Imprimir
Inicio » Noticias, Cultura  »

Olga Tañón: Sandunga y sencillez en una promesa cumplida

| 69 |

Olga Tañon

No soy fan de la música de Olga Tañón, reparé en ella cuando integró el grupo de intérpretes que formó parte del Concierto Paz sin fronteras de septiembre del 2009. A partir de ese momento me he fijado en la mujer show que canta “a toda bomba” la música puertorriqueña.

Pero lo que más de llamó la atención es que esa reconocida intérprete no solo estuvo en aquel concierto y se perdió, sino que ha mantenido sus declaraciones a favor de Cuba, incluso antes del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana.

En este viaje la he seguido por sus apariciones televisivas y me ha convencido de que es una mujer sencilla, afable, sin poses… En Mediodía en TV en un inteligente diálogo con Marino Luzardo se “salió” del guion para alabar la profesionalidad con la que Bárbara Sánchez Novoa lee por el telepromter. “Yo no podría”, dijo y rio. Fue más lejos: presentó a su familia, especialmente a su mamá, sin ningún maquillaje y vestida como la vecina de cualquiera de nosotros.

Con Edith Mazola en 23 y M compartió con actores y actrices cubanos, y en juego comenzó a enseñarlos a bailar a lo boricua, mientras ella se le colaba al paso de la música cubana. Desde Santiago de Cuba declaró su rechazo al bloqueo, siguió visitando escuelas de arte, y prodigando amor a manos llenas a cubanos y cubanas. Subió al Cobre a ver “su virgen de La Caridad”.

Llegó el concierto de La Habana. La Tribuna antimperialista estaba repleta. Acompañaron a la reina del merengue los niños del coro Diminuto, bailarines, el saxofonista César López, el tresero Pancho Amat y la agrupación juvenil Cuerdas de La Habana, unos 48 músicos, a los que se unieron