Por Aliuvan Moreira Matos
Conocía de su impronta a través de fotos y comentarios que un amigo cercano me mostró en su perfil de Facebook, porque tuvo la oportunidad de filmar una de sus maniobras. Pero de ahí a imaginar que un día sobrevolaría la ciudad de Holguín con ella comandando la nave, nunca me pasó por la cabeza, y menos cuando allá abajo solo se veían los destellos de luces que demarcaban las calles rectas y largas de la urbe.

Foto: Tele Cristal.
Un equipo de jóvenes militares confirmó la disponibilidad técnica del MI-17 y en breve la única mujer piloto de la Base Aérea del Ejército Oriental, surcó el aire en un fugaz recorrido para elevar su preparación y fortalecer su práctica.
Así cumplimentaba la Teniente Idailis Palacio del Valle sus 241 horas de vuelo desde su primera vez en 2009. En su rostro nada de nervios, con total naturalidad gobernaba el destino del helicóptero. La inquietud del primer día que subió la escalerilla había quedado atrás. Durante los minutos del recorrido aéreo no demostró otra cosa que eso de que las mujeres son mejores conductoras que los hombres. Mientras Mayito (el camarógrafo) y yo, tomábamos las imágenes desde la puerta, siempre bien asegurados.

Foto: Tele Cristal.
De vuelta en la pista una sonrisa agradeció la felicitación de todos como suele ser al término de cada maniobra. Entonces hubo tiempo para conversar con la piloto con más calma, mientras degustábamos la merienda.
¿De dónde la vocación para formarte cómo oficial de las FAR?
“Cuando estaba en la secundaria me incliné por los “Camilitos” y tuve la oportunidad de ingresar aquí mismo en Holguín, desde entonces ya sabía que quería ser piloto y mantuve siempre esa convicción. Mi papá procede del Ministerio del Interior (MININT) y me decía que yo tenía que pertenecer entonces a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Eso fue desde el año 2005 hasta el 2008.
Luego matriculé en el Instituto Técnico Militar (ITM) de La Habana donde recibí toda la preparación necesaria hasta el año 2010 que me gradué. Tuve que desafiar extensas horas de estudio y preparación militar y como requisito previo e indispensable para mi primer vuelo, saltar en un paracaídas”.

Foto: Tele Cristal.
¿Y cómo asumiste esas decisiones?
“Las asumí con mucha responsabilidad y sin temores, sabía que para lograr lo que quería tenía que pasar por todos esos procesos, de lo contrario quedaba en el camino y con los deseos de ser piloto”.
El primer vuelo.
“Fue a los 18 años, muy jovencita, en la provincia de Villa Clara. Recuerdo que me acompañó el Mayor Leonel Fernández Sánchez. Estaba inquieta pero segura de mí y con plena seguridad de que saldría airosa. Finalmente todo salió bien y me puse muy contenta. Mis compañeros de estudio me apoyaron mucho, nada de actitudes machistas ni menospreciando mi talento por ser mujer, todo lo contrario. También mi familia estuvo siempre conmigo dándome ánimo”.
Recuerdos más atractivos desde el aire.
“La filmación de algunas partes de Duaba, la odisea del Honor fue una experiencia que sin dudas me gustó muchísimo. Después cuando tuve la oportunidad de verla en la pantalla de mi televisor me daba mucho orgullo decir que yo formé parte en algún momento de esa gran obra audiovisual. El rescate de personas, en este caso un buzo en el municipio de Gibara me engrandeció como persona también. Ese día yo estaba de guardia y cuando nos avisaron no pensaba en otra cosa que en llegar a tiempo para salvarle la vida y que todo saliera bien. Finalmente lo logramos.
¿Qué propósitos te mantienen tan enamorada de tu carrera?
“Primero que todo seguir elevando mi preparación como oficial de la Fuerzas Armadas Revolucionarias y aprender más cada día los secretos del pilotaje aéreo. Cuando haya logrado todo ello entonces me gustaría ser Jefe de nave, sueño con esa meta. Creo que para nada es imposible y más cuando juventud es lo que me sobra para conquistar el mundo que tengo por delante”.
¿Cualidades que no deben faltar en una mujer piloto?
“Ante todo amor a la Patria”. Pienso que una mujer piloto no debe buscar fuera de sí características, condiciones y cualidades para serlo, sino que estos caracteres deben ser inherentes a ella. Se debe ser muy segura, responsable. A veces se le atribuye todo el peso a las condiciones físicas, sin embargo las psicológicas son determinantes. Para ser una mujer piloto hay que sentir la nave –en este caso el helicóptero- como tu casa.