
Ilimitada, la capacidad de invención humana ha llegado también a los globos aerostáticos. Decenas de modelos, varios de ellos con diseños ingeniosos y aun simpáticos, se elevan a los cielos cada vez que se juntan los aficionados a esta clase de artefactos, célebres desde los viejos tiempos en que Julio Verne los inmortalizó en inolvidables novelas de aventuras.





