el neoliberalismo'.
Eran, como decía Cristina Fernández, presidentes que nos parecíamos a nuestros pueblos, muy diferentes y opuestos a los tiempos que hoy imperan, donde los presidentes se parecen demasiado a los dueños tradicionales de nuestros países, a sus capataces, afirmó.
Correa advirtió que hoy se viven tiempos oscuros, duros con gravísimos retrocesos. 'La restauración conservadora y neoliberal está en pleno despliegue, con su larga ristra de despojos, violencias y persecuciones, aunque vemos que su hegemonía política comienza a agrietarse en todas partes'.
Y agregó que las derechas que se imponen, recurren al contubernio con los factores de poder mediante el golpe mediático, judicial, parlamentario, o aquellos que llegan al gobierno por la vía electoral, todos comparten un programa y cuenta con procedimientos y herramientas similares.
Hostigamiento mediático a los procesos y a sus líderes por medio de una prensa monopolista, instituciones judiciales cooptadas por esos mismos poderes convertidas en piezas ejecutoras de sus agendas políticas. O, citó, la judicialización de la política, todo orientado a impedir el retorno de los proyectos populares y progresistas.
Desde la sede de la UMET Correa reafirmó su mensaje de esperanza tras indicar con una frase del fallecido presidente argentino Juan Domingo Perón que 'cuando los pueblos agotan su paciencia hacen tronar el escarmiento'. El escarmiento popular no tardará en llegar, manifestó.
'No me hablen de competencia hasta que haya igualdad de oportunidades', expresó en uno de los momentos de su conferencia en la cual resaltó que la solución para la emigración no son más muros, es la solidaridad, humanidad y crear condiciones de prosperidad y paz que desestimulen a las personas a emigrar.
Se refirió a la superación de la pobreza que, resaltó, es el mayor imperativo moral de la humanidad, a la globalización bajo el imperio del capital financiero y a las medidas para mejorar la equidad.
El neoliberalismo, la expresión extrema del dogma del mercado, no es solo una ideología, es toda una cultura que exacerba el individualismo, privilegia el capital y nos pone en toda una competencia como modo de vida y reduce todo a nivel de mercancía, destacó.
Para el exmandatario, el valor subjetivo del trabajo humano implica rechazar también las categorías capitalistas, mercantilistas, donde todo aquel que no trabaje para el mercado es inactivo.
El trabajo humano tiene un valor ético subjetivo. América Latina, dijo, es en promedio la clase media mundial, pero es la región más desigual del planeta.
Por último manifestó que no podrá existir verdadera justicia social sin la supremacía del trabajo humano sobre el capital, expresada en salarios dignos, estabilidad nacional, adecuado ambiente de trabajo y justa repartición del producto social.
No podrá haber justicia social sin proteger la dignidad intrínseca del trabajo humano, precisamente lo contrario del paradigma neoliberal, concluyó.

Rafael Correa en la UMET foto Kaloian-3

Rafael Correa en la UMET foto Kaloian-3

Rafael Correa en la UMET foto Kaloian-3

Rafael Correa en la UMET foto Kaloian-3

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Rafael Correa en la UMET foto Kaloian-3

Rafael Correa en la UMET foto Kaloian-2
(Con información de Prensa Latina)