Por Raquel Marrero Yanes
La Piragua se retomará como lugar insigne de los conciertos de música popular a partir del próximo 18 de marzo con un concierto de la popular orquesta El Niño y la Verdad, a partir de las diez de la noche, anunció a la prensa Emilio Frías, cantante y director a la reconocida agrupación cubana.
El Niño, como también se le conoce, adelantó que “es un honor cantar en esa pista”, en la que nunca se ha presentado, y a su vez, un compromiso con el público bailador, a quien le asegura, que pondrá disfrutar de la sonoridad de temas de su más reciente producción discográfica Más duro, que incluye los temas El secreto y La palangana, además de otros devenidos éxitos, y anunció que trabaja en un nuevo álbum que saldrá al mercado bajo el sello Egrem.
En el encuentro el Instituto Cubano de la Música informó que con esta actuación se inicia un ciclo de presentaciones de agrupaciones bailables anunciado recientemente que por inclemencias del tiempo se suspendió.
Asimismo, se explicó que cada 15 días, los sábados alternos, en el que diferentes alineaciones retomarán a La Piragua, sita en las cercanías de la intersección de las calles 19 y Malecón, en el capitalino municipio Plaza de la Revolución, como pista de baile favorita del público seguidor de ese género musical, al igual que lo fue en décadas pasadas.
Los cuatro años de vida de la popular orquesta, El Niño y la Verdad, que al decir de él joven “será siempre defensora de la música popular bailable”, bajo la dirección musical de Pachy Naranjo (hijo) y Dayron Ortega, se ha ganado por su alta calidad en la sonoridad el reconocimiento de especialistas y público que la posiciona entre las principales agrupaciones de música popular bailable del país.
Con su dotes de sonero e improvisador el joven cantante, quien se inició profesionalmente en la orquesta Tumbao Habana, y más tarde integró la conocida orquesta Revé, ha sabido enriquecer su repertorio con lo más autóctono del acervo musical cubano como la rumba, el son, la guaracha y la trova, unido a la armonía que dota al grupo de una sonoridad única, donde su típico timbre se alza con claridad y brillantez, derrochando originalidad en sus improvisaciones.