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Historias de Irma: El Orgullo de mis hijos y de mi gente

Historias de Irma, desde CubadebateEl huracán Irma ha generado y seguirá generando en la fase de recuperación muchas historias increíbles que con el tiempo formarán parte de la memoria colectiva de cada familia, de la sociedad cubana, de su noble pueblo, de nuestra Revolución.

Los historiadores comprometidos tenemos que ser los primeros en atesorar esos heroicos pedazos de hechos extraordinarios, sorprendente, donde en medio de una máxima de que Cuba y su Revolución, de forma responsable como siempre, priorizó en las vidas humanas todo su empeño, debe destacarse que algunos estuvieron en lugares peligrosos y con mucho riesgo cumpliendo con su deber como buenos dignos hijos de la patria de Fidel y Raúl.

Sin ánimo de protagonismo alguno me adelanto en ir emborronando algunas cuartillas y lo hago con mucho orgullo sobre dos hijos, en un acto de justicia con ellos, porque me considero el más claro conocedor de esta pequeña pero apasionante historia. No descarto que también sobre miles y miles de cubanos haya que escribir por sus conocedores.

Mi hija Anabel Carballido García, fue convocada para ocupar puesto en el polo de Guardalavaca ante el paso del peligro huracán. Ella tenía un convincente pretexto para no ir y quedarse al cuidado de sus dos niños pequeños, uno de cinco y otro de nueve año, y en su condición de soltera; sin embargo, decidió dejar sus seres más queridos a nuestro resguardo e ir al cumplimimiento del deber, como así lo hizo.

Mi otro hijo Alejandro de los mismos apellidos, formó parte de un pequeño grupo de trabajadores del turismo que luego que salieran todos los turistas de ese vulnerable entorno, se quedaron en el Cayo Santa María, al Norte de la Provincia de Villa Clara, todavía un poco incomunicado porque el pedraplén, única vía de acceso al lugar, fue fracturado en unas de sus partes por el fenómeno natural. Ahora junto con los demás compañeros en espera de las comunicaciones terrestre, está realizando las primeras labores recuperativas en instalaciones que quedaron muy afectadas y de las cuales tendremos noticias, cuando nuestros comunicadores pueden acceder al lugar.

Confieso que con la tensión que generó Irma, tuve que enfrentar las lágrimas de mi esposa, su progenitora, porque en prácticamente 72 horas no tuvimos comunicación con nuestro querido hijo. Sólo se calmó cuando, mediante un móvil satelital desde el cayo, en breves segundos nuestro hijo le dijo “vieja estoy vivo luego de haber pasado una película de horror”

El momento de las lágrimas de tristeza pasó para dar lugar las lágrimas de alegría, lágrimas de la satisfacción de vencer otro escollo en el camino de la Revolución y de ella; y este que escribe sentirse justificadamente orgulloso de sus hijos.

Ahora ellos, nosotros, ustedes, todos los cubanos, y con la solidaridad internacional, salir a trabajar para que el país vuelva a la normalidad lo más breve posible, resarciendo los daños, y dando continuidad a todos los proyectos económico sociales, para en medio de tanta destrucción material, hacer de este revés, otra victoria; para seguir por el camino revolucionario hasta alcanzar , la mejor opción para los cubanos y cubanas: un socialismo próspero y sustentable.