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Tras el rastro de la basura

El diario Granma publicó este jueves un exhaustivo reportaje acerca de la recogida de desechos sólidos, uno de los más graves problemas de higiene en la capital cubana. Cubadebate reproduce algunos fragmentos de este:

 Los contenedores son insuficientes, pero si no se cuidan… Foto: Ismael Batista.

Los contenedores son insuficientes, pero si no se cuidan… Foto: Ismael Batista.

El rastro de la basura, firmado por Arlin Alberty Loforte, denuncia que es ya común que "muchos capitalinos acudan a las más disímiles vías para quejarse por la complicada situación de la recogida de los desechos en varios puntos de la urbe".

"Desde octubre al correo de Granma llegan inquietudes provenientes de Alamar, Cojímar, San Miguel del Padrón, Boyeros, 10 de Octubre. Allí la basura campeaba por su respeto una semana, 15 días y hasta más", comenta la periodista refiriéndose a la sección Cartas a la dirección.

Una ciudad como La Habana, con más de 2 millones de habitantes, genera diariamente alrededor de 17 mil metros cúbicos de desechos solidos; por municipio, como promedio, entre mil y 2 mil.

“La mayor parte de la basura se recoge del piso, porque no son suficientes los contenedores ni los carros colectores especializados para esa actividad. Recientemente, recibimos 300 nuevos contenedores —cada uno cuesta 178 dólares—, que se pusieron en las calzadas principales”, explica José María Fer­­nán­dez, vicepresidente de la Asam­blea Municipal del Poder Po­pular en 10 de Octubre, quien al igual que otros dirigentes del Gobierno hoy asume la conducción del sector en nueve mu­nicipios que no tienen director de Servicios Co­mu­nales.

Los nuevos contenedores solo fueron ubicados en los municipios Plaza de la Re­volución, Playa, La Habana Vieja, Centro Habana y 10 de Octubre. Otros lugares simplemente no cuentan con ningún tanque de basura, o son insuficientes como en Alamar, un reparto en su mayoría de edificios multifamiliares y donde los dese­­chos van a parar casi siempre al suelo.

Para que la basura no llegue al sue­lo la ciudad necesita 13 mil contenedores más y una mejor situación de los medios de transporte, fundamentalmente los especializados para la recogida.

“Hoy el coeficiente de disponibilidad técnica no supera el 60 % e incluye camiones de volteo, carretas, camiones ampirolle (los que se utilizan para conectar las cajas o vagones con una capacidad cercana a 15 metros cúbicos), y los colectores, que son el componente más importante del equipamiento técnico”, explica José Luis Toledo Álvarez, vicepresidente del Consejo de la Administración Pro­vincial (CAP) que tiene entre sus responsabilidades la atención a Servicios Comu­nales.

Son 62 los camiones colectores con que cuenta la ciudad para el trabajo con los contenedores, y de esos, 48 pertenecen a la Uni­dad Pro­vin­cial de Higiene.

“Hay 15 paralizados permanentemente por roturas, y los 33 aptos para el trabajo tienen inestabilidad por ponches, alguna afectación tran­sitoria o falta de luces, que im­posi­bilita, en este último caso, el trabajo en horario nocturno”, añade Toledo Álvarez.

La situación de la basura demandó medidas alternativas como la contratación de me­dios de transporte de otras empresas y organismos de la subordinación local que se sumaron al saneamiento, fundamentalmente el que hacen a mano los llamados “peones” que recogen los desechos con palas y cajas plásticas en los horarios de la noche y la ma­drugada.

“Un camión colector llega a cargar entre 64 y 74 metros cúbicos de basura, sin embargo, uno de volteo de los más grandes solo 15 metros cúbicos. Se necesitan cuatro o cinco para hacer el trabajo de uno especializado, lo que implica que los viajes sean más numerosos y por consiguiente el gasto de combustible sea mayor”, añade el vicepresidente del CAP.

Más que basura

En cualquier esquina se puede leer: “Aten­ción: en los contenedores no se debe echar escombros, palos, piedras, ni hierba de chapeo. Será multado”. Y es comprensible si se quiere conservar y extender la vida útil del recipiente.

“No existe un mecanismo para botar los escombros, ni tampoco puntos donde las personas sepan que pueden llevarlos”, comenta Adalberto Freyre Giraudy, director de Co­mu­nales hace alrededor de siete meses en Centro Habana.

Para la recogida de escombros se crearon los llamados pelotones, com­­­puestos por un cargador y cuatro camiones, aunque el mayor problema está en que casi siempre estos dese­chos están acompañados por ramas de árboles, en cambio nunca es tan agresivo como cuando está ligado con las bolsas de desperdicio.

“Hay una indicación de la administración provincial para definir en cada consejo popular un punto para el vertimiento de escombros. Real­mente hay indisciplinas sociales, pe­ro si las personas no tienen donde botarlo, entonces no se pueden quedar con él dentro de sus casas”, ex­plica Toledo.

La decisión, según los funcionarios, requiere ser conciliada con Planificación Física y el Citma para ubicar los puntos en los mejores lugares.

Abel Camejo Peñalbert, vicepresidente primero del Consejo de Administración de La Habana, dijo a Granma que se está haciendo un estudio a largo plazo para la recogida de los escombros y su aprovechamiento para convertirlos en polvo de piedra, de manera que se pueda incorporar nuevamente a la venta de materiales de la construcción, lo que re­quiere de la recuperación de un grupo de má­quinas que existieron en un momento para procesarlos.

