
Pavel Quesada, del conjunto de Cienfuegos conecta jonrón frente al equipo de Villa Clara, en la 52 Serie Nacional de Béisbol, durante el juego efectuado en el estadio Augusto César Sandino, en Santa Clara, Cuba, el 1 de junio de 2013. AIN FOTO/Arelys María ECHEVARRÍA RODRÍGUEZ
Era el cuarto partido de la serie. Cienfuegos llegaba con la doble presión de lidiar en patio ajeno y estar debajo en la pulseada. Encima, en la lomita opuesta se plantaba el mejor zurdo del país, Misael Siverio. Los augurios no favorecían a la manada...
Menos aún cuando, en el mismo primer inning, Villa Clara le marcó una carrera al también siniestro Yuniel Leyva, que fue precipitadamente reemplazado para el gusto particular del que suscribe. (No solo por la confianza que reclaman para sí los abridores, sino por el maltrecho estado del bullpen cienfueguero a día de hoy).
Peor comienzo, imposible. Parecía que el mundo se le venía abajo a Iday Abreu, que le fió la suerte del equipo al indómito Alberto Bicet. Grandes nubes cruzaban sobre el cielo de ilusiones cienfuegueras. Y si definitivamente el mal no fue a mayores –anote este momento, que fue clave- se debió a un soberano fildeo de Yoelvis Leyva con las bases repletas y sobre un lineazo esdrújulo, por sólido, de Danel Castro.
A partir de ese instante, el encuentro empezó a caminar por los cauces tranquilos que suelen propiciar los brazos hábiles. Siverio colgó un cero tras otro con autoridad y economía de lanzamientos, mientras del otro lado, menos apto pero igual de motivado, Bicet mantenía vivo el sueño de una provincia que aún no sabe de levantar trofeos y brindar a la salud de sus campeones.
Villa Clara, decirlo es deber, se mostraba enfocada a plenitud. Especialmente a la defensa, con Andy Sarduy corroborando su exquisito desplazamiento hacia la izquierda, Manduley dando clases –si no de elegancia- de sobriedad y garantía, y Varona consumando galopes rematados en largos y potentes tiros a las bases.
Fue a la altura del cuarto episodio -con la lluvia como desencadenante- que la batalla táctica tomó las riendas de la escena. Villa Clara, amparada en su mínima ventaja, intentaba apurar el desafío para rebasar el quinto inning y validar el juego en caso de aguacero, mientras sus adversarios eran más parsimoniosos. Lloviznaba y (a ratos) con cierta intensidad.
La misión de Siverio era colgar el cero de la tranquilidad, por si el agua arreciaba. Sin embargo, se encontró con un Pavel Quesada en tarde memorable, y Quesada le conectó un dilatado bambinazo que enloqueció las gradas de primera y echó un soplo de frío sobre el resto de un estadio que nunca estuvo lleno, pero siempre –por movido y musical- dio la impresión de estarlo. (Se jugó a gradas semivacías, es verdad. En parte por el horario vespertino, en parte por la inevitable decepción que deriva de las continuas suspensiones).
El zurdo naranja se desconcentró en ese momento, y por ahí se le colaron las desgracias. Un par de indiscutibles sucesivos coronados por un squeeze play -¡otro más!- adelantaron a unos Elefantes cuya conga redobló el esfuerzo y triplicó los decibeles. Con el diluvio a punto de llegar, en brusca desventaja, el mando de los locales optaría entonces por encaramar a Jonder Martínez en el box.
Así, muy cerca uno del otro, arribó el choque a la conclusión del quinto. La lluvia iba in crescendo, y justo cuando había dos outs y corredores en los ángulos, Ariel Borrero sacó un rolling y corrió con dos piernas y tres corazones para llegar quieto a la inicial, ser decretado out y formarse un conato de incendio en las tribunas del Sandino.
Empeñado en no depender del yerro ajeno, Cienfuegos sumó otra más a la pizarra, gracias a un lanzamiento wild de Jonder. 3x1, y demasiada gente se apuró a calificar de irrebatible el marcador. Sin embargo, la tropa de casa descontó sin dar tiempo al pesimismo a través de un doble de Manduley -entero siempre-, y quedó claro que habría que escribir nuevas cuartillas en las postrimerías de la historia.
Los problemas del relevo sureño facilitaron todo. Leorisbel Sánchez abrió el octavo con otro boleto y en su lugar entró Yormany Socarrás, quien solamente sacó el out de Danel en controversial toque de sacrificio. Norberto González se hizo cargo a seguidas, y aunque pudo doblegar a Yandy Canto, su precario momento de forma fue castigado por un hit impulsor de Yulexis La Rosa. Todo estaba, otra vez, como al inicio. “Cero a cero”, al decir de los que saben de pitenes.
No obstante, aquello resultó un abrazo efímero, porque el noveno tuvo de todo un poco: un aparente ponche de Yohan Moncada, el reemplazo de Jonder por Robelio Carrillo, un fallido intento de squeeze play, y el imparable salvador de Ernesto Molinet a costa de un envío de Diosdani Castillo.
La visita estaba arriba, faltando únicamente un trío de outs. Los mismos que sacó Duniel Ibarra para apuntarse una victoria que regresa la vida a la manada. Así, habrá que regresar al Cinco de Septiembre, jugar un mínimo de otros dos encuentros, y lanzar un montón de plegarias contra los aguaceros.
Positivo: La disposición de Molinet en el noveno. Negativo: El pelotero cubano sigue obviando reglas del ABC del juego. Preocupante: En el quinto partido, Villa Clara no podrá apelar a ninguna de sus tres mejores cartas (Freddy Asiel, Siverio y Jonder). Incomprensible: La prematura sustitución de Yuniel Leyva, el toque con Danel Castro.

Jugada anotadora del equipo de Cienfuegos frente al conjunto de Villa Clara, durante la 52 Serie Nacional de Béisbol, en el estadio Augusto César Sandino, en Santa Clara, Cuba, el 1 de junio de 2013. AIN FOTO/Arelys María ECHEVARRÍA RODRÍGUEZ/

Juego entre los equipos de Villa Clara y Cienfuegos, correspondiente al Play Off de la 52 Serie Nacional de Béisbol, efectuado en el estadio Augusto César Sandino, en Santa Clara, Cuba, el 1 de junio de 2013. AIN FOTO/Arelys María ECHEVARRÍA RODRÍGUEZ/og

Momentos del cuarto juego correspondiente al Play Off de la 52 Serie Nacional de Béisbol, entre los equipos de Villa Clara y Cienfuegos, en el estadio Augusto César Sandino, en Santa Clara, Cuba, el 1 de junio de 2013. AIN FOTO/Arelys María ECHEVARRÍA RODRÍGUEZ/

Ernesto Molinet decidió el partido a favor de Cienfuegos. Foto: Carolina Vilches/Vanguardia/Cubadebate