
Los trabajadores del Teatro Sauto de Matanzas, sonidistas, tramoyistas, empleadas de limpieza y otros, se han mantenido al pie del cañón durante los últimos años en los que la edificación cerró definitivamente al público para emprender las más costosas de sus restauraciones. Desde entonces, ellos solo han cumplido lo que le heredaron sus predecesores, cuidar y velar por cada detalle.
Ellos desconocen de conceptos modernos del “universo de lo patrimonial”, del “marketing” o las “industrias creativas”. Sin embargo, guiados por el criterio de los especialistas, le han puesto fe a la nueva manera de presentar el edificio teatral a propósito de su reinauguración.
Es digamos, la paradoja de un teatro cubano en el que se vela minuciosamente por el pasado y su autenticidad, y en el que a la vez, se aspiran conceptos totalmente renovadores, al presentarse no solo como espacio escénico sino además ofrecer una mirada desde la historia y sus hallazgos, claro, con ciertas dosis de creatividad.
Su historiador y Conservador de la ciudad de Matanzas, Leonel Pérez Orozco, es una de los profesionales que más ha insistido en esta perspectiva, enunciada como un “complejo histórico-cultural”.
“Al Sauto le han realizado cuantiosas restauraciones desde el propio siglo XIX. De todas las más definitorias han sido, la de 1965 a 1970, y esta última en la que estamos enfrascados. A partir de este momento nos sentimos en condiciones de potenciar este nuevo concepto para el edificio, el que no solo ofrecerá lo tradicional dentro de un recinto teatral, sino que poseerá otros agregados habilitados por varios puntos, siempre vinculados a su historia.
“Desde la interacción, pretendemos que se conozca la importancia del inmueble, hoy uno de los tres teatros clásicos cubanos, con atractivos únicos gracias al cuidado del personal que a lo largo de los años ha velado por él”, apunta Pérez Orozco en medio de sus pasillos laterales.
Fue concluido en 1863 como regalo a la ciudad conocida como La Atenas de Cuba. Su proyecto partió de la mano del italiano Daniel Dall´Aglio quien le impregnó los aires mesurados del neoclasicismo. En parte su ubicación geográfica, atravesado por un río subterráneo, le confiere una magnífica acústica.
Se dice que los matanceros aspiraron a un teatro que nunca pudo ser pagado en su totalidad, proyecto aún reajustado en su época por los costos que implicaba. No obstante, su obra ha quedado expectante entre los siglos con cientos de historias por contar entre lo vivido y lo conservado.
Nueva mirada sobre lo patrimonial
Pudiera creerse que el Sauto duerme. Pero quienes llegan hasta él entienden que solo es un mal entendido. Se levanta cada mañana entre quienes deben hacer esto o aquello para que aquel respire.
Con el propósito de hacerlo más transitable y cercano, contando sus propias historias, proyectan habilitar uno de sus camerinos como atelier de confecciones del siglo XIX.
“Allí tendremos la ropa de la época, los costureros, las revistas con sus modelos, los maniquíes… Todo lo que se usaba en la confección de un atelier de un teatro estará aquí”,expone su historiador aún entre sus pasillos.
Otro de los aspectos a potenciar será la llegada de la electricidad al inmueble. Pues, muchos de sus aditamentos y soportes se han conservado minuciosamente entre los espacios menos recorridos.
“Llegó inicialmente a finales del siglo XIX y totalmente se electrificó en 1910. Lo poseemos todo, desde una planta de 1901 hasta bombillos y tendidos. Queremos echar a andar la planta y que esta ilumine un pequeño circuito con bujías originales.”
Se piensa además montar varias áreas, una vinculada al sonido en el teatro con todos los aditamentos utilizados, en su paso tecnológico. Otra, dedicada a visionar la vida de un sector nunca antes reseñado, el de los esclavos y esclavas que durante la colonia acompañaban a sus señores a las representaciones o eventos. Se rescató la imprenta del Sauto utilizada en sus carteleras.
Sin olvidar su ático, para los especialistas, una verdadera escuela de la carpintería del siglo XIX. Contará también el complejo histórico-cultural con un centro de documentación que incluirá una colección fonográfica con discos que datan entre 1901 y 1984, con sus equipos de reproducción originales.
Auténtico para llegar lejos
Al cerrar sus puertas definitivamente, en febrero de 2010, el Sauto de Matanzas, según apuntan, se encontraba a un 80 por ciento de autenticidad. Hoy, aún en medio de una minuciosa restauración, catalogada como millonaria, el edificio supera el 90 por ciento.
“Hemos tratado de acercarnos lo más posible al teatro inaugurado en 1863. En ese sentido, se colocaron elementos acústicos que en momentos precedentes se retiraron por obsoletos. Se volvieron abrir vanos que estaban tapiados, 86 en total de los 300 que posee.
“Se ha trabajado con la participación de una brigada del sector cuentapropista y se ha contado con el aporte desinteresado de artistas y profesionales de diversas áreas, para identificar la carpintería inicial, actualmente colocada a un 100 por ciento; para colocar el diseño auténtico de las cenefas, los adornos y matiz dorado de sus interiores, aspectos que a lo largo de los años habían quedado olvidados.
“El enrejado ha sido cubierto en su totalidad, al cerrar, estaba a un 20 por ciento. Y como punto de interés, se rehabilitó el tablero del escenario con la misma metodología de trabajo del siglo XIX, tablones sobre carriles de madera, de modo tal que no se afectase la acústica del inmueble.
“Otro elemento en el que nos empleamos fue recupera la maquinaria de ascenso de la platea, la que había funcionado hasta la década del 60 del último siglo. Estaba conservada, convocamos a la brigada de cuentapropisas con el asesoramiento de profesionales, y esta subió nuevamente para en el futuro celebrar en sus predios eventos nacionales dedicados al danzón, el baile nacional cubano”, concluyó Leonel Pérez Orozco.
El mecanismo de ascenso no solo representa un atractivo único en la Isla, sino además en buena parte del orbe, solo dos teatros en el mundo, conservan tales aditamentos, La Scala de Milán y el Colón de Buenos Aires.
El Conservador de la ciudad de Matanzas, insiste que el hecho de proponer el teatro matancero como un complejo histórico-cultural para su reapertura, será una experiencia en el orden de las edificaciones teatrales del país. Una paradoja, cuando se mira la autenticidad que el Sauto ha buscado en su pasado y los aires de modernidad que, en cambio, han encontrado para gestionar su patrimonio construido e intangible.
Según apuntan, en diciembre próximo será concluida solo su obra civil.

(Tomado de Girón)