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Hospital Amalia Simoni: 55 años después

Fidel Castro en Camagüey, el 27 de noviembre de 1959.

Fidel Castro en el comedor del Hospital Amalia Simoni, Camagüey, el 27 de noviembre de 1959.

Fotos: Otilio Rivero y del autor

La presencia de Fidel el 27 de noviembre de 1959 conmocionó a los trabajadores del hospital antituberculoso “Amalia Simoni”. Que fuera él quien inaugurara la institución asistencial constituyó un día de júbilo y, a la vez, de compromisos para encarar las inmensas posibilidades que se abría después para la salud pública cubana.

El Líder Histórico de la Revolución se había trazado un ambicioso programa: entregar a los niños y a los maestros el otrora regimiento militar “Ignacio Agramonte” como ciudad escolar y sellar la jornada con una multitudinaria concentración de más de 400 mil camagüeyanos, ubicados en la Plaza Joaquín de Agüero, en sus alrededores y a lo largo de la espaciosa Avenida de Los Mártires.

Han transcurrido cinco décadas y media de la estancia de Fidel en el Amalia Simoni. Algunos de los trabajadores que tuvieron la oportunidad de estar allí, incluso, de fotografiarse junto a él, no olvidan aquel momento.

Ángel Rubén Sánchez Bravo.

Ángel Rubén Sánchez Bravo.

Ángel Rubén Sánchez Bravo, con apenas 17 años, fue uno de aquellos jóvenes que al llamado de crear las condiciones para dejar listo del hospital para la inauguración, contribuyó a eliminar los enyerbamientos, realizó otras faenas de acomodar las camas, las salas e hizo brillar los azulejos. Igual sucedió con Rogelio, su primo, con los mismos apellidos.

Sin ningún tipo de preparación, que no fuera el deseo de atender a los pacientes, empezaron a trabajar en el laboratorio clínico. Reconocen ambos que fue mucha la ayuda ofrecida como profesor de la especialidad por Manuel Oliva Palomino, técnico entonces y quien con los años fue superándose, aprovechó su inteligencia, convirtiéndose en un avezado médico pediatra, inclinado por la oncología y formador de varias generaciones de profesionales de las batas blancas.

Rogelio Sánchez Bravo.

Rogelio Sánchez Bravo.

Ángel Rubén, estuvo allí hasta el 1962, y luego pasaría a trabajar en el clínico quirúrgico “Manuel Ascunce Domenech”. Comentó que con Fidel se retrataron en dos o tres lugares y que de las fotografías conserva una obsequiada por el fotógrafo Manuel González Claro.

“Tener a Fidel tan cerca me impactó. Todo el mundo quería verlo y tan cerquitica, ¡ya tú sabes! A la hora de tomarnos las fotos fue que nos agrupamos. El caminó todo el hospital, eso estaba hecha una joya”.

Hace años que Ángel Rubén no visita el centro, del que fue fundador. Creí necesario decirle que durante el período especial sufrió un marcado deterioro y que quien lo ve hoy no lo conoce por el cambio operado. Todas las salas de hospitalización se han remozado y faltan solo las de terapia intermedia e intensiva.

El doctor Reynaldo Pons.

El doctor Reynaldo Pons.

El doctor Reynaldo Pons, director de la institución que brinda servicios a habitantes de una parte de la ciudad de Camagüey y de varios municipios de la provincia, dijo que ofrecen 16 especialidades quirúrgicas y clínicas. Como sobresaliente citó la capacidad del hospital de adaptarse en estos 55 años a diferentes circunstancias.

De hospital antituberculoso asimiló la transformación a clínico quirúrgico, en el momento que surgió la docencia creó las condiciones para ello, es alto el prestigio ganado en este campo, y en momentos de epidemia como cólera y dengue se ha convertido en centro de referencia, sin desatender las actividades clínicas quirúrgicas e iniciando la utilización de células madres en diferentes afecciones.

Con 74 años Rogelio se siente perfectamente bien y al recordar la inauguración del hospital por Fidel sostuvo: “Fue apoteósica e histórica”.

En el libro: Fidel en Camagüey, de reciente publicación por la Editora Política, hay referencias de que acompañaron al líder rebelde, Osvaldo Dorticós Torrado, presidente de la República; Juan Almeida, Armando Hart y Celia Sánchez, entre otras personalidades.

Según indagaciones realizadas por un equipo de investigadores, Fidel almorzó en el comedor del centro hospitalario y descansó, una horas en la mañana de se día, en uno de los locales de la actual dirección en la segunda planta del edificio.
Y fue desde Camagüey, el 9 de diciembre de 1981, en la clausura del V Congreso Nacional de Trabajadores de la Salud en el teatro “Alkázar”, en que Fidel llamó a convertir a Cuba en una potencia médica mundial.