“Ha habido un deterioro sustancial en toda la actividad de Comunales, lo que motivó acciones de contingencia dirigidas por el Partido y en el que intervienen la Fiscalía, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), el CAP con todas sus dependencias, en­tre ellas la Dirección Integral de Su­pervisión y Control, y la población”, explicó Toledo Álvarez.

“Las investigaciones han derivado en 21 procesos judiciales, 60 acusados y hay 20 que tienen medida cautelar de prisión provisional en lo que concluye el proceso. Por su parte, los análisis administrativos hasta el momento han generado alrededor de 100 medidas a cuadros y trabajadores”, destacó Toledo.

El vicepresidente también advirtió la fuerte incidencia de los órganos globales de la economía con el control del combustible, el salario, el respaldo productivo de los gastos, lo cual dio la idea de que había que profundizar en este aspecto porque no había correspondencia con el resultado: se gastaban el dinero y el combustible y no se limpiaba la ciudad.

Añadió que los procesos no han concluido por parte de la Fiscalía y todavía no se conoce a cuánto asciende el monto económico de las pérdidas.

Con anterioridad Servicios Co­munales en­frentó procesos similares con casos como el de La Habana Vieja, que tuvo un saldo de pérdida de 33 millones de pesos, y el de Boyeros con 9 millones.

Algún alivio

Ascendente a 170 millones 600 mil pesos, más otros gastos relacionados con el combustible, y la ad­qui­sición de medios especializados para el de­pósito y la recogida de la ba­sura, la actividad de Comu­nales tiene un presupuesto que es solo superado por los destinados a Salud y Edu­cación.

Por esta razón la preparación de los cuadros en el sector es una prioridad. Es una actividad muy compleja, maneja una logística que exige reparaciones, mantenimientos, re­cursos cuantiosos, incluye a ingenieros, técnicos... se impone primeramente cap­tar y preparar los recursos humanos en economía, contabilidad y los controles internos.

“Se trabaja en la captación de compañeros con condiciones para dirigir el sector, con la intervención de la dirección de cuadros provincial e incluye entrevistas con desmovilizados de las FAR y el Minint, personal preparado que se desmoviliza joven”, apunta el vicepresidente To­ledo y agrega:

“Hay déficit también en la fuerza de trabajo, pero se compensa con contratos con las unidades de Prisiones. Algunos internos trabajan en el horario de la noche (40 en Centro Habana, por ejemplo) y esto cumple un doble objetivo al contribuir a la reinserción de estas personas al medio social”, advierte.

Igualmente, los salarios serían un incentivo, aunque en la actividad de recogida de los desechos se aplican sistemas de pago según la cantidad de basura acopiada, que elevan el salario básico de 325 pesos.

Paralelo a las medidas, adoptadas a partir de un programa emergente seguido por la dirección provincial del Partido, el Ministerio de Economía tiene un plan para el aseguramiento material y las importaciones necesarias para mejorar la recogida de la basura.

“La recuperación del equipamiento involucrará a empresas del Gru­po Empresarial de la Industria Sidero-Mecánica (Gesime), el Minis­terio de Industria y el de la Agricul­tura. Entre ellas estarán Roselló, Cu­bana de Acero, Ramón Peña, la que antes fue Motores Taínos y Gelma”, añadió Toledo Álvarez.

Se desarrollan alternativas como la de la empresa Ramón Peña, que tiene a prueba una carreta colectora que recoge los contenedores, como parte de la labor de reanimación del equipamiento en el sector.

Los vertederos

El de 100 en Marianao da dolores de cabeza a los vecinos de allí y también a los de Comunales. La báscu­la rota para el pesaje de la basura y el control de la plena capacidad de los carros en cada viaje, y los recurrentes ponches de los camiones que tienen que ir hasta el centro del vertedero a dejar el cargamento, imponen una nueva mirada.

“Hoy se trabaja en la inversión del vertedero del Este que es el que está en la Ocho Vías en la entrada del Cotorro. Se trabajó este año en los viales y se labora en la primera gaveta (trincheras para soterrar los desechos), donde se compacta la basura hasta que se termina de llenar. Ya se tiene el proyecto del vertedero del Oeste, en la etapa de aprobación y consulta de los organismos que intervienen”, explicó Ca­mejo Pe­ñal­bert.

El vicepresidente primero del CAP agregó que a inicios de año los vertederos estuvieron colapsados con el equipamiento, fundamentalmente los bulldozers para el movimiento de tierra y el soterrado de la basura.

“El Ministerio de Economía y Planificación aprobó el financiamiento para la recuperación de estos equipos”, ex­plicó.

A esto contribuyen los trabajadores del taller de Comunales que se encargan de la reparación de los cu­bos de ruedas, dañados fundamentalmente por los excesivos ponches que inhabilitan a diario a más de un camión especializado o no.

Hoy los inspectores de la Di­rec­ción In­tegral de Supervisión y Con­trol intervienen montados en los equipos durante sus recorridos por la ciudad, evitando que el chofer se desvíe o haga estancia por un tiempo prolongado en otros lugares y por esto rinda menos, incluyendo los equipos de apoyo. También son los que reciben los camiones que llegan al vertedero y verifican si recogieron a plena capacidad.

Según los vicepresidentes, antes de esta medida los viajes oscilaban entre los 426 en 24 horas y han subido a más de 700. Se busca elevar la pro­ductividad que está certificada por el cuño que ponen los inspectores a los vales por cada viaje realizado, pues se han detectado casos, que son de los que están siendo procesados, en los que se llenaron sin la correspondiente basura recogida, lo que resultó en un pago indebido de salarios.

(Con información de Granma)