
Enmanuel durante su misión en Venezuela.
Fue a través de Lisbet, compañera de mi hijo del Preuniversitario, que conocí a Enmanuel. “Es médico como yo, nos vamos a casar, vengo a invitarte a la boda”, me dijo. Frente a mi vi estaba un muchacho tan joven que apenas podía creer que fuera médico. Al poco tiempo, supe que esperaban un hijo, pero cuando su bebé cumplió dos meses de vida, Enmanuel ya estaba cumpliendo misión en Venezuela. Lisbet asumió varios años el papel de madre y padre, mientras hacía su especialidad en MGI Y Neonatología.
Un día llegó Enmanuel, había finalizado su misión en Venezuela que se extendió más de lo esperado. Habían hecho planes, arreglado la casa y se disponían a comenzar una vida “normal”, ya la niña tenía cuatro años.
Tres meses después de su regresó de 4 años en Venezuela, el Dr. Enmanuel Vigil Fonseca subía al primero de los aviones que llevó a médicos cubanos a enfrentar el Ébola. Cuando lo supe pensé como todo el mundo: “pobre Lisbet”.

Sus dos amores Lisbet y Melissa.
Al poco tiempo de estar en Sierra Leona Enmanuel es intervenido quirúrgicamente: una apendicitis. A partir de aquí comienzo a ver en Facebook a aquel joven, mostrando cartas, invitándome a una página web que hizo sobre la Brigada, en contacto con periodistas cubanos y de otros países, ofrecía interesante información acompañada de fotos. Fue así que supe muchos detalles de la Brigada Médica, de su cotidianidad, de cómo grandes constructoras abandonaron las edificaciones a medio hacer por temor a la epidemia, de la pobreza y la orfandad de los nativos.
Desde su lecho, mientras se recuperaba de su operación, Enmanuel escribió una carta al Dr. Félix Báez, primer cubano contagiado por el Ébola, que quiero compartir con ustedes:
“A Félix Báez Sarria, hermano, quisiera lleguen estas líneas que te dedico:
Lo más importante de esta vida, digo yo, es que te quieran. La amistad, en su sentido amplio y emprendedor de toda clase de amores, constituye el supremo patrimonio del ser. Porque como dijo alguien, que no sé quién fue, los amigos son la familia que elegimos. No hay bloqueos ni crisis políticas o económicas que lo impidan. Que a alguien le quieran tanto, como le ocurre al soldado de batas blancas, participante indiscutible, tras una gravísima enfermedad, es motivo de envidia y admiración. Sus amigos somos todos los que nos ocultamos detrás de un Nick, seudónimo o simplemente un nombre. Y encima te ama el mundo, ¡Hasta el enemigo te respeta! El talento, la cordura, la templanza, la bondad, la buena educación son tus bienes. Los demás somos pobres a tu lado. Tal vez todos hemos fracasado en la vida hasta que entendemos de qué lado está el deber, que sacude a tirones la mente y descubre al amor.
Félix, eres tú y somos todos, dignificas el alma y nos redimes a todos. Con tu gallardía nos enorgulleces, todos vemos en ti un digno ejemplo. Que espere la partida infinita, que espere el más allá, que esperen los que esperan y sus secuaces impíos, tu salud es más sobresaliente que la propia deuda externa, ésa que intenta ahogar en un papel todos los sueños por los que luchamos. Eres nuestro embajador en la sensatez y la esperanza, eres nuestro primer latido, nuestro médico de cabecera, nuestro cantautor que nos representa en nuestra revolución pendiente, pero que sin dudas venceremos, nuestro aniquilador de traiciones y deserciones, nuestro destructor de vanidades y rencores, nuestro juglar de sabiduría. Nuestro amigo, nuestro hermano que retornara, hermano que estas allí y nunca te has ido. ¡Levantemos nuestros estetos por él! Que los problemas políticos y sus miserias se detengan. Embriaguémonos de amistad cada jornada, seamos cada vez mejores, dignifiquemos cada vez más nuestra profesión, aniquilemos la desesperanza y abrasemos al amor……
A ti, camarada de luchas incontables, a tu familia que con amor te espera, a toda nuestra cuba y más allá de sus fronteras, que con gloria te reclama, a ti hermano, todo el amor y fe del mundo……
Un abrazo que son millones, Enmanuel.

