Ciénaga de Zapata: Encrucijada del tiempo

Para ti, Ciénaga, el día
Comenzaba cuando el canto
Del gallo, era un espanto
En medio de la agonía.
Después la noche caía
Con dolores en el pecho
Para dejarle, maltrecho
El crepúsculo a la choza;
Y la luz de una chismosa
Posándose sobre el techo.