
Esta imagen es el proyecto futuro de la Estación Central con fuente y parque a la entrada, y a su derecha una terminal de ómnibus con destino a provincias.
El ferrocarril de Cuba, medio de transporte que facilitó hace casi dos siglos la comunicación entre el oriente y el occidente de la isla, celebra el 179 aniversario de la inauguración del primer tramo Habana-Bejucal, y lo hace con un amplio programa de inversiones, mantenimiento constructivo, restauración de Estaciones, y la implementación de sistemas operacionales que incluyen nuevas tecnologías. Fue el de Cuba el séptimo ferrocarril en construirse en el mundo, y el primero de Iberoamérica.
El actual proyecto de reparación capital de Estaciones Ferroviarias tiene un costo de 40 millones de pesos en moneda total. Aquí se incluyen las principales estaciones, como la Central, la de Santa Clara, la Senén Casas de Santiago de Cuba que sufrió considerables daños con el paso del huracán Sandy, y otras que requieren obras menos complejas. Para el 2017 se reconstruirán las de Pinar del Río, mientras que la de Cienfuegos y la de Zaza se acometerán en 2019 y 2018 respectivamente.
Hasta ahora, y dentro del Programa nacional, se han reconstruido las estaciones de Holguín; Silveira, en Ciego de Ávila; Frank País, en Holguín y la Coubre, en La Habana. El país cuenta con 252 estaciones de ferrocarril, muchas de las cuales poseen valor patrimonial.
Ricardo Aguiar Castro, Director de Inversiones y Mantenimiento Constructivo y Fátima Palacios, Directora de Desarrollo y Gestión Empresarial de la Unión de Ferrocarriles, ofrecieron información a la prensa acerca de un Programa de recuperación del Ferrocarril que comenzó en 2015 y tiene previsto concluir en el 2020.
“Debemos tener en cuenta que la mayoría de las Estaciones Ferroviarias de Cuba son muy antiguas y algunas de ellas son inmuebles patrimoniales, con lo cual el valor de la reparación y el rigor constructivo es alto”, comentó el ingeniero Ricardo Aguiar.
Con un grupo de fotografías, el ingeniero Aguiar mostró el estado deplorable de algunas Estaciones que son joyas arquitectónicas y que urge rescatar. Se centró en la Estación Central de La Habana ubicada en la intersección de las calles Arsenal y Egido en Habana Vieja, que data de 1912, y que se hizo para sustituir la que se edificó en 1837 en los terrenos donde hoy se encuentra el Capitolio Nacional.
La Estación Central posee una singular arquitectura, de líneas sobrias y estilizadas, el edificio copia elementos del Renacimiento español. Consta de cuatro pisos rematados a ambos lados por dos torreones que se elevan 38 metros sobre el nivel de la calle, construidos de acero y hormigón armado y adornado con terracota y azulejos.
Pero la inclemencia del tiempo, la falta de mantenimiento sostenido, y una explotación que no preservó el lugar, ha hecho que las estructuras de hierro afecten el hormigón armado, y de ahí en lo adelante el deterioro fue apoderándose de un lugar que supuestamente fue restaurado en 1987 con motivo del centenario del Ferrocarril en Cuba.
Todo indica, por lo que nos informaron, que esta reparación es mucho más profunda, y se apoyará en las nuevas tecnologías preservando siempre la arquitectura original declarada Monumento Nacional en 1983 por sus valores arquitectónicos e históricos.
La Estación Ferroviaria, dijo el ingeniero Aguiar, es el primer contacto con el pasajero. Habló de los desmanes que se cometen por parte de ladrones enmascarados como viajeros que canibalean los baños, de los que no cuidan la higiene, y de quienes utilizan el ferrocarril de pasajeros como vagón de carga.
Cubadebate se interesó por las disposiciones que debían ser tomadas para impedir estos actos de vandalismo y maltrato a la instalación y a los propios coches de pasajeros. Habrá un reglamento, y una vigilancia. Esto nos parece muy bien, pero en nuestra modesta opinión, ahí falta multar a quien vierta desechos de comida en el baño de un tren, o peor, en el propio vagón de pasajeros, pues con decir que no tenemos aún cultura en ese sentido, y que hay que educar no resolveremos nada. La letra con sangre entra, y a quien le depriman su bolsillo por no cuidar la higiene, pensará dos veces antes de tirar envolturas de tamales al piso como, algo que según cuentan, ha ocurrido.
También es preciso un cuerpo de vigilancia, cestos de basura, sitios donde comer para disminuir la comida casera a bordo. Esto requiere todo un sistema operacional de la Estación, del cual dependerá el éxito o fracaso que se alcance en la preservación de una instalación cuyo costo constructivo es bien alto. El servicio que presta el ferrocarril lo merece, y las personas que lo abordan constantemente, también.