Foto tomada el lunes en la tarde por Enmanuel desde un ómnibus.
La carta no sólo me conmovió, sino que me hizo reflexionar sobre algunas de esas cosas inexplicables de la vida como la decisión de exponer tu vida por salvar la del prójimo. No conocía la formación de Enmanuel, ni de donde le nació la vocación de médico, pero eso sin preguntarlo, lo respondió en otra carta:
Lo humano de ser médico
La verdad es que tras seis años de carrera no me parece fácil responder a la pregunta de por qué estudiar Medicina. Pienso que la Medicina es vocación, y somos algunos los que sentimos esa llamada para ser médicos. En mi familia no hay médicos, nadie me lo ha inculcado y sin embargo desde pequeñito me fascinaba el cuerpo humano, los médicos, un Hospital, una bata blanca y un estetoscopio. Estos simples detalles son significativos y demuestran que a algunos nos apasiona la Medicina desde que no somos del todo maduros.
Me gustaba ver las series de televisión de médicos, aunque escuchaba decir que no tenía nada que ver con la realidad pero yo lo dudaba y además era lo más cerca que estaba de ese mundo que tanto me gustaba.
El tercer año del pre fue uno de los momentos más estresantes de mi vida, porque era consciente de la nota que tenía Medicina y a diario me atormentaba pensar que no lo iba a lograr. Mi temor era que si no lo conseguía no me gustaba ninguna otra carrera, aunque me gustaba toda la rama sanitaria, era Medicina lo que quería y después de seis años descubriéndola estoy aún más seguro de que estaba en lo cierto.
Lo que me apasiona de la Medicina es el trabajo mental del médico, es decir, saber en qué momento preguntar, qué preguntar, cuándo sospechar, cuándo actuar, cuándo tratar y cuándo consolar. Admiro la Medicina y a los Médicos humanos, los de verdad. Quizás es por esto por lo que a veces he pensado que me había equivocado estudiando Medicina, porque veo imposible separar la humanidad de la Medicina y esto me ha hecho sufrir a lo largo de la carrera. Ver el sufrimiento ajeno con empatía y ser capaz de no sufrir, es aún un reto para mí.
Creo que la experiencia te hace coger la medida perfecta, es decir, ser un buen médico y actuar con empatía, delicadeza, pero saber también separar la vida del trabajo y no vivir atormentado, aunque esto no debe ser una excusa para no ser humano. La Medicina es compromiso, responsabilidad, siempre tendremos vidas humanas en nuestras manos, sin embargo es reconfortante estudiar sabiendo que tus conocimientos son esperanzas para el mundo, porque no hay nada más que preocupe al mundo que aquello que amenaza la vida, la enfermedad.
La Medicina es satisfacción cuando ayudas a alguien que ha puesto su vida en tus manos y es gratificante una simple sonrisa, el cariño, la cordialidad, el respeto y la admiración de una persona agradecida por un trato humano. Por todo esto me apasiona la medicina y ser un médico, por supuesto, humano.”
Ya sabía mucho más de Enmanuel, de Sierra Leona, de la Brigada, pero seguían las cartas del joven médico ésta última como una especie de conclusión, de homenaje, de reconocimiento en un texto escrito a corazón abierto, aquí se los dejo para que una vez más subamos la vista para distinguir a los médicos del mundo y especialmente a los nuestros que han dado infinitas muestras de sapiencia y amor.
¿Quién dijo que nos hemos ido?
Cuando en toda Cuba, se supo la noticia que muchos de sus hijos, volábamos a tierras africanas a combatir ese mal que representa la enfermedad de Ébola, causo cierta preocupación, incertidumbre, asombro y un montón de sentimientos que llenaría la página de tanto mencionar. Vecinos, compañeros de trabajo, amistades, etc..,más de una mascota sintió la nostalgia de una ausencia inminente al llamado del deber.
