El profesor cubano de Artes Visuales Arnays Camaraza, mentor en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, relató hoy sus experiencias como parte de la muestra conjunta que realiza el centro y la Bienal de La Habana.
Camaraza dejó pincel y lienzo a un lado y se decidió a exponer en exclusiva para Prensa Latina sus puntos de vista sobre las indudables oportunidades y espacios que crea para estudiantes y profesores el hecho de que un evento como la Bienal habanera se instaure en las aulas de San Alejandro.
"Esta es una oportunidad muy grande para todos los artistas que participan, pero sobre todo los alumnos, ya que varios de los trabajos que presentan son proyectos de curso que muchas veces se convierten en tesis de grado e incluso obras con cierta trascendencia", opinó.
Agradecemos -agregó el artista- a la curadora Yamilé Pardo que esta sea la tercera edición que se hace del proyecto y junto con la Bienal nos regimos por el motivo "Entre la idea y la experiencia", pues resume lo que han logrado los artistas a lo largo de su carrera ya que hay dos obras de cada uno, una primigenia y otra actual.
Muchos artistas desarrollan una obra un poco más desenfadada a la par que adquieren experiencia, ya que se divierten y no toman la técnica tan a pecho o de forma académica, sino que tratan de desarrollar una labor más libre y espontánea, dijo.
Un emotivo Camaraza resaltó la variedad de algunas de las obras presentes hoy en las aulas de San Alejandro, como la del instalador Francisco Anca, elaborada con el material que generalmente se usa para asfaltar las calles.
Sobre sus dos cuadros presentes en una de las salas de la histórica Academia, el autor de 41 años expresó su comodidad con el hecho de que se adhieran a los patrones tradicionales de óleo sobre lienzo.
El primer cuadro, que se basa en la Apocalipsis, se gestó a mediados de la década de 1990 para finiquitarse en 1998 y pese a que sigue la tradición del óleo y lienzo también contiene materiales que conforman la obra como madera y el artista resaltó la dificultad que supuso conseguir dichos componentes en aquella época.
El segundo, que forma parte de una serie centrada en Ovnis (Objetos Voladores No Identificados), mezcla la tradicional flora y fauna y sus elementos típicos con la inclusión de estos fantásticos objetos, lo que crea situaciones a ratos muy amenas y con cierto aire satírico.
Por último, Camaraza elogió la salud actual del arte joven cubano en comparación con el de otros países que ha visitado y adelantó que entre sus proyectos futuros está continuar trabajando en su serie Ovnis en el paisaje, a la par de seguir forjando artistas para mantener el nivel que caracteriza a los creadores cubanos.
(Con información de Prensa Latina)