Paro cívico opositor de 48 horas en Venezuela: No salgas, no trabajes, no votes, ¡no vivas!

Barricadas cada 100 o 200 metros, pero sin gente. Un silencio que aturdía, el de quien sumisamente acepta el confinamiento o que lo justifica; el silencio del miedo que paraliza al que no se atreve a protestar. Un silencio impuesto, a juro, obligado, violando derechos humanos fundamentales como la vida, el libre tránsito, la recreación, el trabajo.