Sin embargo me pregunto, cómo estar ausente cuando sabes que en más de una familia se habla de ti a cualquier hora de día o noche, cuando por las calles eres la noticia más sobresaliente, si te montas en un autobús y escuchas hablar a viva voz, “sabes que tengo un amigo en esa misión contra el Ébola!!!”, si estas en alguna que otra cola por ejemplo, tempranito en algún estanquillo para comprar la prensa y estar deseoso de alguna nueva noticia sobre nosotros, incluso algún que otro romántico pregona su amor a su pareja y la compara con la gallardía de los que acá andamos, te montas en un almendrón y te topas con alguien que hacía tiempo no veías y le preguntas por la familia enseguida te dice, pero si fulano esta allá en África en eso del Ébola, y de repente sin querer sus ojos se descubren como si hubieses ganado una herencia, no por nada malo pero te asombras y piensas, Dios mío, que se proteja!!!, llegas a algún centro de salud y miras entre tantas batas blancas, te detienes y piensas, cuanto amor sale de ellos, cuanto desprendimiento, cuanto sacrificio, que orgullo y arrancas a atenderte pensando que ese profesional puede ser uno de nosotros, más de un cubano que ha viajado en avión y ha tenido que cruzar el África debe de haber pensado, ¿estaré pasando por alguno de los países azotado por la epidemia? ¿dónde estarán?, ¿cómo estarán?, incluso a partir de ese pensamiento el viaje cambia, desde otras latitudes colegas dialogan y coinciden en el mismo punto, ¿cual?, nosotros!!!, llega un niño o niña a su escuela y que le pregunta la profesora, ¿cómo está tu papa o tu hermano?, ese infante que aprieta la mano de su mama, la mira y con ojos brillando de orgullo le responde, con una sonrisa única: “bien, él está bien!”, más de uno en alguna fiesta se detiene y grita, brindemos por nuestros médicos y enfermeros que lo están dando todo por Cuba y el mundo!
Después de haber sido intervenido quirúrgicamente por apendicitis, descubrí otra familia que no conocía. Mis colegas de lucha se mantuvieron segundo a segundo pendientes de mi recuperación y aun lo están!, un colega chatea conmigo y me pregunta, por donde andas?, la respuesta ya la saben... y demora al contestar, luego te corresponde y te dice caramba mi hermano que coraje! cuídate!, yo te hacía en Cuba recuerda en la patria te espera la familia, si, esa misma que habla de ti noche y día, como si permanecieras allí y esperan que cruces la puerta tal como si llegaras de una guardia, o vienes de buscar el pan.
Entonces desde aquí sigues las noticias y ves que toda la patria está a tu lado, que todo un pueblo heroico espera una victoria más!, de esas a las que está acostumbrado.
Me levanto cada mañana pensando en todas esas costumbres por idiosincrasia singular que tenemos impresas los cubanos, leo algún correo de la familia, sonrió y me pregunto, ¿quién dice que no estoy en mi isla?. Hoy estoy más que nunca en ella!. Hoy te llevo más que nunca en mi Corazón, hoy me siento más orgulloso de ser CUBANO!
Dr. Enmanuel Vigil Fonseca.
Miembro de la Brigada Cubana Brig.medicacubana en Sierraleona Henry Reeve.
Me hubiera gustado cerrar el trabajo aquí, pero me quedó en el tintero un pensamiento. Para los que consideraron a la esposa del médico: “pobre Lisbet”, creo que pobres son las mujeres que no tienen a su lado –aún a miles de kilómetros de distancia- un compañero como Enmanuel.

Desde Sierra Leona muestra con orgullo la carta enviada por Antonio Guerrero, uno de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos. Foto:Enmanuel / Archivo Cubadebate.

Edificaciones a medio hacer abandonadas en Sierra Leona debido a la epidemia. Foto Enmanuel / Archivo Cubadebate