
“Ella me dijo: vamos a conocer a un hombre en el hotel que quiere ser un padre para ti, pero te vas a tener que poner un lindo vestido blanco. Y cuando estés con tu mamá no le digas nada”, recuerda Katarina en declaraciones a RT. El dolor y la rabia embargan su mirada cuando recuerda la forma en que le pusieron precio a su inocencia y a su virginidad, que vendieron por 500 dólares. Katarina fue víctima del tráfico sexual y de numerosos abusos durante toda su infancia y adolescencia. Estuvo varios años involucrada en la prostitución y en las drogas, hasta que consiguió armarse de fe y valor para liberarse.
Cuando logró escapar de las redes del tráfico sexual, Katarina se propuso como misión en la vida ayudar a otras jóvenes que pasan por lo mismo que ella pasó. De esa forma descubrió que, lamentablemente, el número de casos es enorme y que la prostitución infantil en Estados Unidos está alcanzando cifras de auténtica epidemia.
Así lo confirma Regina Bernadin, que trabaja para el Comité de Rescate Internacional, organización desde la que pretende ayudar a aquellas personas, especialmente menores, que no viven precisamente el sueño americano.
“El número de estadounidenses, especialmente menores de edad, que son comerciados todos los años dentro de este país llega a los 300.000. La mayoría son niñas”, indica Bernadin a RT.
Ante el enorme número de menores que sufren este terrible maltrato, las organizaciones que se dedican a ayudar a las víctimas y a concienciar a la población no dan abasto.
(Con información de Russia Today)