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Mijaín López: En Río de Janeiro bailo yo

mijain-lopezTras una jornada de entrenamiento, sudando copiosamente y con la respiración aún entrecortada el mejor deportista cubano de la última década recibió a JIT en la Escuela Superior de Formación de Atletas Cerro Pelado.

Mijaín López Núñez, pinareño nacido el 20 de agosto de 1982 y encumbrado desde hace años en la élite de la lucha grecorromana, mostró su risa de niño grande que ilumina y contagia.

Sabe que la afición le quiere y respeta por la nobleza con que asume el amplio palmarés en que destacan los cetros olímpicos de Beijing´08 y Londres´12, y mundiales de Budapest´05, Bakú´07, Herning´09, Moscú´10 y Tashkent´14.

Fornido, con 1,92 metros de estatura que a veces parecen no alcanzarle a los 130 kilogramos exigidos para subir al colchón, nunca dejó dudas desde sus inicios en el deporte.

Quería ser campeón y lo logró a base de entrega, dedicación, disciplina y sacrificio.

Coméntanos sobre tu actual experiencia en la liga alemana de lucha, la llamada Bundelisga.

Es algo sumamente positivo que luego de mucho tiempo le llegó a la lucha cubana, y los que ahora estamos ahí tenemos que aprovechar esa oportunidad al máximo.

¿Tu equipo y cómo se lleva el trabajo?

Es uno de los mejores clubes, el ASV Nendingen, de la zona sur, de la región de Friburgo, radicado en una ciudad campestre ubicada a unas cinco o seis horas por carretera de Frankfurt. Debuté hace unas tres semanas, pues solo se compite viernes, sábados y domingos.

Los entrenadores trazan la estrategia y a raíz de sus decisiones puedes combatir seguido o no. Yo gané 6-2 contra el húngaro campeón mundial juvenil Balint Lam.

¿Cuándo regresas?

En pocos días, y estaré alrededor de un mes, porque tengo dos peleas planificadas. Luego vuelvo a Cuba y me incorporo en enero para las finales.

¿El rigor?

Es fuerte, incluido el pesaje, porque debo hacer 129 kilos. No puedes ni tomar agua porque lo exigen 30 minutos antes de la pelea, y apenas tienes tiempo de recuperación, ya que no siguen un orden ascendente por categorías para los combates, sino que mi división (130) es la segunda en todos los topes.

La Bundesliga es todo un espectáculo, un show, con mucho público, miles y miles de espectadores, un solo colchón, un solo árbitro...

¿Tu presentación?

No tengo quejas, me trataron muy bien. Había mucha prensa.

¿Condiciones?

Son muy buenas, en todos los sentidos: clima, hospedaje, alimentación, entrenamiento, buen gimnasio, así que pueden estar tranquilos.

Para mí es muy bueno, pues salgo del entorno de acá, donde hace años no tengo rivales ni compañeros para hacer escuelas de combate.

¿Las relaciones con los atletas del club? 

Excelentes. Hay muchos conocidos y todos me respetan, me quieren, están pendientes de mí, soy el único doble campeón olímpico y cinco veces campeón mundial que compite en la liga. Son difíciles las trabas propias del idioma, tratando de hablar inglés, español, pero todo muy bien, tratando de más adelante poder hablar un poquito de alemán, pero de todas formas existe comunicación.

¿Cómo se entrena?

Diario. En la mañana se hace trabajo individual y pesas en el gimnasio, moderno y totalmente equipado, y por la tarde de conjunto, y a mediados de semana el jefe de entrenadores informa el equipo que peleará, para ir cuidando el peso.

¿Los rivales?

Riza Kalyaap estuvo pero se fue, y ahora compite otro turco.

Los que sí permanecen son el estonio Heiki Nabi, subcampeón olímpico en Londres´12 y varias veces medallista mundial, así como el ucraniano Chernesvki, el lituano Mizgaitis y el bielorruso Chughosvhili, entre otros.

Los he derrotado y no me preocupan pero de todas formas trato de cuidarme, no enseñar todas mis armas y manejar la situación.

Dediquemos un momento al Campeonato Mundial de Las Vegas, donde no pudiste alzar tu sexto título al ceder contra Kalyaap.

(Sonríe,  me mira, me toca el brazo) Tranquilo, no pasó nada. El evento fue de los mejores en cuanto a calidad y además porque luché con los llamados difíciles y ganó Kalyaap.

¿Mala preparación, exceso de confianza, arbitraje negativo?

De todo un poco. No tuve la mayor ni mejor preparación este año pues lo único que enfrenté fueron los Juegos Panamericanos de Toronto, y se sabe que a ese nivel no tengo adversarios.

En Las Vegas peleé seis veces, con el organigrama más difícil, y confieso que llegué cansado al combate contra el turco, que tuvo cinco rivales y de muy poca calidad.

Yo sin embargo, enfrenté al ruso, al estonio, al lituano, todos medallistas mundiales.

En la final el árbitro era un polaco, que fue atleta, y no tiene la calidad para pitar a ese nivel. La pelea fue cerrada, no pasó nada, cero a cero, él no me pudo tirar, lo pusieron en cuatro puntos después de cuatro minutos de lucha, yo empujando y empujando. No lo pude tirar y se acabó así, nada extraño.

¿Ahora?

Un poquito más de dedicación al entrenamiento, porque nunca, ni la derrota en Estambul 2011 ni esta, me han afectado, solo que ya lo conozco.

Hacer mi táctica, tirarle el desbalance, porque cuando haga eso él no lucha más. Algo que no pude hacer ahora porque estaba muy agotado. Enfatizar en la preparación especial y en la táctica.

¿Y en Río de Janeiro 2016?

Allí bailo yo, te lo aseguro. Voy a ganar más fácil que en Londres´12. Tranquilo.

El ruso Markhov es alto, incómodo, pero no puede conmigo, y no estoy pecando de exceso de confianza ni me gusta hablar por gusto. Solo que estoy muy motivado y confiado en lograr mi tercer oro olímpico. Lo que sucede en la lucha actual es que si no tiras no tienes derecho a ganar, y yo sí tiro.

Ah, ¿qué me cansé ahora en Las Vegas? Cierto, pero no hay preocupaciones.

¿Después vendrá el retiro?

Cuando terminen los Juegos Olímpicos tomaré mi decisión. Ya son muchos años en el deporte, las lesiones, la cervical, dolores,  y no se puede jugar con la salud.

¿La familia?

Muy bien, contentos, me esperaron en el aeropuerto porque como siempre son mi apoyo y mi inspiración diaria. Ahora espero una niña, un regalo maravilloso por fin de año, y estaré en Cuba para su nacimiento, aunque ya casi tiene nombre: Naya. Y por ahí anda “Mijaincito”, que ya tiene cuatro años y está feliz esperando a su hermanita.

(Tomado de JIT)