Por Axier Amo Izarra

Foto: Josu Izarra.
El fútbol español es sinónimo de espectáculo. Su competición destaca sobre otras por sus flamantes fichajes, su juego vistoso y la emoción que encandila al mundo entero, aunque para gustos están los colores.
Clásicos como el Deportivo, Málaga, Atlético de Madrid o Espanyol son algunos de los primeras que están amenazados por la deuda con Hacienda y entidades financieras.
El alto coste de las plantillas, sueldos desorbitados y el estallido de la burbuja inmobiliaria, a la que tantos clubes basaron su futuro, ha llevado a muchos a situaciones económicamente insostenibles.
Una realidad que se hace más evidente en la división de plata donde la dificultad es mayor y aún más para los recién llegados. Entre ellos destaca el Mirandés, el equipo revelación que tantas tardes de alegría dio al fútbol. Los rojillos cumplieron su sueño tras una temporada histórica pero resulta que la gloria también tiene su letra pequeña. La impuesta por la Ley 10/1990 del Deporte.
El Mirandés es un modesto que además de luchar domingo a domingo en lo deportivo para mantenerse en la élite, debe lidiar otra batalla paralela y más difícil aún si cabe, la administrativa. Y parece que la ley siempre se olvida de los mayores para centrarse en los pequeños, quizá porque sus números son más fáciles de inspeccionar que las grandes cuentas, aunque sean negativas, de los máximos representantes de una de las mejores ligas del mundo.
Los de Anduva no son los únicos en esta encrucijada, Lugo, Guadalajara (en serios problemas económicos) o la Ponferradina comparten calvario. Los últimos deberán hacer un desembolso de 3 millones de euros si quieren continuar en Segunda.
Cifras alejadas de los galácticos pero para ciudades modestas, equipos pequeños y sociedades en crisis es una cruel forma de las autoridades de acabar con el sueño.
El dinero es dinero y al final a los equipos como el Mirandés, los únicos números que interesan son los de la tabla de clasificación. Esos números que dicen que los rojillos siguen teniendo esa chispa copera que les catapultó a la gloria y el reconocimiento. No en vano su inicio de segunda vuelta es muy positivo siendo el mejor, aunque las últimas jornadas han estado marcadas por la derrota.
Aun así, la permanencia del Mirandés y de tantos otros ahora más que nunca sólo depende de ellos, de que a pesar de ser pequeños el fútbol no es de grandes ni de ricos, es de hombres.